Blatter según el biógrafo de Mandela

El famoso periodista británico John Carlin, perfila hoy en el diario El País de España al todopoderoso de la FIFA.

El suizo Joseph Blatter, de 79 años de edad y presidente de la FIFA, captado esta semana en Zurich .AFP

El autor de ‘La sonrisa de Mandela’, una de las mejores miradas biográficas del fallecido líder sudafricano Nelson Mandela, el periodista británico John Carlin, publicó hoy en el diario español El País una semblanza del hombre fuerte de la FIFA, a propósito del escándalo mundial por la corrupción del futbol a su más alto nivel. Carlin, quien se hizo famoso por su libro ‘El factor humano’, publicado en 2008 y obra en la que se basó la película Invictus, tituló el perfil “Sepp Blatter: ¿bufón o Don Blatterone?”.

Dice Carlin: “A Sepp Blatter le gusta referirse al organismo que preside como “la familia FIFA”, lo que animó a un periódico de su Suiza natal a llamarle “el padrino, Don Blatterone”. La cuestión hoy es si Blatter, como presidente de la FIFA desde 1998, es el astuto capo di tutti capi de una maquinaria mafiosa de cuello blanco que maneja miles de millones de euros que genera el fútbol internacional o si, a sus 79 años, es lo que aparenta ser, un abuelo despistado con tendencias bufonescas que no se entera de las fechorías de los corruptos que le rodean”.

“Es vox pópuli, y más desde la redada del miércoles en la que la policía suiza detuvo a siete altos mandos de la FIFA, es que mucha de la gente que rodea a Blatter se ha llenado los bolsillos con dinero procedente de sobornos. Él mantiene que no sabe nada. Un repaso a su currículum pone esta afirmación en duda”.
Y lo perfila así: “Nacido en 1936 en el pueblo alpino de Visp en una familia de clase obrera, fue desde una temprana edad un entusiasta jugador de fútbol amateur. Se incorporó a la FIFA en 1975 y entre 1981 y 1998 fue nombrado su secretario general, lo que significó que fue el brazo derecho del entonces presidente del organismo, João Havelange. Más alerta que sus predecesores a las posibilidades económicas que ofrecían los patrocinios comerciales y las ventas de los derechos de televisión de los mundiales, fue él quien convirtió la FIFA en lo que es hoy: una máquina de hacer dinero. Havelange patentó la práctica de comprar votos para llegar a la presidencia de la FIFA y para asignar sedes mundialistas, siempre con el propósito paralelo de enriquecerse a sí mismo. No fue hasta 2012 que la FIFA hizo una investigación interna que comprobó que Havelange y sus compinches habían aceptado sobornos de manera sistemática durante ocho años”.

Según él, “no hay pruebas de que Blatter fuera uno de los beneficiados pero tenía que haber sido muy ciego, o muy incompetente, para no tener ninguna idea del tenebroso modus operandi de quien fue su jefe a lo largo de 17 años”. Opina que Blatter “no puede haberse olvidado hoy de las estrechas relaciones que ha tenido con algunos de los miembros de la FIFA que han sido imputados esta semana por corrupción. Quizá el que más se ha enriquecido —se habla de decenas de millones de dólares— es Jack Warner, ex vicepresidente de la FIFA y jefe de la CONCACAF con cuyos votos siempre pudo contar Blatter a la hora de presentarse a elecciones. Warner tuvo que dimitir tras el escándalo que acabó con la carrera de Bin Hammam en 2011 pero ya había acumulado suficiente dinero para construirse un centro de conferencias en su tierra natal, Trinidad, donde hay un salón llamado “Sepp Blatter Hall”. Blatter devolvió el favor cuando Warner dejó la FIFA, dándole las gracias en un comunicado oficial “por sus muchos años dedicados al fútbol””.

Concluye con interrogantes: “¿Se puede creer, entonces, que Blatter es inocente de cualquier delito e ignorante de los delitos de sus allegados? ¿Es posible que el hombre que durante 17 años ha presidido una organización llena de ladrones que ha gastado mucho más dinero en gastos y salarios que en su declarada misión, el desarrollo del fútbol mundial, sea meramente un incompetente bufón? La ley lo dirá, se supone. Mientras tanto lo que sí se puede afirmar con toda seguridad es que a lo largo de su carrera ha demostrado tener una piel de rinoceronte mezclada con una capa asombrosamente protectora de teflón”.

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