Caio Junior, el DT que llevo a la final al Chapecoense

La gloria siempre acompañó al exjugador brasileño, que llevó al club a su primera final internacional (la Copa Sudamericana), que disputaría este miércoles contra Atlético Nacional, en el partido de ida, en Medellín.

EFE

Horas antes del accidente, Caio Junior daba como favorito a Atlético Nacional de Colombia para conquistar la Copa Sudamericana, pero tenía optimismo de que su equipo entendía "muy bien lo que tienen que hacer” para alcanzar el triunfo en su primera final internacional.

La seguridad del exjugador, que fue tricampeón con Gremio y goleador en su país, no era infundada. En su paso por la Copa Sudamericana el Chapecoense conocido como “El huracán del oeste” logró vencer en el preámbulo del torneo al también equipo brasileño Cuiabá, más tarde paso a octavos de final al ganarle al Independiente de Avellaneda, de Argentina, así como al Junior de Barranquilla.

Pero lo que quizás le daba más optimismo a Caio Junior, quien llegó al Chapecoense en junio de este año, fue el último partido de semifinal, en el que lograron un puesto en la final al dejar atrás al San Lorenzo de Argentina

Esa fue la base de la última gloria que consiguió el técnico brasileño, quien se destacó en el fútbol de su país y portugués durante su época como delantero y que fue reconocido como técnico, durante su paso por tres clubes de Emiratos Árabes. 

Comenzó su carrera en las ligas menores de Cascavel y a los 20 años consiguió un puesto en Gremio de Brasil, donde logró coronarse tres veces en el campeonato gaucho y en 1985, como goleador del torneo tras anotar 15 goles durante el campeonato.

Tras su éxito fue transferido a Vitoria Guimaraes de Portugal, club con el que ganó la Supercopa de Portugal y en el que permaneció dos años, antes de pasar al Amadora Estrella, del mismo país, en el que jugó para la segunda división.  

En los últimos tres años de su carrera, Caio Junior volvió a su país para jugar con Nuevo Hamburgo, el Paraná, con el que ganó un torneo local, y otros clubes pequeños, para finalizar su carrera en 1999, en el equipo de ciudad Americana, en Sao Paulo, Río Branco.

Tras prepararse, Caio Junior volvió al Paraná como entrenador. En 2007 logró llevar al equipo brasileño a la Copa Libertadores, lo que le abrió su paso por el Palmeiras y luego por el Goiás, equipo que alcanzo un cupo en la final de la Copa de Brasil, por lo que fue reconocido ese año como el mejor entrenador en el campeonato brasileño.

Al perder la final de la Copa de Brasil y salir del Goiás, entró a dirigir el Flamengo, donde a pesar de tener una buena temporada, no logró clasificar el equipo a la Libertadores, por lo que fue despedido. 

Luego, en 2009, estuvo seis meses dirigiendo el Vissel Kobe, de Japón, antes de iniciar su carrera en Emiratos Árabes donde estuvo dos años dirigiendo el Al-Gharafa de Qatar, con el que consguió la victoria en tres torneos locales. 

En 2011, a su regreso a Brasil tomó la dirección del Botafogo, del que fue despedido meses después ante los malos resultados del equipo, por lo que al siguiente año vuelve a Emiratos Árabes, esta vez para dirigir a Al Jazira, equipo al que llevó a la segunda fase de la Liga de Campeones de Ásia.

Su primer triunfo brasileño lo consiguió un año más tarde con Bahía, antes de regresar a Emiratos para dirigir el Al-Shabab, sin duda, una de las mejores etapas de su carrera como entrenador, al volver en junio de este año a Brasil, para dirigir el Chapecoense, tras la salida de Guto Ferreira, quien se fue a dirigir Bahía. 

Tras conocerse la noticia del accidente que sufrió el Chapecoense, en Colombia, figuras del fútbol mundial han hecho públicos mensajes de afecto por el Caio Junior. Su antiguo club Al-Shabab hizo un minuto de silencio como homenaje al entrenador, momentos antes de comenzar el partido contra el Hatta SC Dubai.

Por su parte, el jugador chileno Jorge Valdivia publicó en su Instagram un mensaje a la familia de Caio Junior y le agradeció su apoyo durante su paso por el fútbol en Emiratos Árabes.

La liga portuguesa también lamentó la tragedia.