Será parejo, pero vamos a ganar: 'palabra de capitán'

El volante de marca de 32 años busca el primer título de liga de su carrera.

El antioqueño Carlos Giraldo buscará su primer título de liga. Este miércoles (7:00 p.m.) se jugará el primer partido de la final contra Santa Fe. La revancha será el domingo 15 de julio.  

En el camerino lo apodaron ‘El Pelu’. Pero Carlos Giraldo prefiere que le digan que se parece a un Samurái. El capitán de Deportivo Pasto, el que luce con orgullo su cola de caballo, no está lejos de serlo porque (independientemente de que sí luzca como uno de esos guerreros) jamás se rinde. Jugó cinco años en la B (en Santander, Patriotas y Casanare), pero siempre “guardé una esperanza en mi corazón de que todo mejoraría, de que mi fútbol estaba para grandes cosas. Ahora lo estoy demostrando”, dice el volante de marca. En Pasto es ‘mariscal’, líder y disputará desde este miércoles su primera final del torneo colombiano.

El paisa de 32 años habla sin especular y cuando le preguntan por un pronóstico para la final contra Santa Fe, no duda en responder: “No doy resultados, sólo digo que vamos a ser campeones”.

¿Es lo mejor que la ha pasado en su carrera?

Yo hice parte de la nómina de Nacional que quedó campeona de la Merconorte en 1998. Pero sin duda que esto es especial. Me siento muy satisfecho por la continuidad que nos han dado al grupo que logramos ascender en diciembre al equipo. En la A todos pensaban que teníamos una nómina inferior como para pelear algo, pero acá estamos y eso nos llena de orgullo.  

Dicen en Pasto que usted es la voz en el camerino…

Converso mucho con los compañeros y creo que tengo mucha ascendencia, la gran mayoría cree en mí. Somos 30 mundos diferentes, 30 temperamentos distintos y a veces toca interceder. Para lograr eso hay que primero dar un buen ejemplo. Yo soy una persona juiciosa, cumplida en los entrenamientos, un profesional. Eso me da motivos para aconsejar a los jóvenes, para que no se vayan a ver involucrados en escándalos ni nada por el estilo.

¿Por qué le llegó la fama a los 32 años?

Estuve cinco temporadas en la B, luego de que no me fue bien en equipos de la A como Millonarios, Tolima, Huila y Bucaramanga. Infortunadamente no conté con la confianza de algunos técnicos, pero yo sabía que se me iba a dar. Hasta que Flavio Torres se la jugó por mí en 2011. Y creo que tengo más fútbol por mostrar.

¿Qué tan duro es jugar como visitante en Pasto?

Hay que reconocer que es difícil. La ubicación geográfica, la altura no es un mito. Pero no quiere decir que es por eso que estamos en la final, porque para hacerlo hay que tener un buen grupo. Por eso fue que el equipo descendió hace tres años. Como Pasto y Bogotá son similares en la altura, esta vez vamos a demostrar lo que tenemos con fútbol. Vamos a intentar imponernos.  

¿Qué le ha parecido vivir en Pasto?

A la gente a veces le da pereza ir hasta Pasto porque queda muy lejos y por eso no conocen la realidad de esta región tan bella. Acá la gente es cariñosa, inteligente y trabajadora. Muy diferente a lo que dicen en los chistes. A mí me ofendería, como cuando me encasillan de vivo y ladrón por ser paisa. Por eso entiendo el disgusto de muchas personas de aquí sobre el tema.

¿Cómo ha cambiado su estilo de vida allá?

El armario cambia porque hay que estar muy abrigado. Pero las cosas no son tan diferentes como en el resto del país. Tal vez lo distinto es el cuy. Yo lo he comido, pero no tantas veces porque además es caro, el doble que un pollo. Así que no es como menú de todos los días.

¿Hay una razón por la que siempre tuvo el pelo largo?

Cuando estaba en grado once, entró la moda y quise hacerlo también. Trato de parecerme a un Samurái. Algunos futbolistas dicen que les molesta por el calor. A mí no me moleta y ya hace parte de mí.

Seguramente alguna vez lo cogieron del pelo en el fútbol…

Sí, claro. Unas dos o tres veces. La que más recuerdo fue cuando yo jugaba en Huila. Enfrentábamos a Nacional y Gerardo Bedoya me haló la colita después de dejarme en el piso por una falta. Ya aprendí a convivir con eso.