Barcelona goleó y se afianza en la punta de la Liga

Messi, Neymar y Luis Suárez vuelven a demostrar su excelente puntería ante un Getafe que ni las vio venir.

Barcelona venció 6-0 a Getafe y se afianza en el primer lugar de la Liga de España. Foto: AFP

¡Pim, pam, pum! No sonó por poco el mambo. Y van 102. No hay artillero que quiera descansar en el Barça. Neymar, Luis Suárez y por supuesto Messi se sienten protagonistas de la Liga y también de la historia del Barcelona. Han empezado las comparaciones con los tríos más famosos y los delanteros de Luis Enrique ya suman más goles que los de Guardiola: Eto’o-Henry-Messi. Quieren cantar más tantos que cualquier ataque y hoy totalizan 102 después de abatir al Getafe. Marcaron Messi (49) y Luis Suárez (21) por partida doble y Neymar (32).

La exhibición de los delanteros del Barça fue tan rotunda, individual y colectivamente, que la hinchada sólo reparó en los goles, alguno sorprendente, todos especialmente bellos y difíciles, la mayoría perfectos, como demandaba la noche, mansa y serena, agradecida para el expectante Camp Nou. El partido fue una golosina para los azulgrana desde que Arroyo metió la pata al poco de comenzar, después de un control orientado de Luis Suárez, habilitado por Bartra, y el árbitro pitó penalti que transformó Messi: 1-0.

No falló el 10. La novedad estuvo en el tiro: el argentino venció a Guaita con un remate a lo Panenka, una suerte inédita en su catálogo, salpicado de errores en el tiro de gracia, ayer resolutivo ante el Getafe. La superioridad barcelonista era tan abrumadora que por un momento el equipo perdió tensión competitiva y se enredó en un par de concesiones que no acabaron en gol por casualidad, sobre todo porque Bravo se corrigió después de un error ante Freddy. Bartra, sustituto de Piqué, atacaba mejor que defendía y para enmendar los fallos no estaba Mascherano.

No hubo más tregua sino que acto seguido los atacantes se conectaron, a veces solos y en ocasiones por mediación de los volantes, y acribillaron a Guaita. Los tres fueron tan selectivos como eficaces porque cada disparo se cobró prácticamente un gol. El remate de Luis Suárez a centro desde la derecha de Messi fue espectacular, por acrobático y difícil, mitad volea, mitad chilena, como si se cayera antes de poner la bota derecha: 2-0. Y Neymar rompió la cintura de Velázquez antes de poner el cuero junto al poste izquierdo de Guaita: 3-0.

El cuarto fue muy celebrado porque Xavi cruzó de manera parabólica el balón desde fuera del área (4-0) y el 5-0 resultó delicioso por la conducción de Messi, el taconazo de Xavi y el gatillo de nuevo de Luis Suárez. El encuentro quedó resuelto en media hora sin apenas esfuerzo ni desgaste, simplemente con el gatillo de Messi, Neymar y Suárez. Ninguno de los tres pidió el cambio en el descanso de manera que el técnico sustituyó a Busquets y Xavi. Rotan los volantes —descansó Iniesta— y no se tocan los puntas, y menos a Messi.

El 10 practica el descanso activo en la cancha y sus jugadas son tan celebradas que ahora mismo se consideraría un crimen que el técnico le retirara antes de acabar el partido, incluso en días tan cómodos como el del Getafe. Messi justificó su continuidad en la cancha con un sexto gol antológico: recibió de Suárez, bajó la bola con el pecho y la puso en el ángulo contrario con un zurdazo espectacular, imposible para Guaita. La recuperación funcionaba tan bien como la elaboración e igual de importante era la pierna de Rafinha que el cerebro de Xavi.

Nadie rompió a sudar en un partido dulce y plácido, reservado a los francotiradores, tan apetitoso para los tres delanteros que Luis Enrique no se atrevió a quitar a ninguno —el último relevo fue el de Alves por Montoya— para que pudieran seguir disfrutando sin que mediara mosqueo, bendecidos todos por el plan del Getafe, muy manso y espectador, nada exigente, alejado del equipo que empató en el Coliseum. Han cambiado muchas cosas en el equipo hoy preparado por Pablo Franco y todavía más en el Barcelona.