Las derrotas de Brasil

Los brasileños no ocultan su preferencia por cualquier rival de sus archirrivales. De momento, las goleadas sufridas por España y Uruguay les dieron alegrías, pero las victorias de Argentina y Alemania los preocupan.

Los hinchas brasileños celebran más las derrotas de sus archirrivales que la victoria de su selección. / EFE

¡Gol! El rugido sacudió las calles de São Paulo y miles de camisetas verdeamarelas se unieron en abrazos. Lo curioso del asunto es que la anotación no había sido de Neymar, Oscar o Fred, sino del poco conocido bosnio Vedad Ibisevic. Pero no importaba: ese hombre vestido de azul le había convertido a Argentina, a la odiada rival.

Así es la cosa en Brasil. Todos quieren el “hexa”, todos sueñan con el título mundial a pesar de criticar a la selección, de cuestionar el esquema de Scolari, de señalar la mayoría que la Copa ha sido un despilfarro del Gobierno, y por eso todos los brasileños están públicamente del lado de los rivales de sus mayores adversarios.

La derrota de Uruguay frente a Costa Rica, por ejemplo, se asumió como un triunfo canarinho. El hecho de que el equipo de Jorge Luis Pinto complicara el camino del fantasma del Maracaná fue motivo de júbilo popular y las portadas de los diarios no registraron al otro día la histórica victoria costarricense sino la patética actuación del que podría ser el rival brasileño en cuartos de final.

Eso, por supuesto, por no hablar de la goleada sufrida por España a manos de Holanda. Si bien la naranja mecánica es una de las pocas selecciones que tiene un historial positivo frente a los brasileños en los mundiales (dos victorias frente a una derrota, con un empate, mientras que a la roja le ha ganado tres de cinco juegos), los locales prefieren que el actual campeón del mundo se quede en el camino, y el 5-1 abrió esa posibilidad.

Pero a pesar de la sombra del Maracaná, de la amenaza de España, de la potencia de Holanda, el enemigo popular tiene nombre en esta Copa del Mundo brasileña: Argentina.

“Messi necesitó tres mundiales para alcanzar los goles de Neymar”, dice un hincha paulista con la cara pintada de amarillo y verde mientras mastica el mal sabor que le dejó el segundo gol de Argentina frente a Bosnia, anotado por el 10 argentino, el mismo que apenas había hecho un gol en las Copas del Mundo en la ya lejana Alemania 2006.

Todos hablan de una final frente a los gauchos y todos ponen a su Neymar por encima de ese crack al que él secundó sin mucho éxito la temporada pasada en el Barcelona. “El problema de Ney en el club está en que todos juegan para Messi, no para él”, señala Mayara, otra hincha brasileña, la mañana siguiente de la victoria argentina. “Messi es crack, pero no en Argentina”, agrega.

Sin embargo, la bronca con Argentina parece pasar a un segundo plano tras el aplastante estreno de Alemania frente a Portugal. El 4-0 fue celebrado por la nutrida colonia de germano-brasileños que, sin embargo, tienen claro que el campeón tiene que ser Brasil. “Alemania es fuerte, muy fuerte... Ojalá no lo tengamos que encontrar”, dice al respecto Gustavo, hincha de Gremio, el equipo fundado por los alemanes hace 111 años en Porto Alegre. Gustavo lleva la camiseta alemana y bebe cerveza con los bávaros que viajaron hasta su país para estar en el Mundial. Todos lo abrazan tras su frase.

Brasil se juega varios mundiales en su Mundial. Está el de la política, que no ha logrado eclipsar al fútbol, pero sobre todo está el del temor a volver a perder una Copa en casa. Un ‘Maracanazo’ sólo puede pasar una vez...