Así es el Maracaná

La selección de Colombia jugará hoy a partir de las 3:00 p.m. en el templo del fútbol, construido para el Mundial de 1950 y en el que Uruguay ya hizo historia.

El Estadio Jornalista Mario Filho, más conocido como Maracaná, tiene capacidad para albergar cerca de 75.000 espectadores. / AFP

Río de Janeiro es la viva estampa del fútbol brasileño. En sus calles, parques y amplias playas, miles de hinchas de diferentes nacionalidades se divierten jugando con un balón en los pies, cantando temas alusivos a sus países o simplemente tomándose algunas caipirinhas. Previo al partido de Colombia frente a Uruguay se vive un ambiente similar al de un partido de eliminatoria en Barranquilla. Se ven más colombianos que uruguayos en las calles y al caminar por las playas de Copacabana o de Ipanema es curioso oír vallenatos y salsa en los restaurantes que limitan entre la vía y la arena. Por estos días la samba y la bossa nova han pasado a un segundo plano.

En esta ciudad han nacido futbolistas de fama mundial, como Jairzinho, Zico, Ronaldo y Romario, entre otros. En la “ciudad de las maravillas”, como se le conoce a Río, juegan Botafogo, Fluminense, Vasco da Gama y Flamengo, este último con la mayor hinchada de todo el país y una de las más grandes del mundo, con más de 30 millones de seguidores.

El fútbol es como una religión para los cariocas y su templo es el mítico Maracaná, sin duda el estadio más famoso del mundo y uno de los más antiguos del continente. Ahí, en una cancha que ha presenciado una de las historias más contadas del fútbol, el ‘maracanazo’, jugará Colombia hoy, precisamente frente a los protagonistas de ese episodio, quienes sentirán algo especial al volver a una cancha que se ha mantenido igual a pesar de las reformas estructurales que ha sufrido el escenario a lo largo de los años. Este lugar es tan turístico como el Corcovado, Pan de Azúcar o las playas de Copacabana, Ipanema, Leblon y Tiyuca.

Inicialmente se llamó Estadio Municipal de Maracaná, porque quedaba ubicado en ese sector de la ciudad. Sin embargo, en 1966 se le cambió el nombre a Estadio Jornalista Mario Filho, en honor a un periodista deportivo que antes de la Copa del Mundo de 1950 se opuso a que el Maracaná fuera construido en Japarecagua, pues lo consideraba un lugar muy lejano y creía que este debía ser hecho en un sitio central, en donde finalmente quedó. Cuando Filho murió, su nombre fue otorgado al escenario deportivo y una estatua de él fue ubicada en la entrada de la tribuna principal.

Las obras del Maracaná se iniciaron para recibir el Mundial de 1950 y el estadio fue inaugurado con un amistoso de los seleccionados de Río y São Paulo, el 17 de junio de ese año. La Copa del Mundo de entonces comenzó el 24 de junio con goleada de la selección brasileña sobre México, por 4-0, pero no terminó bien para la escuadra local: en la final, Uruguay venció a Brasil por 2-1 para frustración de los casi 200.000 simpatizantes presentes. “Sólo tres personas hicieron callar el Maracaná: Frank Sinatra, el papa Juan Pablo II y yo”, declaró el autor del gol del título y único sobreviviente de ese juego, Alcides Ghiggia.

Tantas personas cabían porque no existía la norma Fifa en la que se exige que los asistentes al estadio estén sentados. Poco a poco fue perdiendo capacidad y por seguridad, luego de que una tribuna se desplomara en pleno partido, se redujo a menos que la mitad. Para la Copa del Mundo de Brasil 2014, hay silletería para cerca de 75 mil espectadores. No obstante, sigue siendo el más grande de todo el país.

En este lugar, el máximo ídolo de la historia del fútbol, Pelé, vistió por primera vez la casaca de la selección amarela en 1957. Cuatro años después, marcó el primer gol en este escenario y el 19 de noviembre de 1969 marcó su gol 1.000. En 60 años de vida, el mayor goleador del Maracaná es Zico, con 333 tantos en 435 partidos, por eso, dentro del escenario, justo en la entrada de la zona de prensa, está una estatua de él que ratifica esta estadística de goleador.

Es tan grande este escenario, que darle la vuelta caminando toma alrededor de 15 minutos. El Maracanazinho, es un coliseo con capacidad para 13 mil personas que queda dentro del complejo deportivo, en donde también hay un par de piscinas olímpicas. Ya cuando se ingresa al estadio, es impactante el golpe de vista: un colorido amarillo y azul que se mezcla entre las sillas. Once nuevos ascensores, 3.800 altavoces, 314 cámaras de seguridad, 360 monitores de televisión, cuatro pantallas gigantes y 36.000 metros cuadrados cubiertos con aire acondicionado, fueron algunas de las modificaciones que se le hicieron al Maracaná para recibir este Mundial.

Un atractivo, no menor, es el techo. Ahí fue quizás en lo que más se invirtió, pues tiene un sistema de recolección de aguas lluvias que permite regar el campo y ser autosuficiente para el gasto de agua en los baños y en los restaurantes internos. Por esta razón se dice que es un escenario amigo del medio ambiente. Para los días de juego, unos reflectores llenan de color el tejado y en época de Mundial se forman las banderas de los países. Hoy, no solo las tribunas se verán con los colores de la selección: el tejado también será amarillo, azul y rojo.

Acá se han disputado cuatro partidos: el triunfo 2-1 de Argentina frente a Bosnia, la derrota 2-0 de España frente a Chile, la victoria de Bélgica 1-0 frente a Rusia y el empate sin goles entre Ecuador y Francia. Colombia y Uruguay será el quinto juego y dos más se disputarán: uno de cuartos y la gran final el próximo 13 de julio.

Pisar esta cancha no es un dato menor para ningún futbolista, por eso los jugadores de la selección tricolor se han mostrado motivados por estar acá. “Ansiosos por jugar en el Maracaná”, tuiteó Teófilo Gutiérrez. Sin ninguna duda, Colombia será local en el Maracaná.

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