La sinsalida de Millonarios

Este jueves, a las 7:00 p.m., el equipo embajador se enfrentará al Boyacá Chicó en la final de la Copa Colombia.

Con ventaja por su victoria en condición de visitante, jugando de local con la casa llena y la ansiedad de una afición que no sabe de títulos desde hace mucho tiempo, urgido por la obligación de alzarse con el trofeo ante el pobre desempeño del torneo rentado, Millonarios disputa esta semana la final de la Copa Colombia con el Boyacá Chicó. Una victoria del equipo azul le daría a la institución un saldo favorable en este año deportivo. Una derrota sería para el onceno bogotano una catástrofe y para su técnico Richard Páez la forma de despedirse mal del equipo.

La sinsalida de Millonarios añade un ingrediente de nerviosismo al plantel. Más allá de la copa misma, el premio mayor es el tiquete para disputar la Copa Suramericana del año 2012. De lograrse se salvaría el año, de fracasar se impondría un ambiente de divorcio absoluto entre el equipo y la afición con oscuras perspectivas a corto plazo. Más aún si se examina el calendario de lo que resta del torneo rentado y se constata que el equipo tendrá que afrontar seis duras finales y de esos 18 puntos por disputar, tendría que quedarse con 12 para pasar la vara de los 27 puntos.

Hoy, Millonarios está ubicado en la decimosegunda posición con 15 puntos, apenas cinco por debajo del líder Junior de Barranquilla. Pero si se examina la ruta que tiene para clasificar a las semifinales, con un estrecho margen de error de apenas seis puntos, no es un camino fácil. La próxima fecha visita a Nacional en Medellín. Luego recibe a Envigado en El Campín. Se queda en Bogotá para enfrentar al duro Equidad en su patio del estadio de Techo, recibe al América de Cali, disputa el clásico con Santa Fe y cierra el campeonato con el actual líder Junior.

En otras palabras, de los seis juegos, cinco son en Bogotá. Pero son rivales directos y, en casos como Santa Fe o Equidad, ofician también en calidad de locales. Es en ese momento donde pueden pesar los puntos que se perdieron en casa, como este fin de semana en un lánguido empate con Pereira con la nómina titular, o aquellos que se despilfarraron por las improvisaciones del técnico Richard Páez. De ahí la trascendencia de conquistar la Copa Colombia este jueves. Suene a premio de consolación, pero como están las cosas hoy, como reza un refrán, es mejor pájaro en mano que cien volando.

No obstante, no se perfila como un partido fácil. Aunque Millonarios está tres puntos por delante, su diferencia es estrecha en goles pues apenas derrotó a Chicó en Tunja por la mínima diferencia, atragantándose de goles como pocas veces. Además, durante este semestre Chicó ha demostrado calidades para enfrentar a sus rivales como visitante. De hecho, llegó a la final de la Copa Colombia sacando al encopetado Nacional en su casa, y en el torneo de la primera A ha logrado una victoria y cuatro empates. Es un equipo que se sabe regular y en la contraofensiva sabe hacer daño.

En cuanto a Millonarios y su condición de local, hasta el momento no ha perdido en El Campín en el torneo de la primera A, pero la cesión de tres empates con Cúcuta, Medellín y Pereira, de siete partidos disputados en Bogotá, prueban que también da ventajas. Esos seis puntos cedidos son los que le permitirían ostentar una posición más cómoda. Una realidad que pesa a la hora de los escrutinios. Pero como cada juego es distinto y final es final, este jueves el equipo azul se juega casi su año futbolístico. Al menos con la Copa Colombia en el bolsillo, la afición respiraría más tranquila. Pero al frente está Chicó que nada tiene que perder y en cambio ganarlo todo.