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hace 2 horas

Rueda, profeta en tierra ajena

El técnico vallecaucano clasificó a Honduras a la cita de Sudáfrica 2010 y estará con Ecuador en Brasil 2014. Con la selección de Colombia estuvo a punto de lograr el cupo a Alemania 2006, luego fue licenciado.

El vallecaucano Reinaldo Rueda, de 57 años, es uno de los mejores técnicos del continente. Anoche celebró en Chile su clasificación a Brasil 2014. / EFE

Aunque hoy todos los colombianos lo admiren, la verdad es que a Reinaldo Rueda lo sacaron de la selección por la puerta de atrás. Su buena campaña al frente del combinado patrio en la eliminatoria a Alemania 2006 no le alcanzó para clasificar. Su equipo, del que se hizo cargo cuando sumaba apenas un punto luego de tres jornadas, terminó con 24 unidades, una menos que Uruguay, que jugó el repechaje.
De nada valieron todos sus años de trabajo en las selecciones menores, ni el tercer lugar que ocupó en el Mundial Sub 20 de 2003, en Emiratos Árabes, hasta ahora la mejor actuación de un equipo nacional en un evento de la Fifa.

Aceptó la decisión de los directivos de la Federación y dejó su cargo muy a su estilo, sin polémicas, sin ruido. Y cuando estudiaba ofertas para volver al fútbol profesional, pues ya había dirigido a Cortuluá, Cali y Medellín, lo llamaron de Honduras.
Con la selección catracha cumplió una campaña impecable y logró la clasificación a Sudáfrica 2010, siempre junto a sus inmediatos colaboradores, Alexis Mendoza, su asistente, y Carlos Velasco, el preparador físico.

En el Continente Negro cumplió su sueño, aunque Honduras sólo logró un empate, ante Suiza, tras haber caído contra Chile y España.
Aunque pudo haberse quedado al frente de la selección centroamericana, Rueda prefirió afrontar un nuevo reto. Le dijo sí a la propuesta de Luis Chiriboga, para dirigir a Ecuador.

Y en el vecino país también triunfó, a pesar de un comienzo complicado tras su temprana eliminación en la Copa América de Argentina 2011.
Renovó poco a poco la selección, pero respetó a los veteranos que aún quedaban de la generación de 2006. Mantuvo el estilo que implementaron años atrás Francisco Maturana, Hernán Darío Gómez y Luis Fernando Suárez. Y siguió trabajando en la parte mental de sus futbolistas.
El vallecaucano, como sus antecesores, le apostó a Quito como el fortín de su equipo y en la eliminatoria fue contundente. Ganó siete de ocho partidos, solamente empató frente a Argentina. Por fuera empató ante Uruguay, venezuela y Bolivia, balance suficiente para lograr un cupo a Brasil 2014.

“No puedo negar que es una gran satisfacción volver a un mundial. Toda la gloria es para Dios. Ecuador, su afición, su dirigencia y sus jugadores se merecían esto y más. En lo personal, es un triunfo de mi familia, mis colaboradores y la gente que me ha apoyado”, sentenció anoche en la rueda de prensa, tras el partido ante Chile, que perdieron 2-1 en Santiago.

El estratega aseguró además que “he sido claro en que la meta era ir a Brasil, lo que no significa que no vayamos a prepararnos lo mejor posible para hacer una buena presentación. Habrá que disfrutar esto, digerirlo y luego comenzar a planear lo que vamos a hacer el año entrante”.

Claro que desde el viernes pasado, cuando su equipo le ganó a Uruguay, Rueda sabía que estaba clasificado. La jornada de anoche fue de trámite y no cambió las posiciones. “Pero los partidos hay que jugarlos y vinimos con la convicción de asegurar la clasificación, respetamos a Chile y ellos nos respetaron también, creo que ambos hicimos méritos para estar en Brasil”, aseguró Rueda, quien a sus 57 años cree que todavía tiene muchos sueños por cumplir.

“La clasificación de Colombia también me tiene muy feliz. A muchos de esos jugadores los tuve en las selecciones menores e incluso en la mayor. Han cumplido un gran proceso y tienen condiciones para brillar en un mundial. No sé cuándo, pero algún día espero volver a manejar el equipo de mi país”, añadió.

Pero mientras esa posibilidad se da, él seguirá siendo profeta en tierra ajena. Luis Chiriboga anunció que pase lo que pase en el Mundial, le ofrecerá la renovación, porque el éxito del balompié ecuatoriano está en tener un colombiano en el banquillo.