"Todavía no lo creo"

Carlos Carbonero, el último jugador convocado por José Pékerman, como reemplazo de Aldo Leao Ramírez, guarda la esperanza de jugar algún minuto en el Mundial.

Carlos Carbonero (centro) se entrena a cabalidad para ser tenido en cuenta por el técnico Pékerman. / EFE

Brasil 2014 estaba en los planes de Carlos Carbonero. Tenía claro que a la hora de cada uno de los partidos de la selección debía estar frente al televisor y no en la playa con sus familiares, haciendo mercado o jugando cartas. Pero lo que iba a hacer por esta época del año cambió a última hora con su llamado a la selección tras la lesión de Aldo Leao Ramírez.

En el estadio Mineirão de Belo Horizonte salió del túnel hacia la cancha y era uno de los más sorprendidos: observaba con detenimiento cada uno de los lugares de la tribuna, buscaba a sus familiares, que estaban en occidental, y luego corría durante el calentamiento de los suplentes como si fuera a ser titular. Más adelante, cuando Juan Guillermo Cuadrado recibió una patada que por poco lo saca del partido, el asistente de Pékerman, Néstor Lorenzo, llamó a esos jugadores a entrar en calor y el primero que corrió fue Carbonero. Más tarde atendió unos minutos a El Espectador y explicó algunos de sus sentimientos, cuando cree estar soñando.


¿Cómo se ha sentido, a punto de completar ocho días con este grupo?

Increíble, todo ha sido como un sueño, la verdad es que todavía no me lo creo. A veces digo: ¿cuándo me voy a despertar?


¿Qué imaginaba que iba a hacer por esta época?

De vacaciones con mi familia, y obviamente viendo el Mundial, haciéndole mucha fuerza a la selección. Pero bueno, Dios me tenía esto preparado y ahora sólo me queda seguir disfrutándolo.


¿Qué le ha dicho el técnico José Pékerman en los pocos entrenamientos?

Él es un hombre que está pendiente de todo, no deja nada al azar y tiene una experiencia en mundiales que es muy valiosa para nosotros como jugadores.


¿Cómo lo han recibido los compañeros?

Como un miembro más de esta familia. No sólo los compañeros me han hecho sentir cómodo, sino también el cuerpo técnico.


¿Qué sintió al entrar al estadio Mineirão vestido con el uniforme tricolor y calentar para jugar un partido del Mundial después de 16 años?

Son una cantidad de emociones que uno no puede describir. Fue muy lindo para todos ver el estadio lleno de colombianos, eso nos motivó mucho. Yo disfruté todo, así no hubiera podido jugar.


¿Cree que podrá hacerlo algunos minutos?

Siempre estaré a la disposición del cuerpo técnico, me seguiré entrenando como lo he hecho, y si me dan la oportunidad, espero poder cumplir.


Pero es difícil.

Siempre hay competencia sana. En lo táctico se puede resolver; trataremos de aportar en lo individual. Ojalá consigamos cosas grandes en este Mundial.