Incendian camiones que transportaba donaciones para Venezuela

hace 1 hora

Cristian Zapata: yo soy el mago

Eso decía el caucano cuando apenas comenzaba en el fútbol. Ahora su fortaleza física lo ha llevado a jugar en posiciones posteriores. Mañana volverá a la titular de Colombia.

Cristina Zapata celebra con el arquero David Ospina. / AFP

“Profe, me gustaría poder jugar en su escuela, deme una oportunidad”, le pidió Cristian Zapata a Eduardo Molina, el entrenador del equipo Huracán en Corinto, Cauca, luego de enfrentarlo en un juego amistoso de la Liga del Valle. Al ver su altura física (1,80 centímetros) y que había tenido un buen rendimiento, aceptó su pedido. Dos años después el propio Eduardo lo recomendó para que fuera a unas pruebas en el Deportivo Cali.

Con guayos viejos, ropa desgastada y la timidez que todavía lo caracteriza, se presentó ante Sergio Checho Angulo, quien se impresionó con su contextura física e inmediatamente, casi sin que tocara el balón y se moviera en la cancha, se lo mostró a Jorge Ambuila, un experimentado defensor central del Cali en la década de los 70, quien dio el visto bueno para que Zapata se quedara entrenando con ellos. Carlos Arango fue su primer entrenador.

Eduardo Lara, técnico de la selección sub-17 de Colombia, lo vio por primera vez en un juego en el que Zapata hacía parte de la selección del Valle. Al ver que era un defensor central casi impasable y muy fuerte en el juego aéreo, incluyó su nombre en una carpeta para seguirlo en los próximos partidos. Unos meses después lo llamó para una preselección y desde entonces nunca más se ha alejado de las selecciones, porque hizo parte de todo el proceso en categorías menores, hasta llegar a la de mayores.

“Yo soy el mago”, decía Cristian. Eso recuerda Eduardo Lara, quien asegura que el vallecaucano se tenía mucha confianza con la pelota y tras haber jugado algunos partidos como volante de creación le pedía constantemente que lo pusiera en esa posición, sin embargo, ¿cómo no aprovechar a un tipo de semejante corpulencia en la defensa? De ahí no lo movió. Eso sí, en un Suramericano, Colombia enfrentó justamente a Uruguay y, con la ausencia de Hugo Rodallega, Zapata jugó por unos minutos en la mitad del campo. Recuperó un balón en la bomba central, cambió de ritmo y en velocidad superó a algunos rivales, amagó, se sacó a alguno más y tiró un centro preciso para Abel Aguilar, quien definió bien y marcó gol. El partido terminó con triunfo para Colombia y lo primero que Cristian hizo al ver a Lara fue decirle: “Profe, ¿sí ve que soy un mago?”.

Su talla, temperamento y fortaleza le bastaron para que debutara con 17 años en el Deportivo Cali. Fue Bernardo Redín el que le dio la confianza, pero rápidamente un europeo se fijaría en él y pasaría al Udinese. Allá se encontró con Pablo Armero, uno de sus grandes amigos del fútbol, con quien hoy comparte en la selección de Colombia. “Esta selección de verdad que es una familia muy unida, compacta, y eso es lo que nos ha llevado tan lejos en este Mundial”, destacó el ahora volante del Milán, quien tras la ausencia de Luis Amaranto Perea se ha convertido en el hombre de confianza de José Pékerman para actuar junto a Mario Alberto Yepes en la zaga durante esta Copa del Mundo.

Un juego a muerte súbita

“Suárez es un jugador muy importante para ellos y si no está pierden mucho fútbol y profundidad”, destacó Zapata, quien no le ha dado mucha trascendencia a la situación que vivió el delantero uruguayo, pues con él o sin él, el partido tendrá que afrontarse como lo que es: un juego a muerte súbita, el que el que gana sigue y el que pierde se devuelve a casa. “Estamos listos para esta pequeña batalla y saldremos a darlo todo para ser los ganadores”, anticipa, sabiendo de la capacidad de juego de Uruguay. 

Lo que más preocupa de los charrúas es el potencial en el juego áereo, no obstante, Zapata cree que están bien preparados para defenderse de eso. “A Godín le ha ido muy bien marcando, este año ha hecho goles de cabeza y es un jugador para tener bien referenciado. También sabemos de la calidad de jugador que es Cavanni, quien es un luchador que no da ningún balón por perdido, pero confiamos en lo nuestro”.

Zapata, además de la calidad de compañeros que tiene, pone por encima un factor igual o más importante que el de jugar bien. Buscar razones para vencer a Uruguay es lo de menos. Y con lo que la Selección Colombia ha hecho se vale mucho más soñar. “Pensar en todo lo que nos ha costado llegar hasta acá debe ser la mayor motivación para enfrentar estos octavos de final. Tenemos un equipo para seguir adelante. Uno siempre sueña y gracias a Dios todo se nos está haciendo realidad. Lo que nos toca es aprovechar para disfrutar y darlo todo en la cancha”.

No estará sólo para frenar los ataques uruguayos. Mario Alberto Yepes, su fórmula, ya está recuperado y llevará mañana nuevamente la cinta de capitán.