Atlético y Real Madrid dejaron la eliminatoria abierta en el Calderón

El cuadro blanco, donde James jugó los 90 minutos, igualó sin goles con el equipo colchonero en el partido de ida de cuartos de final.

James Rodríguez en el partido entre Atlético de Madrid y Real Madrid. AFP

James Rodríguez jugó los 90 minutos en el empate entre Atlético y Real Madrid, el colombiano fue uno de los jugadores más insistentes para intentar batir la portería defendida por Oblak, que el primer tiempo fue la figura del equipo colchonero con cuatro paradas extraordinarias. Además del 10, Bale fue el que tuvo la oportunidad más clara de la visita pero su definición no fue la mejor y el guardameta local tapóEl Madrid fue mejor en la primera mitadpero el Atlético fue más intenso en el segundo periodo, aunque no tuvo ocasiones para marcar.

Séptimo derbi seguido donde el Madrid no puede con el Atlético. El equipo de Simeone llegó más fuerte al tramo final. Ahí, Casillas realizó una buena intervención ante un remate de Mario Suárez. En el cómputo global fue mejor el Madrid, pero el resultado deja todo muy abierto para el encuentro de vuelta, donde un gol del Atlético tendría un enorme valor.

Fue el Real Madrid en muchos momentos una maquinaria de gran fiabilidad en cada sector del campo, en la que cada futbolista visitante superó a su par del Atlético con el balón y sin él. Fue incontestable todo el primer tiempo por fútbol, por ambición, por ocasiones, por sistema defensivo, por todo... menos por los goles.

No marcó Dani Carvajal, en el minuto 2, tampoco el galés Gareth Bale, en el 4 en un duelo en solitario con el portero y después con un trallazo desde lejos, ni el portugués Cristiano Ronaldo de falta directa ni el colombiano James Rodríguez, en un par más. En su camino, se erigió un muro insuperable para ellos: Jan Oblak.

De largo, el portero esloveno, sublime todo el primer acto, fue el mejor del Atlético, el sosten sobre el que se mantuvo vivo hacia el descanso el equipo rojiblanco, minimizado como hace tiempo no se recuerda, más en su estadio; a merced de su adversario y con una sola ocasión antes del intermedio, de Griezmann, por fallo ajeno.

Por eso, el pitido del final del primer periodo fue un alivio tremendo para el Atlético, al igual que la portería a cero. Una noticia inmejorable, sorprendente incluso por el juego desplegado antes por ambos equipos y por la pegada que acostumbra el equipo blanco, con ese aspecto como único debe en 45 minutos de derbi.

En cualquier otra ocasión hace cuatro años, aún sin el argentino Diego Simeone en el banquillo rojiblanco, el partido probablemente ya habría estado finiquitado, pero el salto en los últimos tiempos del Atlético también se percibe en este tipo de choques, en los que no se descompone, y en su capacidad individual, hoy de Jan Oblak.

Desde su supervivencia en el primer tiempo y desde su rearme en el descanso, mejoró sus prestaciones para la reanudación, con una versión aún mejorable, pero indudablemente mejorada, más firme en su retaguardia, más profunda en ataque, con más participación de Arda Turan y Koke, y, algo indispensable, mucho más competitiva.

No se sintió ya el Real Madrid tan dueño del encuentro como también se calmó el sufrimiento del Atlético, al mismo tiempo que el duelo se acercó más al equilibrio, también en ocasiones en el comienzo de la segunda parte. Hubo una local, un cabezazo de Arda, y otra visitante, con un tiro de Kroos y parada, otra vez, de Oblak.

Y, curiosamente, el partido terminó más en el área del Real Madrid, con un par de saques de esquina, dos acciones de Fernando Torres, una ocasión de Raúl García y un trallazo de Mandzukic, el punto final a un choque vibrante y un 0-0 frustrante para el equipo blanco frente a Oblak, un extraordinario guardameta.