El 10 ya encontró su nueve

Gonzalo Higuaín, uno de los fijos de Maradona en la selección de Argentina.

Probó cuanto delantero tuvo a su alcance. Citó a quienes estaban en racha en las más importantes ligas de Europa, que no eran pocos, y la talla pareció ser lo de menos, en busca de la contundencia que hiciera el camino hacia Sudáfrica menos tortuoso.

Pero por más que Lionel Messi alcanzara a festejar en cuatro ocasiones, las mismas de Sergio Agüero y Juan Román Riquelme, los goleadores de Argentina en la eliminatoria suramericana, a Diego Armando Maradona los números no lo convencían y casi que por clamor popular recurrió a un nombre que durante meses reclamaba a viva voz, a puros gritos, una oportunidad.

Restaban dos escalas, frente a Perú de local y Uruguay a domicilio, para llegar a la Copa del Mundo y el seleccionador albiceleste ni se lo pensó para incluir en la convocatoria a Gonzalo Gerardo Higuaín, ya reconocido en el Bernabéu por su efectividad en el Real Madrid, y le abrió espacio a Martín Palermo, legendario goleador de la liga argentina.

Si con los bajitos no hacían el suficiente daño en las redes contrarias (estuvieron además Ezequiel Lavezzi y Carlos Tévez), era el momento de jugársela con los típicos nueve, corpulentos, de área, tal y como lo habían sido en anteriores torneos premundialistas los Crespo o Batistuta.

“Es una alegría inmensa y que esperaba hace mucho tiempo. Ahora voy a tratar de hacer todo lo posible para que la Selección logre la clasificación al Mundial”, fue lo único que la emoción le permitió decir al ‘Pipita’ (1,84 metros), apodo heredado de su padre Jorge ‘El Pipa’ Higuaín, cuando supo de su primer llamado a la absoluta.

Al ser francés de nacimiento —Brest, 10 de diciembre del 87— y tener la opción de jugar con los galos, una vez pudo hacerse a la nacionalidad argentina, país al que llegó a los 10 meses de vida, sin perder el pasaporte comunitario, clave para su transferencia al Viejo Continente, se decidió por la celeste y blanca.

De ahí que su único contacto hasta ese momento con la camiseta albiceleste fuera en un amistoso frente a Guatemala en el camino de la preolímpica hacia Beijing (febrero de 2008, 5-0), en el que incluso marcó dos tantos. Tendría que esperar más de año y medio entonces para el estreno oficial y frente a los peruanos en el Monumental era inicialista junto a Messi. El del Barça no aparecía, mientras él en la primera que tuvo, la mandó a guardar para que en Núñez recordaran sus inicios goleadores en River Plate.

Todo era fiesta, se enderezaba el rumbo y ya Maradona y compañía no dependían de otros sino de sí mismos para sellar el pasaporte, pero apareció el empate rival y para colmo, un aguacero parecía empañarlo todo. Hasta que apareció Palermo en el minuto de D10s y con el 2-1 sobre la hora, las esperanzas renacían.

Luego los dos pasarían en blanco en Montevideo, pero igual el histórico triunfo en el Centenario (0-1 con gol de Mario Bolatti) fue suficiente para llegar al continente negro, aunque faltaba tiempo para sentirse parte de la lista del Diego. Higuaín volvía a España, donde la exigencia también era máxima, pero la camiseta del Real Madrid no le pesaría. Por el contrario, parece a su medida y esa fue razón de sobra para que llegara el segundo llamado en el verdadero y último examen antes de Sudáfrica: vs. Alemania en el Allianz Arena de Munich el pasado 3 de marzo.

Como Palermo no iba al amistoso, se vistió la nueve albiceleste y una vez tuvo al frente el arco bávaro, lo sacudió para el uno a cero definitivo con el que Higuaín marcó territorio y pasó de alternativa a uno fijo de Maradona para la cita orbital. Y no se cansa de darle razones al 10 para que lo incluya, ya que junto a Messi, conforman la dupla ofensiva más goleadora del momento, con 53 gritos (El Pipita lleva 22 en liga española y dos por Champions, mientras La Pulga 25 en el torneo ibérico y cuatro en la de Campeones).

Por eso el diario El País lo define así: “Tiene el carácter arrebatador del viejo Di Stéfano y el tren inferior poderoso de Michael Johnson. Un delantero de carrera equilibrada, potente y batallador. En los últimos años, a esas condiciones ha sumado la pericia para definir. Hoy es un goleador modélico”.

A tanto elogio, merecido por demás, Higuaín sólo atina a decir que “me gusta competir, pero sobre todo soy profesional. Me lo tomo así porque sé que las cosas te pueden salir unas veces y otras no. Lo que no puedes hacer es dejarte llevar por las emociones y perder esa concentración y esa motivación para seguir intentándolo”.

Su meta inmediata es “superar los 24 goles que logré el año pasado. Es mi reto”. Y compañía de lujo le sobra para conseguirla, porque a su lado está por ejemplo Cristiano Ronaldo, el crack portugués, quien “es muy rápido, muy técnico y eso hace que se generen espacios, los cuales me permiten hacer lo mío, que también es la velocidad y definir. En eso nos compenetramos muy bien. Intentamos que ninguno se quede desenganchado. Variamos. A veces, él cae a la banda. Otras veces me tiro yo o Kaká”.

Ese apoyo espera tenerlo igualmente en su selección para que la tercera vez con la celeste y blanca sea la vencida y pueda de paso levantar la Copa del Mundo en julio próximo.