"En dos años la selección Colombia tendrá un 'gran' equipo"

Jorge Valdano, exjugador argentino y campeón del mundo en 1986, asegura que el equipo nacional ya cogió vuelo y que está encontrando identidad.

Valdano, de 56 años, 30 de ellos viviendo en España por sus oficios de jugador, entrenador y gerente deportivo en Real Madrid, ahora es conferencista y creador de la empresa Makeateam.
Valdano, de 56 años, 30 de ellos viviendo en España por sus oficios de jugador, entrenador y gerente deportivo en Real Madrid, ahora es conferencista y creador de la empresa Makeateam. Óscar Pérez

La elección de un título después de una entrevista con Jorge Valdano confundiría al periodista más audaz: cada frase suya da la impresión de que la preparó para dejar boquiabierto a cualquier lector. Aunque, en contraprestación, el argentino campeón del mundo en 1986 simplifica el proceso de edición: su discurso ya sufrió ese proceso de manera natural en su mente. “Jugar contra un equipo que se defiende es como hacer el amor con un árbol”, “Nadé a través del océano y me ahogué en la orilla”, “El fútbol es lo más importante entre las cosas menos importantes”. Esas expresiones divierten cualquier entrevista, como esta con El Espectador, en la que habla, entre otras cosas, de la selección de Colombia, cuyo entrenador, José Pékerman, convocará esta semana a los rivales de Paraguay para el juego de eliminatoria el 12 de octubre en Barranquilla.

¿Por fin está encontrando un estilo esta selección?
Da la sensación de que se está soltando y está utilizando toda esa capacidad atacante contra cualquier rival. El desafío ahora es armar el equipo atrás para que soporte el sentido de la aventura que están teniendo en la parte ofensiva. No es fácil jugar al ataque y hacerlo bien: una cosa es defender con ocho y otra defender en un equipo que tiene dotación ofensiva como ésta.

¿Falcao es un gran pretexto para ser ofensivo?
Como todos los goleadores de área, necesita ser alimentado. Él es un gran especialista, tiene un poder de síntesis tremendo cerca del arco. Siempre encuentra la distancia más corta entre la pelota que recibe y el gol, es muy simple, vive obsesionado por el gol. Esa es su misión, y la persigue hasta que la consigue. Como delantero centro es uno de los más dotados del mundo en la actualidad.

Y da la impresión de que Pékerman pone a su servicio todos los volantes 10 posibles…
Pékerman es un entrenador clásico, diría que hasta antiguo, en el sentido de que en el fútbol moderno el diez es un elemento en peligro de extinción, está desapareciendo en muchos equipos y países. Recuerdo aquella frase del DT italiano Arrigo Sacchi: el volante 10 es medio jugador. Para los entrenadores como Pékerman el enganche es un jugador y medio, un tipo esencial para que el equipo tome vuelo. Sin creatividad es muy difícil sorprender, y el 10 de toda la vida representa eso.

¿Cuál es el 10 que más le gusta para la selección?
No me gusta marcar una escala, me parece una falta de respeto hacia a los demás. Hay muy buenos jugadores y, bueno, muchos de ellos aún no han tocado techo porque están en proceso de madurez, como James Rodríguez. Creo que Colombia va a terminar completando de aquí a dos años un muy buen equipo.

¿Y cómo está Argentina?
Tienes a Lionel Messi, Gonzalo Higuaín, Sergio Agüero, Ángel Di María, que son delanteros excepcionales. Pero en otros sectores de la cancha no existe el mismo nivel, entonces se ve una irregularidad muy grande. Arriba te da la sensación de que van a ganar los partidos solos, pero pareciera que en defensa y en el medio Sabella no encontró aún acompañantes para estos fenómenos. Sobre todo para Messi. Porque Messi es Maradona.

Pero, de todas formas están ganando, o ¿primero el estilo que el resultado?
No voy a decir que sea más importante, pero va antes. El estilo es aquella personalidad que caracteriza a un club, son los valores, la cultura. Prefiero eso primero que el resultado. Hay que preguntarse cómo legislamos el día que perdemos un partido, y si esa vez no tienes en qué refugiarte, eso sí que es desesperante. Pero si tienes un estilo como el del Barcelona, una manera de ser, es mucho más fácil recomenzar. El cómo siempre es primordial, los recursos que uno emplea son esenciales.

¿Pero no es mejor ganar jugando mal que viceversa?
Sé que el resultado importa mucho. Nadie va a un parque con el placer de perder un partido, esto se trata del gusto de ganar, ¿no? Pero uno se siente más orgulloso si ha jugado bien, si ha habido coraje, nobleza. Diferente es que un técnico diga: Juguemos mal para ganar. ¿Cómo hay gente que hace eso? Jugando mal no es el camino, pero si lo escogen, ese es el más largo.

¿Ahora hay quienes prefieren proyectar un mal juego con tal de ganar?
Hay muchos profetas de cuarta en el fútbol y los dejamos progresar. En la desesperación por alcanzar la gloria caben todas las sensibilidades: la droga, la violencia, la trampa. Y resulta que se está convirtiendo en un mundo de mierda. Recuerdo que en el Mundial de México 70 me hacía llorar la selección de Brasil, me ponían la piel de gallina, y eso que los argentinos siempre tuvimos una desconfianza tremenda con respecto a los brasileños. Yo valoro esa búsqueda del buen juego.

Aunque, sin duda, hay entrenadores que no cuentan con planteles para jugar bien…
Pero siempre debe haber una intención de alcanzar ese nivel. Y, claro, es más fácil tener un estilo con Andrés Iniesta, Xavi y Messi que en el Deportivo Las Parejas, que es el equipo de mi pueblo, donde comencé a jugar fútbol. Sin estilo no hay nada que dure, nada tiene sentido.

Lo que más se acerca a lo que usted prefiere son el Brasil del 70 y el Barcelona de Guardiola, casualmente los antagónicos de su país y el Real Madrid, respectivamente...
Es una contradicción entre lo ideológico y lo sentimental. Quiero de alma al Real Madrid porque fui jugador, entrenador, director deportivo, entrenador de menores, director de la escuela universitaria. Estuve por todos lados. Pero reconozco el trabajo bien hecho y el Barcelona de Guardiola ha sido admirable. Para mí, Pep es al fútbol lo que Steve Jobs es al mundo de la empresa: un auténtico revolucionario que, además, no se conforma nunca. O en el mundo de la escritura sería como un Gabriel García Márquez. Cuando tiene la gran obra, al siguiente partido dice: ‘voy a innovar otra vez’. Es la búsqueda permanente de algo más.

Entonces, ¿Barcelona de Guardiola o Brasil del 70?
Brasil 70 duró un mes; el Barcelona de Pep lleva cuatro años. Eso tiene mucho valor en este momento.