Así se vivió la última semifinal en Libertadores de Atlético Nacional

El Espectador registró de esta forma la victoria del cuadro antioqueño sobre River Plate de Argentina en la más reciente serie que disputó el equipo colombiano en busca de una nueva final en el certamen de clubes más importante del continente.

Entre las figuras de Nacional se encontraban: Alexis Garcia, Mauricio Serna, René Higuita, Victor Aristizábal, Juan Pablo Ángel y José Fernando Santa. / Archivo El Espectador

Un 16 de agosto de 1995 Atlético Nacional conseguía disputar su segunda final en el certamen de clubes más importante del continente. El rival en las semifinales era nada más y nada menos que River Plate de Argentina.

En el partido de ida, jugado en Medellín, un soberbio gol de tiro libre de la figura de la serie, Rene Higuita, le daba la ventaja a los colombianos. Durante el juego de vuelta, disputado en el Monumental de Núñez, el verdolaga perdía por la mínima diferencia y debía definir el ganador desde los doce pasos, en donde nuevamente el golero antioqueño salía a relucir y tapaba el cobro decisivo para darle así el paso a la final a su equipo.  

De esta forma registró El Espectador lo acontecido en las calles de la capital de Antioquia y como se resaltó a la figura de ambos encuentros, el eterno Rene Higuita.

Antioquia vibró con el verde

La pólvora voló y estalló en el aire de la noche antioqueña, como una liberación al sufrimiento almacenado durante los cobros desde los doce pasos para definir al finalista de la Copa: River o Nacional.

Antes de cada cobro, un silencio pesado y extraño llenaba todos los ámbitos done se veía el partido, y la vida se sentía por los gritos que salían a intervalos y en coro, tras cada uno de los cobros.

“Vamos Higuita, éste es el suyo”, se comentaba en muchos lados, con emoción apretada, pero con Ia certeza disimulada de que el arquero haría una de sus grandes atajadas.

Y tras el cobro de Foronda, que definió la serie, y cuando en la radio se oía el comentario de técnico Peluffo diciendo que todo era obra de Dios y que todos debían tener una emoción muy grande en Medellín, se comenzaba a organizar una caravana de carros y bicicletas, con banderas en alto y en la boca el conocido canto de "te quiero Verde, olé, oé mi Nacional".

Como en otras épocas de triunfos verdolagas, la gente se concentró en la carrera 70, en el Parque de Belén, en la carrera 45, en Manrique y en las plazas de los municipios del VaIle de Abutra. 

Antes del partido había una emoción mesurada en todos, sin triunfalismo, por la importancia del rival y la escasa diferencia a favor de Nacional. Muchos hicieron las conocidas pollas, con marcadores igualmente mesurados.

Desde este instante ya se pensaba en un nombre: René Higuita, un ídolo indiscutido en el ámbito local. Y después de la atajada de René y del remate de Foronda, la ciudad apagada durante casi dos horas de tensión frente a la televisión, revivió en cánticos, pitos y sirenas hasta la madrugada

Higuita, un fenómeno en Argentina

Las transmisiones de los partidos de fútbol en Argentina, casi siempre terminan con la imagen y la entrevista de un jugador del equipo local. Pero esta vez, sucedió todo lo contrario, porque fue René Higuita, el excéntrico golero del Atlético Nacional, el dueño del show en el Monumental de River.

Ocho días antes acaparó la atención de los principales diarios de Buenos Aires y de las revistas especializadas, así como de los noticieros de televisión, que no se cansaron de repetir las imágenes del gol de tiro libre que consiguió el portero colombiano en Medellín.

En Argentina sabían de las capacidades de Higuita en los cobros desde los doce pasos. Tal vez por ello, igualar la serie, significaba dejar en manos del golero nacionalista la suerte de River.

En la mayoría de los cobros, René estuvo cerca y se empezó a temer lo peor. Y lo peor pasó. En el octavo remate, ejecutado por Almeyda, la figura de Higuita, totalmente vestido de negro, apareció como un fantasma para robarse y de paso terminar con las ilusiones argentinas.

Higuita estaba feliz. Así lo hizo sentir en una improvisada rueda de prensa, en la que afirmó que “otra vez me gané la lotería. Esas jugadas yo no las busco, sino que a veces se dan. Lo más importante es ganar y hoy nos volvió a tocar a nosotros. Le doy gracias a Dios, pues siempre, en estas instancias, me encomiendo a él”.

Interrogado sobre la anotación de Amato, el golero colombiano dijo que "no vi quién marcó, porque alguien (Gallardo) me desestabilizó. Por eso no pude interceptar el balón y fui a reclamarle a árbitro".

Del próximo rival, Gremio, dijo que "es el fiel representante del buen fútbol brasileño y Nacional sabrá responder con altura a ese compromiso. Esperamos seguir contando con suerte."