En Santa Fe nadie se cree ídolo: Diego Cabrera

El boliviano de 29 años habla sobre la oportunidad de que su equipo clasifique a la final. Con un empate el jueves (8:00 p.m., Directv) contra Equidad los albirrojos serían finalistas.

Cada vez que Diego Aroldo Cabrera, el delantero boliviano de Santa Fe, anota un gol, recuerda la frase que le dijo su madre hace 13 años antes de que falleciera de cáncer. “Qué pena irme sin verte triunfar. Yo sé que lo vas a hacer”. Las palabras de doña Alsira aún le alimentan la nostalgia, sobre todo durante este semestre en Santa Fe, que ha anotado nueve tantos y es el máximo artillero junto a Ómar Pérez.

“El domingo que vi tanta gente en El Campín me acordé de ella, de que tal vez esto es grande. A veces me pregunto por qué se fue de mi vida. Pero luego pienso en que no se me puede olvidar todo lo que ella me inculcó. Debo recordar siempre de dónde vengo y a mi gente”, dice el nacido hace 29 años en Santa Cruz, que está tan cerca de ganar su primer título en Colombia, tras su llegada al Cúcuta Deportivo en 2007.

¿Hay presión por estar tan cerca de la final?

Claro que la hay: esto es un equipo grande, ni empatar puedes porque la hinchada se disgusta. Pero es normal y estamos felices del paso tan grande que dimos al superar el domingo a Itagüí. A veces la gente se impacienta, pero deben olvidar el pasado y ver el presente tan bueno que tenemos.

¿Por qué han llegado hasta acá?

Hay muy buen ambiente. No hay discriminación entre jóvenes y experimentados. Todos los camerinos tienen su sabor, pero éste tiene algo especial, sobre todo porque ahora estamos peleando finales. Además, acá ninguno se siente gran cosa, nadie se cree ídolo. Todos seguimos recordando de dónde venimos, lo difícil que nos ha tocado para llegar a esta altura.

¿Qué hacen para que conservar el buen ambiente en el plantel?

Entre otras cosas, poner música. A mí me gustan mucho la cumbia argentina que escucho desde que jugaba en Bolivia. Pero la salsa sobre todo la utilizamos para motivarnos.

Dicen que Wilson Gutiérrez es como uno más de ustedes…

Él entiende que primero hay que ser persona antes que técnico. Wilson es un ser humano humilde y por eso las cosas le están saliendo como quiere.

¿Ya se sienten finalistas?

Aún tenemos los pies sobre la tierra. Mañana ante Equidad vamos a tratar de ganar y a asegurarnos el cupo de una vez por todas. Sería un orgullo poder lograrlo, y siendo yo el máximo goleador del equipo. Pero es más en estos momentos cuando recuerdo de dónde salí, de muy abajo.

¿Qué tuvo que padecer?

La muerte de mi madre cuando yo tenía 16 y apenas comenzaba como futbolista. Mi papá, que es quinesiólogo en equipos de fútbol de Bolivia, lloró mucho, yo también. Eso después me sirvió como motivación y siempre la recuerdo a ella.

¿Alguna vez compartió camerino con su papá?

Sí. En Blooming, Aurora y Oriente Petrolero. No me gustaba ponerle trabajo, así que resistía los dolores en la cancha. Él aún sigue trabajando en Oriente porque le gusta mucho su profesión. También trabajó en la selección de Bolivia.

¿Cómo ve ahora a su selección?

Hay que darle tiempo de trabajo a este cuerpo técnico, como se lo dieron al de Venezuela. Mire que ahora Venezuela ya no es cenicienta y es tan duro enfrentarlos a ellos como a los brasileños y argentinos. Espero, eso sí, ser parte de este equipo, en el que sólo no pude estar en estas convocatorias recientes.