Descubren caso de espionaje en selección de Inglaterra de fútbol

Las medidas de seguridad tuvieron que ser reforzadas.

La Federación inglesa de fútbol reforzará las medidas de seguridad de la selección nacional después de que unos supuestos espías obtuviesen la pasada semana más de seis horas de grabaciones de conversaciones de jugadores y el cuerpo técnico.

Las grabaciones secretas, cuyo contenido la prensa británica califica de "dinamita", se efectuaron antes del partido amistoso que Inglaterra disputó el pasado miércoles en Wembley frente Egipto.

Al parecer, las cintas incluyen charlas tácticas del entrenador, el italiano Fabio Capello, así como discusiones sobre las primas que recibirían los jugadores en caso de proclamarse campeones del mundo el próximo verano.

Aunque el objetivo de los espías podría estar relacionado con los preparativos de los "Pross" para el Mundial de Sudáfrica, lo más probable, según los medios del país, es que aquellos quisieran obtener jugosos intercambios entre el técnico y su ex capitán, el central del Chelsea John Terry.

La prensa sensacionalista británica pagaría un dineral por tener acceso a la bronca que el italiano le podría haber echado al jugador, convertido en villano nacional por su lío de faldas con la ex novia de su antiguo compañero de equipo Wayne Bridge.

Desde que estallara el "escándalo Terry" el pasado mes, Capello no ha podido ocultar su desagrado por el comportamiento de algunos de sus hombres más importantes fuera de los terrenos de juego, al tiempo que ha censurado el desmedido interés de la prensa por la vida privada de los futbolistas.

En este sentido, la Federación de fútbol envió este lunes a todos los periódicos británicos una carta advirtiendo de que la grabaciones fueron obtenidas ilícitamente y que su publicación constituiría un delito.

A este ambiente enrarecido por asuntos extradeportivos se ha sumado en las últimas la acumulación de bajas por lesión de jugadores clave para el combinado nacional, que tras lograr brillantemente su clasificación para el Mundial se había convertido en una de las favoritas, junto a Brasil y España.