Brasil y Pelé cumplen 58 años de su primer campeonato mundial

En 1958 el seleccionado ‘verdeamarelo’ venció 5-2 a Suecia y logró alzar la copa Jules Rimet.

La Selección de Brasil da la vuelta olímpica en 1958.

Brasil conquistó el título de campeón mundial de fútbol derrotando a Suecia por cinco goles a dos. El triunfo de Brasil impuso por primera vez la supremacía de futbol sudamericano sobre el europeo en un torneo mundial efectuado en el Viejo Continente. Los brasileños ganaban por dos a uno al terminar el primer tiempo.

52.000 personas presenciaron el partido final del sexto campeonato mundial de futbol en el estadio de Rasunda. Al finalizar el partido, hubo cierta duda sobre si el triunfo de Brasil había sido por cinco a dos o cuatro a dos. Pelé consiguió el quinto gol brasileño diez segundos antes del pitazo final y el gol fue debidamente registrado en el tablero marcador, pero por la televisión se puso en duda la legitimidad del tanto. Más tarde, sin embargo, se confirmó oficialmente que el gol había sido válido.

El triunfo brasileño fue el marcador más alto registrado en la final de un campeonato mundial. Fue también la primera vez que Brasil se adjudicaba la codiciada copa Jules Rimet.

Los goles de Brasil fueron marcados por el centro delantero Vavá a los 9 y 32 minutos, por Pelé a los 55 y 90 y por Zagallo a los 68 minutos. Suecia consiguió sus goles por intermedio de Liedholm, a los 4 minutos del período inicial y por Simonsson a los 70. El triunfo de Brasil fue inobjetable. Su superioridad en la cancha fue neta, de principio a fin.

Palmas a Brasil

El público sueco, que llegó al estadio resuelto a dar ánimos estruendosamente a su equipo y que lo animó en esa forma durante todo el primer tiempo, guardó un silencio resignado ya al promediar el segundo período y finalmente brindó una formidable ovación a los jugadores suramericanos cuando estos dieron la clásica vuelta al estadio, tras una gran bandera sueca, al terminar el partido.

Cuando sonó el pitazo final, la confusión en la cancha fue enorme. Los jugadores brasileños reían, gritaban y se abrazaban y besaban mutuamente. Solo el director técnico Vicente Feola parecía imperturbable. Apenas, con una sonrisa de serena satisfacción en los labios, Feola estrechó la mano de los jugadores, uno por uno, cuando Pele lo besó en la cara, el director lo amonestó con un dedo amenazador.

Minutos después que los brasileños dieron la vuelta al estadio. El presidente de la FIFA, Arthur Drewry, de Gran Bretaña, hizo la entrega de la copa Jules Rimet al mediocampista Belini, capitán del equipo brasileño, y luego los dos cuadros formaron de nuevo para recibir la despedida del Rey Gustavo Adolfo. El soberano sueco ya les había dado sus saludos antes de iniciase el partido.

Drewry dijo en un breve discurso que el partido final ha sido una magnífica y limpia contienda y que incuestionable había ganado el mejor equipo. Los miembros del cuadro sueco que se habían mantenido quietos en el centro del campo mientras los brasileños se entregaban al júbilo, trajeron a la cancha a su director técnico británico, George Raynor.

Se necesitaron más de 20 minutos para despejar la cancha y para que los espectadores comenzaran a abandonar el estadio. El arquero Gilmar seguía llorando de alegría cuando los brasileños se marcharon a los camerinos.

Nilton Santos, que se había arrodillado en el césped persignándose al sonar el pitazo final, corría por el campo, bailando y saltando. Hasta los suecos estaban felices. Hubo muchos abrazos y apretones de mano entre los dos equipos. El partido final había sido, en realidad, uno de los más limpios en la historia de los campeonatos mundiales.

ALINEACION

El equipo brasileño campeón formó: Gilmar, Djalma Santos y Nilton Santos; Zito, Belini y Orlando; Garrincha, Didí, Vavá, Pelé y Zagallo.

Los suecos presentaron: Svenson, Bergmark y Axbom; Boerjesson, Gustafsson y Parling; Hamrin, Gren, Simonsson, Liebholm y Skoglund.

Temas relacionados