Bélgica cumple su papel

El llamado a ser el equipo revelación venció 2-1 a Rusia en el estadio Maracaná y clasificó a los octavos de final.

En los mundiales siempre hay un equipo llamado a ser la revelación, es decir, el que supera todas las expectativas, el que avanza a instancias finales en las que por lo general siempre entran los históricos. En Brasil 2014 ese crédito se lo pusieron a Bélgica, un equipo que no iba a una Copa del Mundo desde 2002, pero que estaba para vencer a cualquiera con un plantel lleno de futbolistas jóvenes que se destacan en las mejores ligas del mundo. Y bien lo ha llevado hasta ahora, porque, a pesar de haber sufrido en los dos primeros partidos, ha ganado los seis puntos, con lo que ya está en octavos de final, fase a la que ha clasificado en cinco de los 11 mundiales que ha jugado.

Tras los incidentes ocurridos con los cerca de 200 hinchas chilenos que violaron la seguridad del Maracaná de Río de Janeiro antes del partido en el que su selección venció 2-0 a España, este escenario volvió a recibir un juego de esta Copa del Mundo. El mítico estadio no podía ser nuevamente vulnerado, así que la organización de la Fifa y las autoridades militares y policiales de Río no descuidaron detalle alguno. Afortunadamente con buen resultado porque los 73.819 espectadores que llegaron a este lugar para ver el partido en el que Bélgica venció 1-0 a Rusia se comportaron a la altura.

Era el noveno enfrentamiento entre ambos equipos: en cuatro de ellos los rusos se habían impuesto, en tres los belgas y en uno habían terminado empatados. Este tenía toda la pinta de terminar en ceros, pero a dos minutos del final, Origi les dio el paso a los diablos rojos para los octavos de final.

El partido fue quizás uno de los más malos que se han disputado en este Mundial. El estadio Maracaná fue mucho escenario para un juego que contó con pocas emociones y no cumplió con las expectativas generadas en el previo. Fabio Capello, técnico de Rusia, armó un equipo defensivo con jugadores rápidos en punta para contragolpear, pero nada le salió como lo planeó. Por su parte, Marc Wilmots le apostó a la velocidad por los costados de Eden Hazard, el volante del Chelsea, y Dries Mertens, del Napoli, quienes fueron los más activos a lo largo del juego.

El público comenzó muy metido con el partido, los gritos iban y venían, de norte a sur se oían cánticos de los rusos y de los belgas; mientras tanto los brasileños se unían a cualquiera de los dos bandos. Claro que cuando las emociones de juego pararon, porque Bélgica salió inicialmente a arrollar a los rusos, la gente prefirió comenzar a hacer la ola. Es decir, pasó a ser más atractivo el espectáculo de las tribunas que el de la cancha. Incluso, el legendario Paulo Roberto Falcão, que estaba ubicado en las tribunas de prensa, se quedó dormido mientras el balón rodaba por la zona media de la cancha.

Bélgica quedaba algo conforme con el empate, porque llegaba a cuatro puntos y se acercaba a la clasificación que iba a tener que definir en el último juego frente a Corea del Sur. Por su parte, los rusos no se sentían a gusto y por eso fueron los que estuvieron en el segundo tiempo más cerca de abrir el marcador. Claro que cada vez que pudieron anotar se encontraron con una mala definición o con el gran Thibaut Coutois, que por lo hecho a lo largo de la temporada con el Atlético de Madrid, podría ser considerado el mejor arquero del mundo. A propósito, tuvo muy poco trabajo a lo largo del juego.

El técnico de Bélgica, Marc Wilmots, relevó a Romeu Lukaku, su delantero centro, que parecía correr sin rumbo entre los centrales rusos, y le dio paso al joven de 19 años Divock Origui, quien lograría poner a gritar a un estadio que ya no estaba tan lleno porque muchos de los hinchas habían preferido marcharse, tal vez a aprovechar el soleado día que hacía en Río.

El gol nació de un contragolpe que se gestó por el costado izquierdo de la cancha. Origui le tocó el balón a Hazard, quien cambió de ritmo, se llevó a los defensas y cuando llegó al fondo de la cancha, en lugar de centrar, tocó a ras de piso para atrás para que Origui, con un potente remate, marcara el gol del triunfo y de la clasificación a los octavos de final.