Se varó el expreso: Santa Fe, eliminado de la Copa Águila

El cuadro albirrojo perdió 4-1 ante Nacional y cedió la oportunidad de jugar su tercera final consecutiva. Hasta ahora 2016 ha sido un año nefasto para el club bogotano.

Los jugadores de Santa Fe, aburridos sobre la cancha del estadio de Techo.  / Jonathan Ramos
Los jugadores de Santa Fe, aburridos sobre la cancha del estadio de Techo. / Jonathan Ramos

Ante los fracasos de Independiente Santa Fe en la Recopa y Copa Sudamericana, la Copa Águila partía como una posibilidad de rescatar un año en el que los resultados deportivos no se han dado por causa de una mala gestión directiva. Sin embargo, el pasado jueves, en el estadio de Techo, no jugó bien el cuadro albirrojo ante Atlético Nacional, cayó 4-1 (5-2 en el global) y perdió la posibilidad de disputar la tercera final consecutiva de este certamen. Los verdolagas se cruzarán ante el Júnior de Barranquilla en la serie por el título.

La línea de tres defensores atrás, que partido tras partido parecía consolidarse cada vez más, funcionó mal anoche. Atlético Nacional le apostó a agredir al cuadro cardenal por las bandas y a lanzar centros, que fueron bien aprovechados por los jugadores del equipo antioqueño. Así consiguió los dos primeros tantos. El primero llegó apenas al minuto 2, por intermedio de Miguel Ángel Borja, quien cumplió la ley del ex y le anotó al equipo en el que estuvo hace un año y con el que se consagró campeón de la Copa Sudamericana. Orlando Berrío centró por derecha y Borja venció en el salto al defensor uruguayo Horacio Salaberry, para con derecha poner el 1-0.

Aunque Santa Fe buscó más con ganas que buen fútbol igualar el marcador, no lo logró y fue Nacional el que siguió de largo. Nuevamente se falló en el juego aéreo. Esta vez desde un cobro de pelota quieta de John Mosquera, el que aprovechó el centro fue Daniel Bocanegra, quien en el salto venció a Héctor Urrego y a Carlos Arboleda, y puso el 2-0.

Luego Santa Fe descontó por intermedio de William Tesillo, pero los cerca de 13 mil espectadores cardenales no alcanzaron ni a terminar de celebrar cuando Orlando Berrío cobró un nuevo error de la defensa y marcó el 3-1. Aunque se intentó reaccionar el desespero hizo que se cometieran errores atrás, que cobraron los atacantes de Nacional. Miguel Borja puso el 4-1 final.

Con rumbo equivocado

El año 2016 para Santa Fe ha sido muy malo. La expectativa que se tenía por la posibilidad de luchar por el título de varios campeonatos quedó en pura ilusión. En la Copa Libertadores no se pasó de la fase de grupos. En la Liga Águila del primer semestre llegó hasta cuartos de final, siendo eliminado por el modesto Cortuluá. En la Recopa Sudamericana perdió ante River, jugando mal. En la Copa Sudamericana salió eliminado en la primera fase que entró a jugar y ahora en la Copa Águila no logró llegar a la final. Es cierto que ganó el título de la Copa Suruga Bank, en Japón, no obstante, eso parece muy poco para toda la expectativa que se había generado.

Y el comienzo del declive de Santa Fe comenzó con la disputa de egos entre el entonces técnico Gerardo Pelusso y el capitán Ómar Pérez. El proceso que lideraba con éxito el DT uruguayo se tiró a la borda por la molestia del ídolo. No se supo manejar la situación y desde entonces han sido más los desaciertos que las buenas decisiones por parte del presidente César Pastrana y su junta directiva.

Llegó Alexis García a mediados del semestre anterior, pero encontró una nómina que no sentía su estilo de juego y terminó con fracaso en la Liga. Se apostó por su continuidad y se le dio la confianza de armar una nómina con los jugadores que él creía necesitar para poner a andar al expreso rojo e ir por los títulos que se disputarían en la segunda parte del año, pero la hinchada nunca lo quiso y se generó un ambiente inmanejable por parte de Pastrana, quien optó por una medida popular y trajo a un querido por todos, el argentino Gustavo Costas.

Pero con la nómina que hay, Costas no ha encontrado la manera de jugar como a él le gusta: siendo vertical, ofensivo y muy rápido de defensa a ataque. Esta vez no se encontró con una nómina que tenía un estilo de juego definido, le ha tocado construir con las uñas y no ha podido.

La Liga Águila de este segundo semestre sigue siendo una posibilidad. Matemáticamente Santa Fe tendría cómo clasificar a las fases finales. Pero la incógnita es si con los jugadores que tiene le alcanzaría para lograr la novena estrella. Lo cierto es que llegará un momento de renovación en el plantel. Los jugadores históricos que en los últimos años lo ganaron casi todo, ya no son los mismos. Lo que viene no será fácil de asumir y será necesario que César Pastrana y su junta directiva comiencen a acertar.