“Podemos seguir dando la sorpresa”: DT de Independiente del Valle

Pablo Repetto sabe que Atlético Nacional es el favorito para ganar el título de la Copa Libertadores, pero que no hay que olvidar que su equipo eliminó a Colo Colo, Pumas, River Plate y Boca Juniors.

El técnico uruguayo Pablo Repetto, del Independiente del Valle.  / AP
El técnico uruguayo Pablo Repetto, del Independiente del Valle. / AP

José Terán nació en Sangolquí, a 20 kilómetros de Quito. Era fanático del fútbol argentino, especialmente de Independiente. Entonces, los “Diablos” eran rojos pero no habían empezado a transitar su camino hacia la gloria continental. Enamorado del club de Avellaneda, en el que se destacaba Ernesto Grillo –autor de un “gol imposible” ante Inglaterra con la camiseta de la selección albiceleste–, decidió fundar un club con el nombre de aquel equipo que lo inspiraba a la distancia. Incluso, hasta adoptó sus colores para los uniformes de los jugadores. Era el 1° de marzo de 1958. El día que nació el rival menos pensado de Atlético Nacional en la Copa Libertadores. La sorpresa de Suramérica. El verdugo de River Plate y Boca Juniors, los colosos argentinos.

Terán murió joven. Tenía 33 años cuando una inflamación le reventó el apéndice y le causó peritonitis. Entonces, sus amigos decidieron ponerle su nombre al Independiente de Sangolquí. A esa altura, ya inscrito en la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), jugaba en la tercera categoría. Dos décadas después del fallecimiento de su fundador, en 1995, ascendió a la segunda división. Y en 2007, el arquitecto Michel Deller tomó el control de la institución. Con un aporte económico extraordinario, dejó de llamarse Independiente José Terán para ser bautizado Club de Alto Rendimiento Especializado Independiente del Valle.

Atrás quedó el rojo que dominaba su camiseta para vestirse de azul y negro, buscando su propia identidad. Y magnificó su estructura, al punto de ser uno de los clubes más prolíficos en sus divisiones inferiores. Su trabajo en el desarrollo de los juveniles es excepcional. Ofrece vivienda, educación, comida y hasta un viático. Y es, para la opinión pública, la principal fábrica de cracks de Ecuador.

Desde 2010 juega en la Primera División. Y aunque nunca fue campeón de la máxima categoría –su mejor actuación fue el segundo puesto en 2013–, en los últimos años tuvo presencia perfecta en los certámenes internacionales: jugó la Copa Sudamericana en 2013 y 2014 y asistió a las tres últimas Libertadores (2014, 2015 y 2016). Y ahora tiene la posibilidad de dar el gran golpe en Medellín el 27 de julio. Todo gracias a un equipo que mostró solidaridad, carácter, personalidad y futbolistas muy aptos, guiados por un entrenador uruguayo que no tiene pelos en la cabeza, mucho menos de zonzo.

“Petto”, el estratega

A los 26 años, una fractura de tibia y peroné terminó con su carrera de futbolista. Sin embargo, Pablo Repetto eligió seguir ligado a su pasión. Hizo el curso de técnico y después de unos años en las inferiores, guió a Fénix a la Primera División del fútbol uruguayo. Dirigió Cerro, Blooming de Bolivia y fue campeón con Defensor Sporting. Hace cuatro temporadas, desde septiembre de 2012, es el estratega de Independiente del Valle. Y el secreto de su éxito está en el arraigo al trabajo. También, en el mensaje que le baja a ese grupo de futbolistas que aspira a instalarse en la cúspide de América.

Lo dejó claro en la charla con El Espectador, instantes después del resonante triunfo en La Bombonera, cuando 50 mil hinchas xeneizes todavía no podían creer la eliminación de la Copa Libertadores. “Los de afuera son de palo”, había dicho en la previa, apelando a la frase que utilizó Obdulio Varela, el “Negro Jefe”, en aquella inolvidable tarde del Maracanazo que dejó mudos a cien mil brasileños en la final del Mundial de 1950 y glorificó a la ‘Celeste’. La Bombonera no jugó.

¿Cómo hizo para quitarles presión a sus jugadores, teniendo en cuenta que estaban ante un rival con historia y en un estadio mítico?

Ni siquiera les hablé de lo que significaba jugar en La Bombonera, porque hubiera sido darle una importancia mayor al significado de jugar en esta cancha. Y muchos me preguntaron qué influencia podía tener para los futbolistas este escenario; pero también jugamos en el Monumental, otra cancha con presión. La idea era que se plantaran en el campo de juego sin inhibiciones al respecto. Y el equipo salió con personalidad. Fuimos justos vencedores. Teníamos que hacer un gol, metimos tres. Más no puedo pedir.

¿Imaginaba que podían dar semejante golpe contra Boca, nada menos?

Vinimos a Argentina a hacer historia. Sabíamos que jugábamos contra un rival que era el favorito. Y parecía que iba a ser muy complicado el partido, más de lo que pensábamos. Pero este equipo tuvo la rebeldía para conseguir el gol en México, cuando fuimos a jugar contra Pumas. Y a partir de ese encuentro, el equipo creció. Por eso decía que no tenía temor, no nos pesó la cancha. Mostramos carácter.

Independiente del Valle no sufrió tanto con Boca como contra River. ¿Qué cambió de aquel partido?

Sabíamos que no teníamos que meternos atrás, tan cerca de nuestro arquero. El partido con River nos enseñó que había que jugar, no preocuparse tanto por el aspecto defensivo. Y este triunfo fue una confirmación de que lo que hicimos contra River no fue una casualidad. Fuimos precisos y efectivos.

Un ecuatoriano más

Repetto dice que es un “ecuatoriano más”. De hecho, sus hijos menores Francesco y Valentín nacieron en Quito. Y tan contentos están en Independiente del Valle, que los dirigentes decidieron extender su vínculo. “Me faltaban cinco meses para terminar el contrato y los directivos me ofrecieron la renovación. Nunca me había ocurrido en el fútbol. Tenemos una relación muy fluida con los jugadores y los dirigentes. No hay desgaste, algo que es difícil cuando uno pasa tanto tiempo en una institución. Pero hemos sido respetuosos unos y otros y ojalá siga vivo ese fuego interno”, cuenta el montevideano.

¿Y cómo observa la final con Atlético Nacional, que es uno de los mejores equipos de la Copa Libertadores?

Es evidente que los colombianos son favoritos. Pero nos pasó en todas las series, desde que enfrentamos a Guaraní y ganamos por penales en el repechaje. También, con Colo Colo en el grupo; Pumas, River y Boca. Seguro que todos van a decir que Atlético Nacional tiene más posibilidades, pero nosotros ya dimos muestras de que podemos dar la sorpresa y ahora estamos ilusionados con ganar la Copa. Siempre les dije a mis jugadores que teníamos que preocuparnos por el siguiente partido y que la presión era de otros. Ahora, jugamos la final y hay que ganar.

¿Qué partidos se imagina con Atlético Nacional?

Es un equipo con buenos jugadores, que ha demostrado toda su capacidad en la Copa. Tenemos que estar concentrados como lo hicimos en todos estos partidos. No llegamos hasta acá por la fortuna. Y tenemos que demostrar que no nos vamos a achicar. No hay que instalarles temor a los jugadores. Hemos jugado partidos en canchas duras, complicadas. Hoy por hoy, el fútbol es once contra once y no nos sentimos menos que ninguno. Seguiremos de la misma manera, con trabajo, con esfuerzo y con el espíritu solidario del pueblo ecuatoriano.

Un portero gana partidos

Repetto habló de “la hermandad” de un equipo que se refleja en la gente de Ecuador, que atraviesa una dura recuperación del terremoto que sacudió el país y dejó un saldo de unos 600 muertos. Y eso se ha plasmado en Independiente del Valle. Desde su arquero, Librado Azcona, hasta José Angulo, un delantero al que comparan con el Tin Delgado, histórico atacante de la selección de Ecuador, por su potencia. Sus principales referentes son Arturo Mina, un espigado marcador central de 1,90 metros, infaltable en cada convocatoria de Gustavo Quinteros; Júnior Sornoza, un mediocampista con técnica y despliegue, y Mario Rizotto, un uruguayo que jugó en Fénix y River de Montevideo que hace tres años viste la camiseta negriazul y fue uno de los puntales en La Bombonera.

Pero Azcona es el héroe de este lío que les generó Independiente del Valle a los gigantes argentinos. Su actuación en el Monumental será recordada a través del tiempo. Difícil encontrar un arquero volador como Supermán. Fue responsable de la clasificación ante River. Y el jueves volvió a mostrar toda su seguridad ante Boca. No sólo tapó tres situaciones muy claras; el paraguayo, capitán del equipo, le tapó un penal a Nicolás Lodeiro.

Historias mínimas, un apéndice apenas, de este best seller que está escribiendo Independiente del Valle.