Corea, una eliminación más que merecida

Un partido de trámite, con una que otra emoción, fue el que se vivió ayer en el estadio Arena do Corinthians, de São Paulo, entre Bélgica y Corea del Sur.

El central Jan Vertonghen anotó el único gol del partido. / AFP

Un resultado que se veía venir desde que ambos equipos saltaron a la cancha con varios suplentes entre sus filas: los europeos, líderes en la primera fase, para dar descanso a sus jugadores claves; los asiáticos, en busca de un milagro que los clasificara a octavos.

Y una vez rodó el balón, el partido transcurrió entre las ganas improductivas de los surcoreanos por lograr lo imposible y el juego calculado de los belgas por esperar el error de su rival para cobrarlo. De hecho, el primer tiempo sólo contó con dos emociones: un disparo desviado de Dries Mertens, delantero de los ‘Diablos Rojos’, en clara posición de gol, y la expulsión del volante Steven Defour sobre los 45 minutos por una entrada violenta.

Para el segundo tiempo, Corea del Sur se propuso ser más incisivo en el ataque con la entrada de Keun Ho Lee, delantero que trató de explotar su velocidad y crear opciones de gol por las bandas. De hecho, el seleccionado asiático, a través del volante Heung Min Son, generó la oportunidad más clara al minuto 59 con un disparo de larga distancia que pegó en el travesaño.

Bélgica reaccionó con la entrada de Nacer Chadli y Divock Origi, delanteros que generaron más volumen de ataque, cristalizando al minuto 78 el único gol del partido por medio de Jan Vertonghen.

Al final, Corea se marchó del Mundial con sólo un punto conseguido, mientras que Bélgica, clasificado como primero, aún no puede solventar su escasa efectividad en ataque, algo que puede salirle muy caro en octavos cuando se enfrente, el martes, a EE.UU.