Alexis Sánchez: "Creámonos el cuento: podemos con Brasil"

La figura de Chile será vital en el partido que su selección disputará hoy a las 11 a.m. con los anfitriones. Potencia y confianza, sus mejores armas.

Alexis Sánchez, el delantero estrella de la selección de Chile, jugará hoy ante Brasil. / AFP

Patear pelotas de trapo o de goma en las calles rojizas y polvorientas de Tocopilla, una ciudad perdida en medio del desierto Atacama, era el único anhelo de Alexis Sánchez cuando niño.

En su ciudad natal, ubicada 1.600 kilómetros al norte de Santiago, la capital chilena, el delantero del Barcelona lavaba autos en el cementerio y vendía pescado en el puerto para ayudar a Martina, su madre, quien antes de convertirse en su agente deportivo, cumplía labores de aseo para sacar adelante a sus cuatro hijos y así esquivar los flagelos de la pobreza y el olvido.

Con el carácter característico de las madres solteras y una confianza absoluta en el talento de su heredero, Martina lo autorizó para que se desplazara hasta Calama, una ciudad cercana a Tocopilla, en busca de una oportunidad que le permitiera jugar fútbol profesional y continuar con sus estudios. Alexis viajó toda la noche en bus, con un pequeño maletín en el que lo más valioso eran sus balones de trapo. Allí empezó a cumplir sus sueños.

Hoy muchas cosas han cambiado en su vida. El material de esas pelotas evolucionó y las necesidades de los suyos desaparecieron. Además, las tablas y los palos endebles que sostenían su casa se transformaron en una mansión en la que instaló una máquina tragamonedas para su madre, a quien le gustan los juegos de azar. A pesar de la fama, Alexis sigue pensando en los demás.

De hecho, en cada navidad el delantero de la ‘roja’ toma el primer vuelo a Tocopilla, en donde los 28 mil habitantes lo esperan ansiosos para reiterarle la admiración y orgullo que sienten cada vez que lo ven jugar un partido. En esa época, Alexis cambia las canchas por un camión de bomberos y cuelga sus uniformes para vestirse de viejo pascuero, nombre con el que se conoce al papá Noel en Chile. Y una vez disfrazado, se le va el tiempo regalándoles balones a todos los niños de la región, que darían lo que fuera por ser como él.

“Para mí nada ha cambiado, ahora asumo las cosas con mayor responsabilidad, pero sigo divirtiéndome en la cancha. Lo que a mí me hace feliz en la vida es jugar fútbol”, dijo el delantero de Barcelona al término del debut de la ‘roja’ en el Mundial Brasil 2014, con la misma emoción que quizá sintió cuando Nelson Acosta le anunció que jugaría con Cobreloa, el equipo de Calama.

“Uno en el fútbol a veces tiene aciertos, pero con Alexis era difícil equivocarse. En su primera prueba fue impresionante, no había cómo pararlo. Era un espectáculo verlo”, reconoce Acosta, a quien un día llamaron para recomendarle tres jugadores. ‘Mándamelos y acá los vemos’, exclamó, y luego de las pruebas el único que quedó fue el niño de Tocopilla. En su primer partido, anotó tres goles en 10 minutos y descrestó a todos los asistentes, por la fuerza y velocidad que mostró antes sus adversarios.

Luego llegó a Colo Colo, equipo con el que consiguió sus primeras estrellas en el Clausura 2006 y 2007, aunque es fanático de la U y su ídolo siempre fue Marcelo Salas. En 2008 fue campeón en River Plate de Argentina y en la temporada 2010-2011 fue elegido como el mejor jugador del Calcio, campeonato en el que defendía los colores del modesto Udinese.

Su notable participación en el fútbol italiano le permitió convertirse en jugador de Barcelona y al mismo tiempo en la transacción más costosa en la historia del fútbol chileno. Antes de los 22 años disputó el Mundial de Sudáfrica y resultó vital en la clasificación a la Copa del Mundo de Brasil, certamen en el que suma una anotación ante Australia, en el primer partido de la fase de grupos.

“A Brasil le tenemos respeto, pero creo que vamos a ganar”

A veces en el fútbol, como en la vida misma, hablar de más pasa factura y abre el camino a la crítica colectiva. A Alexis ya le ocurrió hace tres temporadas en Barcelona, cuando se autocalificó como un “jugadorazo” para hacerle frente a los cuestionamientos por sus discretas actuaciones en el equipo azulgrana. Meses después, las burlas de la prensa española por esa declaración se convirtieron en elogios y poco a poco el marcador se inclinó a favor del chileno.

El pasado jueves, en el último entrenamiento previo al crucial duelo ante Brasil en Belo Horizonte, Sánchez repitió la dosis de confianza e ilusión al asegurar, lejos de la soberbia o el triunfalismo, que su equipo tiene todo para ganarle al anfitrión. “Si pensara que vamos a perder ante Brasil, mejor paso a mi habitación, busco mis cosas y me voy”, afirmó.

El ciudadano ilustre de Tocopilla, región que se recupera poco a poco de un fuerte terremoto ocurrido en 2007 y que bautizó una de sus calles con el nombre del delantero, reconoció las virtudes de la ‘verdeamarela’, liderada por su compañero de equipo Neymar, pero pidió a sus compatriotas “tener una mentalidad ganadora, creerse el cuento de que podemos ganarles a todos. Ya le ganamos al campeón del mundo. Debemos ser como los argentinos, que comienzan creyéndose vencedores y entran así en la cancha”.