Steven Gerrard es todo un ‘lord’

El Mundial ya empezó en <b>El Espectador</b> que desde este martes inicia una serie de entrevistas con sus protagonistas. El primer invitado: El símbolo y capitán de la selección inglesa.

Las ausencias obligadas de Michael Owen y David Beckham, por lesión, le dan a su figura más responsabilidad de la que de por sí tiene. Y es que así Steven Gerrard sea durante los últimos años el capitán de un club legendario como el Liverpool, sabe que para entrar definitivamente en la historia del fútbol inglés precisa levantar la Copa del Mundo, esquiva para los británicos durante más de cuatro décadas.

A Sudáfrica, junto con otros estelares como John Terry, Frank Lampard o Wayne Rooney, el mediocampista llegará con un rótulo en su equipaje, el de favoritos, porque a la riqueza individual que les distingue se suma otro plus no menos importante en el banquillo: Fabio Capello, el italiano que los llevó al Mundial con una campaña cercana a la perfección gracias a los nueve triunfos en una decena de juegos.

Hoy no atraviesa por el mejor momento, como su club en la Premier, pero es uno fijo en el esquema inglés, o si no que lo diga Zinedine Zidane, el astro francés quien no hace mucho aseveró que a la discusión sobre la supremacía en el planeta fútbol de Lionel Messi o Cristiano Ronaldo, se debía sumar otro nombre: Steven Gerrard.

A la cita orbital acudirá con 30 años de vida recién cumplidos y no necesita más madurez para afrontar lo que viene. Primero, porque en su segunda Copa del Mundo espera sacarse la espinita de haber quedado a mitad del camino en la primera ronda de Alemania 2006 y también por el deseo que le confesó al portal de la Fifa: corresponder a las expectativas en el continente negro.

¿Qué lección le dejó su primer mundial?

Posiblemente, después de haber fallado aquel penalti (NdR.: frente a Portugal en cuartos de final), la próxima vez intentaré serenarme y preparar el disparo con más calma. Trabajaré ese punto extra en los entrenamientos para cerciorarme de que sé bien qué voy a hacer en otra situación como aquella. En 2006 pasó todo muy deprisa y, después de los penaltis, tuve la sensación de que no me había tomado todo el tiempo que habría sido necesario.

¿Qué le pasa por la cabeza cuando se dispone a disparar desde el punto penal?

La presión es enorme, pero no queda más remedio que hacerlo. Hay que sobreponerse a la presión, algo que no conseguí en 2006. Si me encuentro de nuevo en aquella situación, trataré de sobrellevarlo mejor. Pero no es fácil; no se parece en nada a los penaltis normales que ejecutas en las prácticas de entrenamiento. ¡Sientes tanta responsabilidad! Sabes que todos los aficionados de tu país están observándote. Estás cansado y encima te encuentras en tensión. Es entonces cuando se cometen errores, como me pasó a mí en 2006.

¿Cuál fue el mejor momento de la fase de clasificación hacia Sudáfrica?

No creo que hubiera un único momento. Cuando se analiza la campaña en general, nuestra regularidad salta a la vista. Nos convertimos en un equipo muy difícil de batir y ofrecimos actuaciones excelentes. Pero lo más importante es que no hemos dejado de trabajar con tesón, con el objetivo de seguir mejorando para el Mundial. Nos queda mucho por hacer.

¿Qué le ha dado Fabio Capello a la selección inglesa?

Una enorme calidad al equipo. Es un campeón; tiene una experiencia incalculable y ha disfrutado de éxitos notables. Está inculcando en el grupo una mentalidad ganadora que, con suerte, nos será de gran ayuda en el Mundial.

¿Qué espera el italiano de usted?

El seleccionador espera de mí que juegue con libertad, que sea yo mismo, que evolucione por todo el campo. En la alineación inicial ocuparé la banda izquierda, pero Capello no quiere que me quede en una única posición. Quiere que me mueva y me meta en zonas donde pueda sorprender al rival y llevar peligro.

¿Se siente menos presionado en su selección al no ser el capitán?

No hay ninguna diferencia; es exactamente lo mismo. Cuando juego con Inglaterra, cuando no soy capitán, me planteo el trabajo exactamente igual que si lo fuera. Intento jugar y guiar con el ejemplo; así puedo ayudar a mis compañeros a actuar de la forma correcta. Ser capitán es muy bonito y también un privilegio, pero con brazalete o sin él tienes que plantearte el partido exactamente de la misma forma.

¿Les pesan demasiado las expectativas de levantar la Copa en Sudáfrica?

Como futbolistas, tenemos que ser capaces de cargar con las expectativas y con la presión que supone representar a Inglaterra. La afición y la prensa viven con auténtica pasión los colores nacionales y esperan mucho de nosotros. Es importante que, como jugadores, sepamos sobrellevarlo de la mejor forma posible.

¿Qué le parece el grupo que les correspondió en primera fase?

Estamos contentos con el sorteo y convencidos de nuestra capacidad para salir airosos del grupo. Al mismo tiempo, hay que respetar a todos los equipos. Cada selección ha hecho un trabajo fantástico para clasificarse para el Mundial, y los tres conjuntos a los que nos enfrentamos en el grupo (Argelia, Eslovenia y Estados Unidos) saldrán a derrotar a Inglaterra. Sabemos que para ellos será el partido de sus vidas, y por eso mismo tendremos que rendir al máximo para ganarlo.

¿A qué futbolistas de otros mundiales admiraba?

Mi jugador predilecto de todos los tiempos es Zinedine Zidane. Es un privilegio tan sólo verlo jugar: la forma en que se mueve, cómo controla la pelota, esos pases… Se puede aprender muchísimo de él, es un genio con el balón. De los ingleses, está Gazza (Paul Gascoigne). Me gusta contemplar a los futbolistas dotados y hábiles, y él es quizás uno de los jugadores ingleses más hábiles de la historia. Esos dos son mis preferidos.