Reinaldo Rueda va por la otra 'mitad' del mundo

El técnico nacional ya se radicó en Quito, de donde espera salir dentro de cuatro años con Ecuador hacia Brasil para vivir  de nuevo un Mundial.

De su natal Valle del Cauca partió a mitad de semana hacia otro, un tanto estrecho y rodeado de volcanes andinos que encierran una ciudad antigua, enmarcada por el sello colonial para que se respire historia en cada rincón de ella.

Reinaldo Rueda alcanzó a percibir ese aroma único de Quito cuando fue presentado como nuevo seleccionador de Ecuador hace apenas días y ahora, ya radicado allí, sabe que él puede ayudar a esparcirlo aún más si logra el objetivo fundamental por el que dejó Honduras, casi que contra su propia voluntad, porque después de ser por primera vez técnico mundialista de mayores con los centroamericanos en Sudáfrica, sobraba hasta el contrato para continuar en Tegucigalpa.

Lo haría además no como extranjero, sino con nacionalidad catracha de por medio, pero apareció un desafío todavía mayor: volver a sellar el pasaporte orbital, aunque esta vez desde Suramérica, algo que había intentado hasta el final con Colombia para Alemania 2006.

Lo aceptó sin pensarlo demasiado, porque al posar ahora sus pies exactamente en la mitad del globo terráqueo, dentro de la capital ecuatoriana, sabe que gracias a la convicción hacia el trabajo ya conquistó el hemisferio norte y con el pensamiento firme puede recorrer el otro dentro de los próximos cuatro años para llegar a Brasil y cumplirle así de nuevo la cita al mundo.

¿Qué le dejó Sudáfrica 2010?

Quizás no llenó las expectativas, porque queríamos superar esa primera fase, pero no tuvimos la fortuna del plantel completo debido a la lesión de varios jugadores claves y ese fue el factor que más influyó para no lograr un buen rendimiento. En cuanto a la organización del Mundial como tal, cumplió y ya en lo futbolístico, vivir un torneo en pleno invierno, a los países latinos les afecta bastante y competir en esas condiciones se hace complejo.

¿Sintió que ya había hecho todo en Honduras?

Indudablemente, porque al conocer la dinámica del fútbol y esta clase de procesos, después de tres años y medio de trabajo allá y con el objetivo cumplido de clasificar al Mundial, resultaba complejo en realidad hacer algo más de lo que se hizo y al conocer el país y su cultura, lo mejor era buscar otros horizontes y evitar ese desgaste propio de las comparaciones.

Pero en Ecuador le van a plantear paralelos...

Puede ser, pero en este caso se inicia un proceso, no se continúa como pudo haber sido el caso en Centroamérica.

¿Qué lo llevó a darle el sí a la selección ecuatoriana?

Lo primero fue la convicción que desde un principio tuvo el presidente (Luis Chiriboga) para que fuera el técnico, cada vez que me hablaba, se notaba la firmeza de su pensamiento. Volver a Suramérica es de por sí bastante atractivo y además Ecuador es una sociedad futbolística que ha madurado y crecido mucho en los últimos años con el paso de los entrenadores colombianos.

Justamente con la escuela de técnicos nuestros fueron a dos mundiales, ¿usted se apoyará en eso para buscar el tercero?

Creo que dio resultado y eso fue bueno para Ecuador como país incluso, entonces seguro que esa huella que se dejó desde el mismo Francisco (Maturana), que no logró el objetivo como sí lo hicieron Hernán (Gómez) y Luis Fernando (Suárez) es importantísima. Existe una buena memoria de lo hecho en esos procesos y se tiene contacto con ellos y con la gente que estuvo cerca para que a partir de dichas experiencias, se pueda mejorar aún más.

En ambos casos la altura de Quito ayudó mucho...

Ecuador ha demostrado que es una ventaja tener esa sede y ahora más con la inversión de la Federación para tener la casa de la selección con todas las condiciones de concentración y entrenamiento, así que la localía ha sido un punto a favor y esperamos que lo siga siendo. Está claro que sólo con eso no se clasifica, pero la idea es formar un buen grupo y mentalizado en que haciendo respetar la casa será un buen punto de partida hacia el objetivo de clasificación.

¿Tiene Ecuador cómo reemplazar a la generación exitosa que fue a los mundiales de 2002 y 2006?

Por lo que conozco, es una transición normal y a pesar de que los jóvenes que asumen esa responsabilidad no tienen ese volumen para consolidarse o haberse mostrado, estuvieron muy cerca de los dos procesos de clasificación y eso marca, deja una huella y esperemos que esto sea aprovechado, se retome el camino y pueda servir de soporte en esta nueva empresa.

¿Antonio Valencia debe ser el líder natural por jugar en el Manchester United?

Es innegable que lo de él es altamente meritorio porque se lo ha ganado por sus condiciones. Ese estatus de actuar en uno de los clubes más poderosos del mundo es importante y en una liga tan competitiva como la inglesa, ofrece un liderazgo único que ojalá se irradie para toda la selección y que asuma esa responsabilidad social frente al grupo y el país ante la despedida de varios referentes.

¿Es muy distinta la eliminatoria suramericana a la de la Concacaf?

A pesar de que acá se marcan estilos diferentes, no es tan notorio como en Centroamérica, donde hay dos, el del Caribe y el de Centroamérica. Además, que sean 32 las selecciones que inician, 20 caribeñas y 12 centroamericanas, resulta estresante porque la ilusión del Mundial se acaba en un partido, como le pasó a Panamá en la pasada eliminatoria.

¿El que Brasil no esté en el próximo torneo premundialista aumenta la ilusión de clasificación?

Ese es un tema que hemos estado hablando, primero porque está pendiente por resolver, ya que de mantener la Fifa los cuatro cupos y medio para la Conmebol, se abriría un espacio más para Suramérica, lo cual sería un estímulo y más por lo que se hizo en Sudáfrica con la clasificación de las cinco selecciones a octavos y luego cuatro de ellas a cuartos.

Jugará contra Colombia en octubre. ¿Sentirá algo especial a la hora de enfrentarla en eliminatoria?

Creo que es subjetivo decir ahora la sensación, pero seguro que se afrontará con el mismo profesionalismo porque será exigente, como cualquiera de los rivales de Suramérica. Ya en la parte afectiva, se sentirá algo especial como en aquel juego amistoso de Fort Lauderdale (NdR.: marzo 26 de 2008, 2-1 a favor de Honduras), pero a nivel de selección no hay nada amistoso, porque está en juego la responsabilidad nacional.