Todo lo de Medellín es sufrido: Mauricio Molina

El mediocampista del FC Seoul de Corea y referente del poderoso, confía en que el equipo de sus amores sorprenda a Santa Fe y dé la vuelta olímpica en Bogotá.

El futbolista Mauricio Molina pasa unos días de vacaciones en Medellín. / Luis Benavides

El impacto de una bolsa llena de agua en su espalda, arrojada con potencia desde la tribuna sur durante un clásico Medellín vs. Nacional, obligó a Mauricio Molina a arrodillarse por unos segundos para recuperarse antes de cobrar un tiro de esquina. Cuando lo hizo, notó que Andrés Saldarriaga, arquero del equipo verde en ese momento (2005), estaba salido, así que se arrepintió de centrar la pelota, le pegó al arco y convirtió un gol olímpico que desató la fiesta en la tribuna del 'poderoso'.

Por esa anotación y por muchas cosas más, el hoy jugador del FC Seoul de Corea es uno de los grandes referentes en la historia del rojo. Claro, un gol olímpico no es suficiente para ser ídolo en un equipo, pero lo que Mao le entregó al club de sus amores fue mucho más que eso. Por ejemplo, logró la anotación que aseguró la estrella en 2002 ante Pasto, título con el que Medellín dio una vuelta olímpica después de 45 años de espera.

El mediocampista de 34 años disfruta de unas cortas vacaciones en Medellín, tras un año difícil interrumpido por lesiones. El miércoles estuvo en el Atanasio alentando al equipo en el que espera terminar su carrera, y aunque el resultado no fue favorable para los dueños de casa, confía en las capacidades de los dirigidos por Hernán Torres para conquistar la sexta estrella.

Antes del compromiso de mañana, Mao habló con El Espectador.

¿Cuál es el balance de esta temporada 2014 en Corea?

El balance personal no fue tan bueno como en los años anteriores. Tuve muchas dificultades, en el primer semestre no pude jugar por una lesión y solo aparecí luego del mundial. Después, me pasó de todo. Tuve una fractura de nariz, me salieron cálculos renales, también tuve un desgarro, en fin. Terminé jugando como 18 o 20 partidos, pero esto hace parte de mi profesión y espero que 2015 sea mejor.

Le queda un año de contrato, ¿cómo visualiza 2015?

Mi contrato es hasta el año entrante, pienso terminarlo y respetarlo, para ver después qué pasa. Tengo ganas y deseos de que el año sea diferente y poder jugar con tranquilidad, no perderme más partidos.

¿Contempla la posibilidad de terminar su carrera en el DIM?

Siempre ha sido mi sueño, sería un gran orgullo para mí y los hinchas también me demuestran el deseo de verme vestir nuevamente la camiseta del Poderoso. Sin embargo, esas son cosas que no solo dependen de mí.

¿Qué diferencias tiene el DIM actual con el de 2002, al que ayudó a sacar campeón después de 45 años?

Me queda difícil hablar de este Medellín, porque no conozco el grupo. Del de nosotros puedo decir que éramos amigos, unidos logramos vencer dificultades, teníamos personalidad y una mentalidad fuerte.

¿Cómo enamoró a la hinchada de Medellín, que muchos años después sigue pidiendo su regreso?

Creo que fue mi entrega y dedicación, porque siempre daba el 100%. Además de eso, el gol en Pasto, el de la final en 2002, porque ayudó a darle el toque final a una campaña sufrida y eso es algo que los hinchas recuerdan con cariño.

¿Cómo vivió el mundial desde el Lejano Oriente?

Como un hincha más. Le hice mucha fuerza a la selección con mi familia desde Seúl. Dejaron el nombre de nuestro país en alto y jugaron un torneo espectacular.

Su gran esperanza siempre fue hacer parte de ese equipo…

Siempre, pero el tema de no integrar la selección lo asumí hace un buen tiempo. La verdad es que no haber estado en el proceso de Pékerman no me frustra tanto, porque era un grupo que se había consolidado hace mucho.

¿Pero nunca sintió cercana la posibilidad de volver?

Yo sentía que podía hacer parte de eso, porque estaba haciendo las cosas bien. Lo que me frustra es no haber iniciado el proceso desde antes, desde que estaba en Brasil, porque con Santos hice campeonatos buenos y me destaqué en Copa Libertadores. Esa es mi tristeza, que nunca fui tenido en cuenta. Uno de los técnicos tuvo un proceso de 80 jugadores y yo nunca recibí un llamado, ni para un amistoso.

¿Cuál cree que fue la razón?

Nunca encontré respuesta, porque uno en la selección no tiene mucho contacto ni información de ninguna clase. No sé por qué nunca tuve ningún tipo de llamado diciéndome que al menos estaban siguiendo mi proceso. No puedo negar que me duele no haber tenido la oportunidad.

Estuvo en el Atanasio, ¿qué análisis hizo del primer juego?

El partido en Medellín fue difícil, no solo por el 2-1, sino por el golpe anímico. El grupo salió lastimado porque pasó de tener un partido dominado, en el que Santa Fe no tenía chances de llevarse el partido, a irse perdiendo. Después del primer gol que le hicieron, el DIM se desconfiguró y será fundamental la parte mental para pelear el título en Bogotá.

¿Cómo plantearía el partido en El Campín?

Medellín, por necesidad, va a tener que salir atacando. No será nada fácil, porque eso puede dejarle espacios a Santa Fe, que se defiende y contragolpea, por lo que hay que plantear un juego inteligente, sin regalarse, porque la serie está abierta, pero un gol de Santa Fe sería difícil de asimilar.

Su mensaje para la hinchada de Medellín...

El hincha tiene que confiar, porque todas las cosas de Medellín son sufridas, hasta el último minuto, con esfuerzo. Mi mensaje para ellos es que sigan creyendo y que tengan confianza en el equipo, porque así como Santa Fe ganó acá, Medellín puede dar la sorpresa y ganar en Bogotá.

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