Un fatídico 24 de octubre

Elkin Murillo, jugador del Cali en 2002, recuerda la tragedia de Pance, cuando un rayo acabó con la vida de 'El Carepa' Gaviria y Giovanni Córdoba.

Hernán ‘El Carepa’ Gaviria y Giovanni Córdoba. / Archivo
Hernán ‘El Carepa’ Gaviria y Giovanni Córdoba. / Archivo

El 24 de Octubre de 2002 será recordado por siempre como uno de los días más trágicos para el fútbol colombiano. En la sede deportiva de Pance, lugar de entrenamiento del Deportivo Cali, murieron por un rayo que cayó en el terreno de juego Hernán ‘El Carepa’ Gaviria y Giovanni Córdoba, jugadores claves de ese equipo que entonces era líder del torneo finalización de ese año.

‘El Carepa’, siempre recordado como uno de esos volantes de carácter en la mitad del campo, mostró durante sus 11 años como profesional su talento en clubes como Atlético Nacional, en el cual debutó y jugó ocho años; Deportivo Cali, en el que vivió sus mejores años, el que lo catapultó al Shonan Bellmare de Japón y con el que cerró a la fuerza su vida con ese fatídico accidente natural.

Con la camiseta de la selección de Colombia jugó 40 partidos, anotó cinco goles, uno de ellos en el mundial de Estados Unidos 94 en la victoria 2-0 frente a Suiza. Además integró la nómina que jugó en los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.
Elkin Murillo, amigo y compañero de ‘El Carepa’ en el Deportivo Cali, le contó a El Espectador, en medio de lágrimas y sollozos, cómo fueron esos momentos que se vivieron el jueves 24 de octubre de 2002.

“Estábamos en una práctica muy tranquila donde todos nos habíamos quitado las cosas, los anillos, las pulseras, y ya estábamos preparándonos para comenzar a ejercitarnos. Me acuerdo que comenzó el entrenamiento y de un momento a otro, sin que estuviera lloviendo aún, cayó un rayo y justo en ese momento se vino el aguacero, muchos caímos al piso pero nos pudimos ir levantando lentamente. Algunos no se levantaron y ahí comenzó la tragedia”.

Elkin Murillo comenta que lo que más le impactó fueron las últimas palabras que escuchó de ‘El Carepa’, recordado por todos como dicharachero y alegre. “Antes de entrenar, en el momento de cambiarnos, Hernán vio que el cielo estaba cerrado y la tempestad venía y dijo en tono de risa: ‘Tranquilos, muchachos: yo gracias a Dios no voy a morir por un rayo’. Él decía que iba a morir disfrutando, en una discoteca o algo así. Todos nos reímos con su comentario porque bromeábamos mucho, ese era un grupo muy unido”.

Otro de los jugadores que murió a causa de ese rayo fue Giovanni Córdoba, un joven futbolista de 24 años que se perfilaba como una promesa del futbol colombiano. Recordado por sus trenzas ceñidas a la cabeza y el número 22 en la espalda, Córdoba fue un jugador rápido, hábil y goleador. El palmireño había sido convocado para la selección de Colombia por Francisco Maturana, pero nunca pudo ponerse la tricolor en aquel año, pues tres días después de la tragedia murió en una clínica de la ciudad azucarera.

Elkin Murillo recuerda que “cuando cayó el rayo yo estaba al lado de Giovanni Córdoba, él se volteó y me dijo: ‘Uy, mira Elkin, a Carepa le está saliendo humo de la cabeza’. Nos fuimos hacia donde Hernán para ayudarlo y recuerdo que Córdoba dio unos cinco pasos, se puso la mano en el pecho y cayó arrodillado. Yo creí que estaba molestando, porque siempre hacía ese tipo de chistes, pero cuando le miré los ojos, grité”.

Con voz entrecortada, Elkin, sobreviviente de esa tragedia histórica para el fútbol nacional, recordó que hoy, para conmemorar el décimo aniversario del accidente natural que le causó la muerte a sus colegas, muchos jugadores de ese plantel han puesto en la imagen de su Blackberry una foto de ese Deportivo Cali del 2002.

“Le da mucha tristeza a uno recordar eso. Una amiga periodista de Cali puso en la imagen de su PIN una foto de ese Deportivo Cali. Yo la puse, ahora he visto que Gerardo Vallejo, Freddy Hurtado y muchos otros del equipo la han puesto, eso es muestra de lo unido que era ese grupo”.

Cada 24 de octubre los cerca de 30 sobrevivientes a esta tragedia natural, conmemorarán a los grandes guerreros, compañeros suyos, que cayeron ese día.