“Yo no soy confiable cuando hablo de Nacional”: Francisco Maturana

Maturana quedó registrado en los libros de historia del fútbol colombiano en 1989 cuando se consagró campeón de la Copa Libertadores con Atlético Nacional. Desde ahí empezó a demostrar su gran liderazgo dentro y fuera de la cancha, para conseguir grandes hazañas en el balompié nacional.

Francisco Maturana, durante una conferencia sobre liderazgo en la Universidad de Cundinamarca, en Fusagasugá. / Gustavo Torrijos
Francisco Maturana, durante una conferencia sobre liderazgo en la Universidad de Cundinamarca, en Fusagasugá. / Gustavo Torrijos

Este chocoano, odontólogo de profesión, logró que, después de 28 años de ausencia, Colombia volviera a clasificar a un mundial. La tricolor consiguió un tiquete directo para Italia 1990. Además de coronarse campeón de América con la selección en 2001. Asimismo, es reconocido por ser el primer colombiano en dirigir en España: estuvo en la banca del Valladolid para 1990.

Hoy, a sus 67 años, retirado de las canchas, pero con su mente siempre enfocada en el fútbol, se dedica a dictar conferencias sobre liderazgo, la más reciente ante 400 estudiantes y profesores de la Cátedra de Líderes del Siglo XXI de la Universidad de Cundinamarca, en Fusagasugá. Todo lo que aprendió y vivió detrás de la línea blanca lo utiliza como enseñanza para las futuras generaciones. En charla con El Espectador explica por qué casi no habla del presente de Nacional, lo que representaron sus triunfos en el fútbol y de dónde sacó la icónica frase de “perder es ganar un poco”.

¿Cómo analiza este Nacional en este 2016? Ya que ganó la Libertadores, ahora disputa la Sudamericana y se viene el Mundial de Clubes.

Nacional es un equipo que para mí no resiste un análisis, porque no puedo estrangular sentimientos. Esta es mi casa, mi familia. Yo todo lo que le voy a ver es bueno y tengo los mejores deseos para este club que me abrió las puertas desde que era muy pequeño, cuando debuté a los nueve años en las inferiores. En el momento en que yo tenga una cosa que no entienda o que no me cuadre, hablo con Rey. Pero públicamente, lo único que voy a hacer es resaltar todo lo bueno de Nacional y soñar con todas las cosas buenas que pueda conseguir.

¿Cómo ve el presente de Miguel Ángel Borja?, ¿puede ser llamado a la selección?

Estaría contento en el momento en que lo llamen a la selección. Se imagina usted cuando digan: Borja, jugador de Atlético Nacional, jugará en la selección Colombia. Sería de gran emoción para toda la familia verdolaga y más por el esfuerzo que ha hecho.

A propósito de las charlas que ha dado sobre liderazgo y de la nominación de Reinaldo Rueda como mejor técnico del año, ¿qué clase de líder es él?

Yo creo que él es un líder desde el conocimiento. Es un hombre con un amplio bagaje y eso nadie se lo puede negar. Además, tiene un don con la gente muy bueno por su respeto; es muy culto, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Desde la parte de cómo es líder con los jugadores, no puedo hablar porque no conozco el entorno.

¿Ve a Nacional campeón de la Copa Sudamericana?

Yo no soy confiable cuando hablo de Nacional, porque es mi equipo y termino siendo subjetivo. Sin embargo, hace unos meses cuando quedó campeón de la Copa Libertadores no lo podía creer, parecía un sueño. Por eso es que siempre voy a ver a Nacional ganando, jamás lo quiero ver perder. Cuando veo que la situación está difícil, me lo imagino empatando. Creo que viene haciendo las cosas bien y podría conseguirlo.

¿Debería mejorar algo para la semifinal contra Cerro Porteño?

No voy a hablar de eso, soy una persona muy respetuosa cuando hablo en público del proceso de los entrenadores. Yo también pasé por eso y es incómodo. Nacional está ahora a la cabeza de Rueda y él sabrá que es lo mejor para este encuentro.

¿Cómo vivió el reciente triunfo de Atlético Nacional, cuando ganó la Copa Libertadores?

A veces no soy una fuente confiable cuando hablo de Nacional porque no logro ser objetivo y termino diciendo lo que pienso y, sobre todo, lo que siento. Me cuido mucho en mis declaraciones porque sé que estoy bajo vigilancia por el liderazgo y lo que represento. De hecho, antes del partido me preguntaron que cuál era la posibilidad de Independiente del Valle de ganar la Libertadores, y respondí que estaban muy cercanas al cero. A algunos no les gustó. Yo lo decía de corazón, era lo que quería y lo que sentía como analista. Para el día del encuentro, el club tuvo la gentileza y generosidad de invitarme al partido. Cuando el encuentro se pone 1-0 y termina ese primer tiempo así, me sentía asustado, porque decía: este equipo no va a ser capaz de ganar y cómo le respondo a los ecuatorianos. Empecé a hacer ahí una fuercita por Nacional y una charladita con Dios y sirvió porque ganó. Me volvió el alma al cuerpo.

¿Qué significó para usted ganar la Libertadores con Atlético Nacional en 1989 y la Copa América con Colombia en 2001?

Ganar no es fácil. Es a lo que todos le apuntamos. Si nos centramos sólo en el ganar, podemos quedar vacíos. Pero, si miramos el camino que recorrimos para ganar es donde realmente encontramos la felicidad. Si quieres hablamos sólo desde la parte numérica. Más allá de esas dos copas que mencionaste, también tuve la oportunidad de ganar el campeonato acá en Colombia con América, en Costa Rica la Copa Uncaf, en Arabia el campeonato árabe, la Recopa de Asia; pero todas esas cosas son sólo sustantivo, no me enriquecen ni me dan felicidad. A mí lo que me dio alegría es el camino que tuve que recorrer para llegar allá. Crecí como ser humano, conocí personas, culturas, países y por eso vivo agradecido con el fútbol, que me ha dado esa posibilidad.

¿Cómo vive el fútbol?

Lo aprendí a vivir desde siempre con la pasión al 100 % y lo disfruto mucho. Pienso que es una posibilidad enorme de crecimiento personal y profesional. Ahora estoy en una época en donde me gustan pocas cosas porque soy muy exigente. Pero esos hallazgos los veo como una posibilidad única de ser mejor. Ahora me gusta estar con mis amigos, mi familia, mis hijos, mi nieto. Me gusta la vida en sí. Yo soy un enamorado del amor.

¿Cuáles son los partidos que más ve?

Veo todos porque ahora estoy en un plan de aprender y uno no sabe en qué encuentro hay una enseñanza. Todas las ligas tienen su ciencia, pero el tema es qué es lo que quiero ver. En la parte futbolística, yo tengo claro mis principios y fundamentos. Entiendo la importancia del fútbol holístico. Estoy atento a todo, todo lo aprendo, lo disfruto, lo veo porque me nutre y fortalece como persona y como profesional.

¿Por qué decidió dedicarle parte de su vida al fútbol?

Le dediqué un pedazo de ella al fútbol. Yo tengo una vida apasionada que al principio la compartí con muchas personas que he querido y algunas que sigo queriendo, porque uno se enamora fácil, pero dura un siglo para desenamorarse. Después encontré a mi familia, mis hijos, mis hermanos, mi papá, mi madre que ya falleció, pero sigue estando en mí. También me enfoqué en mi profesión: fui 14 años odontólogo con cierto prestigio. Además, estuve tres años en docencia con cierto reconocimiento. Y, por último, le saco tiempo a mis hobbies. Me gusta la crianza de caballos y en un tiempo estuve en este cuento pero desde la genética. Creo que le he sacado jugo a la vida.

¿Qué es lo más gratificante que le ha dado el fútbol?

Sin duda, son mis amigos. Han sido importantísimos en mi vida. Con ellos consulté las decisiones más importantes en mi vida y fueron los que decidieron que para estar juntos yo estudiara odontología. Lo que más recuerdo es que, en medio de un almuerzo, les comenté que tenía la oportunidad de jugar en un equipo profesional y sin pensarlo me apoyaron. También me dieron un espaldarazo cuando les consulté la posibilidad de ser entrenador. Son, en parte, los responsables de lo que he logrado; disfrutan y sufren de todos los pasos que doy.

¿Volvería a dirigir un equipo de fútbol profesional?

Uno no sabe lo que va a hacer; es más fácil saber lo que no va a hacer. Soy enamorado del fútbol y ahora me cuesta mucho. He tenido opciones de ir, pero no tengo la fortaleza de la juventud, donde uno tiene la maleta lista para salir a todas partes. Por eso en mi época me fui corriendo para España, no me percaté de preguntar por la historia del Valladolid; nunca pregunte cómo era el equipo, si había sido campeón y cuántas veces; no consulté cuál había sido el campeonato que había ganado. Lo que me preocupaba era que yo estaba en Valladolid, era el primer colombiano en dirigir en Europa. Todas esas cosas las hice pero con ímpetu de juventud, hoy ya no las haría.

¿Cómo surgió la icónica frase de “perder es ganar un poco”?

Es una frase que es para las personas inteligentes y hasta hoy la están entendiendo algunos en Colombia. Eso lo dijo Vicente del Bosque cuando ganó el Mundial de Sudáfrica 2010 con España. Él llegó a España y dijo que ganaron el campeonato cuando perdieron con Chile, porque buscaron sus errores en el fracaso. Esa frase la dijo Confucio y mucha gente está ridiculizando a Pacho y en su intento lo que están haciendo es ridiculizar a Confucio. Eso es ya mucha ignorancia y atrevimiento. Todos los días me encuentro con gente en la calle y entiendo la importancia de las reflexiones porque el ser humano debe aprender todos los días. El único que no aprende es el arrogante y el que cree que se las sabe todas. Todos los días creo que las personas van entendiendo que se aprende desde la reflexión y eso me alegra.

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