¡Bienvenidas, muchachas!

Las “Superpoderosas” llegaron más fuertes que nunca. La historia que escribieron tras su paso por el Mundial Femenino de Canadá, ya hace parte de los hechos más importantes del fútbol en nuestro país. De ahora en adelante, los libros que quieran contar detalles de este deporte estarán obligados a incluir el gol de Daniela Montoya, el primero en una Copa Mundo, y la primera clasificación a los octavos de final que alcanzó el equipo dirigido por Felipe Taborda.

El equipo tendrá una semana de descanso antes de viajar a los Juegos Panamericanos. Luis Ángel - El Espectador

Llegaron con la cabeza bien en alto, aunque sufriendo todavía el dolor de la derrota contra Estados Unidos el pasado lunes y el cansancio por el vuelo que las trajo de vuelta al país en la madruga de ayer. Aunque la eliminación del Mundial les hizo derramar lágrimas a más de una, su ambición por conseguir todavía más triunfos es lo que hoy las tiene con los pies en la tierra. “Sabemos que estamos haciendo historia y que somos parte de ella. Pero tenemos que seguir dándolo todo por nuestras familias y por el país. Cada día vamos progresando más para que cada vez tengamos más apoyo y la gente se aprenda nuestros apellidos”, explicó Montoya.

Pero más allá de haber marcado una era en el balompié nacional, la presentación de las 23 chicas colombianas ha sido la mejor excusa para que crezca el fútbol femenino. Ahora, decenas de niñas quieren jugar con la rapidez y habilidad de Lady Andrade, el panorama de Yoreli Rincón, la pegada de Daniela Montoya o la seguridad y elasticidad de Sandra Sepúlveda. “Cada día vamos progresando. Y eso es lo que queremos para poder tener más apoyo y dedicarnos únicamente al fútbol”, agrega Montoya, quien además de ser la líder del medio campo colombiano, es estudiante de deporte en el Politécnico de Medellín.

Aunque el clamor general entre las integrantes del seleccionado apunta a que es vital que se empiece a invertir más en el fútbol femenino y en las ligas locales para tener un torneo de fútbol profesional, el equipo de Taborda demostró en Canadá que con base en sacrificio y amor por el fútbol se puede lograr el nivel suficiente para enfrentar a los equipos más importantes del mundo, como Estados Unidos, Francia e Inglaterra, a los que les dio la pelea y les jugó de tú a tú.

Y tienen mentalidad ganadora para afrontar los retos que se vienen, los Juegos Panamericanos de Toronto, en julio, y los Olímpicos de Río de Janeiro 2016. “Es un orgullo ser referentes, porque queremos lograr una identidad propia y dejar huella”, agrega la capitana Natalia Gaitán quien está segura que en un tiempo las niñas que siguen sus pasos dejarán de querer ser James o Falcao, para convertirse en Yoreli, Daniela o Lady.