"América merecía ser campeón de la Libertadores"

Quien fuese técnico de Uruguay Sub 20, Diego Aguirre, fue también el autor del gol de Peñarol que le arrebató el título de la Copa Libertadores de 1987 al club caleño.

Diego Aguirre, verdugo del América de Cali en la final de la Copa Libertadores de 1987 / Archivo EFE
Diego Aguirre, verdugo del América de Cali en la final de la Copa Libertadores de 1987 / Archivo EFE

Diego Aguirre es el ex jugador de Peñarol que se convirtió en el verdugo del América de Cali en la final de la Copa Libertadores de 1987. Hoy, casi 22 años después, como técnico de la selección de Uruguay Sub 20, que participa en el Suramericano de Venezuela, reconoció que el conjunto escarlata era un gran equipo que no mereció perder ese título del torneo continental.

Fue un 31 de octubre en el estadio Nacional de Santiago de Chile, plaza neutral luego de que América ganara en Cali 2-0 y Peñarol 2-1 en Montevideo. El 0-0 le daba el título al América, porque contaba la diferencia de goles, pero en el último minuto del extratiempo, cuando los hinchas americanos ya celebraban, Aguirre sacó un remate cruzado que venció al portero Julio César Falcioni y por tercer año consecutivo dejaba al cuadro caleño, que dirigía Gabriel Ochoa, con las ganas de levantar la copa.

¿Qué recuerda aún de ese día?

Que era el minuto 120 de juego, y cuando ya no quedaba nada me vino una pelota desde la izquierda, encaré al zaguero, rematé cruzado y fue el gol más espectacular que me ha tocado vivir, porque pasamos de perder todo a ganarlo todo.

¿Ha sido su mayor logro deportivo?

Sin duda. Después de anotar ese gol no he vivido nada mejor. Fue una de las Copas Libertadores definidas más agónicamente y con más sufrimiento porque ya el partido estaba prácticamente acabado.

De los tres partidos, ¿cuál es el que más recuerda con mayor satisfacción?

El del Centenario (partido de vuelta en Uruguay), porque recuerdo a 80 mil personas en la tribunas, todas hinchas de Peñarol, cantando permanentemente porque teníamos que ganar. Además veníamos de perder en Cali y cuando terminó la primera parte estábamos perdiendo 1-0 con gol de Cabañas. Y en la segunda parte, a los trece minutos conseguí el empate con un gol de cabeza, y a tres o cuatro minutos del final, Villar (Jorge), de tiro libre, puso la pelota en un ángulo y forzó el tercer partido.

Además del gol, y de ganarle a un equipo que jugaba su tercera final, ¿qué otro elemento tuvo de especial ese título?

Que fuimos el equipo más joven de la Libertadores en ganar una Copa. Teníamos un promedio de edad de 22 años. Son recuerdos espectaculares y lindos porque siendo tan jóvenes pudimos tener esa gloria inolvidable. Además, dos de los partidos se ganaron sobre la hora.

¿Qué destaca de ese América que enfrentó?

Que era un gran equipo. Tenía jugadores espectaculares como Falcioni, Careca (Ricardo), Cabañas (Roberto), Willinton Ortíz, Luna (Víctor), en fin, todos de primer nivel y por eso nos ganaron bien el primer partido.


En algún momento usted dijo que hubo un humo extraño en el camerino de Peñarol que pudo haber influido en el juego de Cali, pues ni siquiera los suplentes se movían ni daban ánimos, ¿fue así realmente?

No tanto así, fueron bobadas que se dijeron en algún momento pero ya quedaron atrás. América fue superior a nosotros, nos ganó 2 - 0 de forma clara y después, por suerte, pudimos revertirlo.

¿Qué jugador recuerda en especial de ese equipo?

A los defensas. Aponte (Álvaro) era un duro marcador. En los tres partidos la marca fue durísima.

¿Le pegaron más de la cuenta?

En los partidos de Copa Libertadores de esa ápoca no había tanta televisión y se permitían otras cosas. Fueron todos los partidos muy disputados y con mucho golpes, por surte hubo una gran respuesta de Peñarol para reponerse de esas adversidades.

¿Quién era Diego Aguirre antes de anotar ese importante gol ante América?

Era un jugador de Peñarol que tenía reconocimiento de la hinchada, pero como cualquier otro.

¿Y después del gol, en qué se convirtió Diego Aguirre?

Pasé a ser parte de la historia grande del club (Peñarol), a ser ídolo hasta el día de hoy. En todos los eventos y festejos del club, me ponen como referente y me invitan y me hacen permanentemente homenajes los hinchas. Gracias a eso también me tocó ser entrenador de Peñarol del primer equipo, el agradecimiento hacia a mí es eterno.

El gol fue anotado un 31 de octubre, día de las brujas, ¿tenían alguna cábala o ritual en especial para entonces?

No creo en las cábalas. Para mí no existen. Era 31 de octubre, pero no celebramos eso. Creo en el trabajo y en hacer las cosas bien para lograr los objetivos.

¿Cuando recibió el balón y encaró, estaba consciente de que era la última bola de la noche?

No pensás nada. Sólo quieres hacer lo mejor en cada momento y en cada jugada. Fue el destino el que quiso que tomara esa bola y rematara cruzado para vencer a Falcioni. Ese momento no te da para pensar mucho.

Nunca fue convocado a la selección de Uruguay, pero hoy está al frente de la juvenil, ¿es en cierta forma una revancha que le da el fútbol?

Ser entrenador de la selección de Uruguay sub 20, es un lindo reconocimiento a todo un trabajo y a logros importantes como técnico. Lo demás no importa.

¿Técnico o jugador de fútbol?

Futbolista siempre. Como jugador hay mucha pasión. Como técnico hay otras presiones y otro estrés, pero es muy lindo estar y poder convivir dentro del fútbol siempre.

¿Qué mensaje le envía a la fanaticada del América de Cali, 20 años después de haber acabado con el sueño de ser campeones de la Libertadores?

Como se que fue festejado por gran pare de la parcialidad del Deportivo Cali, quiero decir que siento un respeto total por ese equipo del América, porque hizo todo por ser campeón y lo merecía. Lamentablemente les tocó perder. Después, con los días, mientras aún festejaba, por momentos pensaba en la tristeza profunda que le pude causar a toda esa gente, es algo muy duro que a veces pasa en el fútbol.