De la 'Provincia' al Maracaná

El chocoano Cristian Martínez es titular del Flamengo.

Siendo dirigente gremial en Sogamoso, Luis Francisco Lagos lideró muchas luchas, pero llegó el momento en que quiso librar la suya, y para hacerlo necesitaba mucha pasión, la cual sólo se la podía suministrar el fútbol. El sueño empresarial tomó entonces forma de balón y de a poco empezó a moldearse desde la comisión técnica de Patriotas y la liga boyacense, hasta que finalmente el esfuerzo de años tuvo nombre propio: Atlético Provincia de Sugamuxi.

Club por fin había, también algo de materia prima de la región, pero igual competir en la Primera C obligaba a buscar refuerzos, aunque sin mayor presupuesto no había otra opción distinta a la de golpear puertas amigas, y una llamada a Carlos López, gerente deportivo de Santa Fe, terminó por dar más que soluciones.

Era marzo de 2003 y el directivo, aunque se mostraba impedido de facilitarle jugadores sin un convenio firmado de por medio, le recomendaba a Lagos “un muchacho del Chocó que había estado a prueba y no recibió el aval del técnico Julio Comesaña”. El nombre de aquel joven prospecto era Wason Libardo Rentería, quien en el resto de temporada en Sogamoso no se cansaría de celebrar, lo cual motivó a sus familiares a llevarlo el año siguiente al Chicó mediante un convenio que terminó en un litigio jurídico.

Fue poco el tiempo del delantero en el Sugamuxi, pero mucho el aprecio por la oportunidad brindada, y la mejor forma de hacerlo fue recomendando a Carlos, su hermano menor, también delantero y con el ADN del gol. Por eso, al convertirse como el mayor de la saga en goleador de la C, pudo igualmente dar el salto profesional y de una vez internacional, al ser cedido a Gimnasia y Esgrima de La Plata, lo cual dejaba una vez más huérfano el ataque del Atlético Provincia.

Al menos la huella de los Rentería confirmaba que la apuesta debía ser chocoana y a Cristian Martínez Borja, a sus 17 años, no le importó dejar Quibdó para probar suerte en Sogamoso, donde los consejos de Lagos abrigaron la esperanza en medio de las bajas temperaturas que lo llevaron más de una vez a hacer maletas.

Y en efecto tuvo que empacar, pero para mudarse a Tunja, luego de que Patriotas en el Apertura 2006 lo inscribiera para cumplir la norma del Sub-18 en la Primera B. Compartió allí ataque con Freddy León y Wílder Medina, las opciones de jugar eran mínimas y aunque estaba dispuesto a esperar, la transferencia de Wason a mediados de ese año del Internacional al Porto, le llevaría insospechadamente al exterior.

“De un día para otro me dijeron que sacara el pasaporte porque iba para Brasil y de entonces a ahora ya son cuatro años sin mis padres y cinco hermanos, pero es un sacrificio por el bien de todos ellos”, recuerda con un ligero acento portugués Cristian, quien llegó a la categoría júnior del club de Porto Alegre y ascendería rápidamente a la B, donde jugó al lado de Alexandre Pato, hoy compañero de Mario Yepes en el Milan. Después Mogui Mirin, el equipo de Rivaldo, sería la siguiente escala y por la recomendación del técnico que le dirigió allí, pasó “al Guarantigueta y luego al Caxias, donde pude ser titular y goleador”.

Ya le reconocían como La Piedra o La Bestia y en enero de 2008 quiso regresar a Colombia. Estuvo a prueba en Santa Fe, pero tal cual aconteciera con Wason en su momento, no recibió el ‘Ok’ y volvió a Brasil para seguir madurando, hasta que este año, después de un primer semestre con ocho festejos, fue pretendido por Atlas de México, Vasco da Gama y Flamengo. Finalmente este último logró convencer a su empresario Jorge Machado para tenerlo por un año a préstamo y con opción de compra.

Martínez, o Borja, como se le conoce en la tierra de los pentas, llegó hace un mes a Río junto con su esposa e hija de cuatro años, y un día después de que España conquistara el mundo en Sudáfrica, Zico, la leyenda auriverde, le entregaba la rojinegra. Por eso Cristian confiesa que esta es la hora “en que a ratos ni me la creo que esté en el equipo más popular de Brasil, todos los jugadores de este país quieren ponerse esta camiseta porque es el club de la mayor hinchada y juega en el estadio más importante y grande”.

Sí, un colombiano ya siente como suyo el Maracaná, escenario por el que “han pasado varios de los mejores jugadores del mundo, con mucha historia y uno se impresiona”. Y si lo admiraba no más al verlo por televisión, una vez al “llegar y estar dentro, eso te marca para siempre como jugador”.

No lo olvidará sin duda, pero advierte que “los sueños en Brasil están todavía por cumplirse, porque quiero obtener grandes cosas, hacer historia acá y llegar así a la selección, que es una gran ilusión”. Tarea difícil porque llega a ocupar los espacios que dejaron Adriano y Vagner, aunque personalidad le sobra para afrontarlo porque a Cristian no le gusta comparar ni ser comparado al entender que “en el fútbol aparte de las condiciones, la mentalidad también ayuda a marcar diferencia. Y yo tengo las dos”.