Lo de Pékerman está 50-50

El futuro del entrenador dependerá de la continuidad de Alejandro Sabella al frente del equipo albiceleste. La semana entrante se reunirá con Luis Bedoya.

La sombra de la selección de Colombia no sólo es el cansancio y la nostalgia por vivir cuatro años fuera de su país, tampoco esos nietos por los que se desvive y extraña horrores, situaciones que pesan a la hora de tomar una decisión. El subcampeón del Mundial de Brasil 2014 reapareció, de repente, en el camino de José Néstor Pekerman. Y mientras Alejandro Sabella deshoja la margarita y les pone los pelos de punta a los dirigentes de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), porque no termina de decir que no seguirá en su cargo, Julio Grondona piensa que el técnico que llevó al equipo tricolor a la Copa del Mundo después de 16 años de ostracismo y que lo impulsó a una clasificación histórica puede volver a tomar las riendas albicelestes. Ya hubo un contacto informal, un sondeo telefónico, más allá de que el entrenador tiene acordado sentarse a hablar con Luis Bedoya, presidente de la Dimayor, en los primeros días de agosto.

Pékerman volvió de Brasil, después de la derrota ante el seleccionado verdeamarelho y, tras el espectacular recibimiento de los aficionados, partió rápidamente para Buenos Aires porque su madre, Raquel, estaba internada. Le ocultaron la noticia al entrenador durante la competencia. Don Óscar se recuperó. Pero José quedó en contestarles a los dirigentes colombianos después de un prolongado descanso, en el que está poniendo en la balanza una serie de situaciones. “Los primeros seis meses fueron difíciles, después todo empezó a acomodarse. Lo cierto es que son cuatro años lejos de casa. No es tan sencillo”, le contó a El Espectador una persona del entorno del técnico argentino. “Si es por el grupo de jugadores, no hay dudas de que José tiene ganas de seguir. Hay materia prima para aspirar a cosas más grandes. Falcao va a estar recuperado. Si hoy me preguntan en qué porcentaje está la continuidad, les digo 50 y 50”, agregó el hombre de confianza.

En el medio de esta situación de incertidumbre surgió la posibilidad de la selección albiceleste. La historia es conocida: Pékerman llegó con una carpeta bajo el brazo, se la presentó a Grondona y el mandamás de la AFA le dio el control de las selecciones juveniles. A cargo de José, Argentina ganó los Mundiales Sub 20 en Qatar ’95, Malasia ’97 y Argentina 2001. Hugo Tocalli, su ayudante de campo, tomó la posta y conquistó los Mundiales de Holanda 2005 y Canadá 2007. Fue una década ganada gracias a la mano sabia de este entrenador que dejó su huella en Colombia. Después se hizo cargo de la selección de mayores, justo cuando Marcelo Bielsa se quedó sin energías, tras la Copa del Mundo de Japón 2002 y a pesar de la revancha que le dio don Julio. Alemania lo dejó afuera en los cuartos de final a través de los penales. Y José renunció. Pero la relación entre Pékerman y Grondona nunca dejó de ser cordial. Sin ir más lejos, el profesor estuvo en el velorio de Nélida Pariani, la esposa del presidente de la AFA, fallecida hace dos años. Y, se sabe en el ambiente, el longevo dirigente del fútbol argentino suele valorar este tipo de gestos.

Pékerman aparece en la baraja de candidatos de Grondona porque reúne las condiciones que seducen a don Julio y tiene perfil bajo, como Sabella. Conoce a los jugadores, fue uno de los entrenadores que impulsó a Lionel Messi con la camiseta celeste y blanca, y no hay rencores por haberlo dejado en el banco durante el partido ante Alemania. Hay un tema que en su momento inquietó a José y es vox pópuli: los cambios que se produjeron en las divisiones juveniles argentinas desde que dejó su cargo. La presencia de Carlos Salvador Bilardo generó que se apostara a la generación del ’86, técnicos que fueron jugadores en los tiempos de gloria con la selección, casos José Luis Tata Brown y Julio Olarticoechea. “Se desarmó todo lo que construimos”, llegó a decir Pékerman. De cualquier modo, esto no representaría un problema a la hora de sentarse a conversar, incluso, aunque en el banco de la selección Sub 20 esté el hijo de don Julio, Humbertito.

El domingo, en un campo de la provincia de Buenos Aires, se juntaron Grondona, Julito Grondona (hijo de don Julio, presidente de Arsenal de Sarandí) y Sabella. Comieron un asado y hablaron de diversos temas. Entre ellos, obviamente, se tocó la continuidad de Pachorra. Sin embargo, el técnico subcampeón del mundo no contestó si continuará o no en su cargo. A pesar de que la AFA quiere que Sabella siga sentado en el banco, el entrenador que llevó a la selección albiceleste a la final de la Copa del Mundo tras 24 años ya dio señales de que no continuará. Es más, su representante, Eugenio López, disparó 48 horas antes del choque con los alemanes en Río de Janeiro que Sabella ya tenía decidido dar un paso al costado. El entrenador, aunque no lo haya hecho público, considera que su ciclo está cumplido, que la vara es muy alta para Rusia 2018 y que está estresado por una puesto que requiere, según afirmó en más de una oportunidad, “una responsabilidad muy grande, hay que estar al 110%”.

Descartado Gerardo Martino, porque no le gusta a Grondona debido a sus críticas a la AFA, a don Julio le gustaría que Diego Simeone sucediera a Sabella. Pero el Cholo ya avisó que es joven y quiere seguir en Europa, que la selección de Argentina llegará más adelante. Entonces reapareció Pékerman, con quien se habría contactado Luis Segura, presidente de Argentinos Juniors y secretario de las selecciones nacionales. La respuesta que recibió fue “hasta que conteste Sabella, nos sentamos a hablar”. Y todavía resta una charla con Bedoya. ¿Qué hará José? Sólo él lo sabe. Ayer, por lo pronto, pasó el día jugando con sus nietos, al margen de todo. 

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@davellaneda77