Colombia, de cabeza a los octavos de final por primera vez en 24 años

James Rodríguez, mediocampista del combinado nacional, abrió el marcador contra Costa de Marfil en el Mané Garrincha.

AFP

James Rodríguez, que ha sido el jugador del partido en los dos encuentros que Colombia disputó en el campeonato del mundo, está acostumbrado a usar la cabeza para levantarla, mirar el horizonte y dar asistencias o reatar al arco con su temible zurda a portería.

En el partido del jueves contra Costa de Marfil, el atacante colombiano no se conformó con eso y marcó el primer gol del encuentro con un fantástico cabezazo, una suerte de remate poco habitual en él, y demostró además sus dotes de mediocentro recuperador en la jugada que se saldó con el segundo tanto de la selección colombiana.

Para ser un jugador que marca tan pocos goles de cabeza, James eligió una ocasión inmejorable para lucirse en el juego aéreo. “Sí, ya he marcado varios goles de cabeza, aunque no muchos, quizás tres o cuatro en toda mi carrera. En cualquier caso, y como no podía ser de otra forma, éste ha sido el más importante y el que más feliz me hace”, declaró el volante de la selección en diálogo con FIFA.com.

El certero cabezazo de James tiene más mérito todavía si se toma en cuenta que, para poder marcar, el colombiano tuvo que superar la oposición de Didier Zokora y de nada menos que Didier Drogba, que había bajado para ayudar a defender pero tampoco pudo hacer nada para evitar el gol.

“¡No puede ser! ¿El que me estaba marcando era Drogba?”, pregunta James sorprendido. “Bueno, eso me hace más feliz si cabe (risas). Estoy feliz por anotar y por contribuir al triunfo del equipo”, asegura el atacante, que se declara preparado para hacer lo que sea necesario por Colombia, incluido meter la pierna como la metió para robar la pelota en la acción que dio origen al segundo gol del conjunto sudamericano. “Sólo quiero ayudar, y, si tengo que dejarme el alma en la presión, también estoy para eso. Quiero marcar, quiero asistir, quiero robar balones. Lo que haga falta por este equipo”, añadió.

El mejor de la cancha

Elegido mejor jugador del partido por segundo encuentro consecutivo, el centrocampista del Mónaco, que también marcó contra Grecia, difícilmente podía haber imaginado un inicio mejor en la Copa Mundial. No en vano, la selección colombiana, que está enamorando al público de los estadios brasileños, ha sumado dos victorias seguidas por primera vez en una cita mundialista y, tras el empate entre Japón y Grecia, está ya clasificada para los octavos de final.

Al igual que James, la afición también está dispuesta a hacer lo que sea necesario por Colombia. Como ya ocurrió la primera jornada en Belo Horizonte, los colombianos llenaron casi por sí solos el Estadio Mané Garrincha de Brasilia el jueves.

“Es increíble. Contar con este extraordinario apoyo nos da una fuerza adicional durante los partidos. Estamos en Brasil, pero es como si jugásemos siempre en casa. Con una afición así podemos llegar lejos”, admite James.

Nadie sabe hasta dónde llegará Colombia en el certamen, pero lo que está claro es que, incluso sin el lesionado Falcao, el combinado cafetero está brillando con luz propia y utilizando la cabeza, a veces hasta de la forma más inesperada.