La destitución de Zubizarreta es triste, me debilita: Luis Enrique

El entrenador azulgrana lamenta la salida del director deportivo Zubizarreta y asegura que mantiene la misma relación con Messi que cuando empezó la temporada.

Luis Enrique, técnico del Barcelona: Foto: AFP

Luis Enrique Martínez, técnico del Barcelona, compareció esta mañana en la ciudad deportiva vestido en chándal, como acostumbra, y con la voz tomada: “Me van a disculpar, espero no desafinar demasiado”, advirtió en una rueda de prensa en la que evitó dar excesivas explicaciones sobre Messi, aunque la mitad de las más de veinte preguntas que se le formularon incidieron en su relación con Leo. “Tengo la misma relación con todos los jugadores que tenía al principio de temporada. Bueno nos conocemos más con Messi y con todos. Así que es la misma pero mejorada por estos meses”. El técnico azulgrana insistió en la idea de que el lunes faltaron al entrenamiento Rafinha, por un problema de otitis y Leo por gastroenteritis. “Así se ha comunicado y esa es la realidad. Tampoco entrenó Mathieu por un problema en el talón”, develó.

Luis Enrique aseguró que se habla con Messi como con todos los jugadores y los auxiliares. “No cada día, porque somos 53, pero me hablo con todos. Con José el encargado, con los ayudantes, con Leo y con Massip”, dijo el preparador azulgrana, antes de asegurar como “incierto” que lo hiciera con Leo antes del partido de Anoeta para darle explicaciones de su suplencia. Tampoco quiso confirmar si se discutió con la Pulga en un entrenamiento. “Las cosas del equipo se quedan dentro. Esa noticia pulula y ni confirmo ni desmiento, no es mi trabajo”. Tras decir que Messi es el mejor del mundo y de la plantilla –“lo he dicho tantas veces que no tiene sentido repetirlo”, aseguró–, el asturiano no entró a valorar si seguía viendo a Messi encantado y con un nexo de unión enorme con el Barcelona, como anunció el día que fue presentado como entrenador. “No soy nadie para valorar. Pregunta a los interesados. Yo sigo igual, he tenido un trato exquisito del club y de los jugadores y los veo en una línea positiva”. “No trato a todos los jugadores de la misma manera, como tampoco lo hago con mis hijos. Pero el grupo está por encima de cualquier individualidad. Hay unas normas comunes que cumplir”, añadió. En esa gestión Luis Enrique afirma haber sido dialogante con el grupo.

El entrenador del Barcelona dijo sentirse “fuerte y motivado” y negó que el presidente, Josep Maria Bartomeu, le hubiera dado un ultimátum en los últimos días. “La continuidad depende siempre de los resultados, es lo primero que nos enseñan en el inicio del curso de los entrenadores, pero me siento respaldado por el club y por los jugadores. Sigo haciendo mi trabajo con intensidad y profesionalidad que el primer día. No tengo nada de lo que arrepentirme en el aspecto personal con los jugadores estoy gestionando la plantilla con un objetivo global y prioritario que es conseguir éxitos. Estoy llevando la nave blaugrana como creo que debo hacerlo. Sólo trato de realizar mi profesión de la mejor manera posible. No me afecta lo que podáis decir”. Y, en ese sentido, consideró alguna información aparecida en los últimos días como “deteriorada o malintencionada”.

Ajeno a las críticas recibidas por su gestión de grupo, el asturiano avisó de que dentro de una evolución normal continúa siendo el mismo que cuando comenzó a trabajar como técnico. “No soy el mismo que cuando empecé a entrenar, tengo más canas”, dijo. Y completó: “Yo sigo mi camino, evidentemente cambio, pero sigo con los mismos principios, con la misma idea profesional y con los mismos valores que me ha dado la vida porque he tenido los mejores profesores: mi padre, mi madre y mi hermano”. Admitió haber mantenido conversaciones con Bartomeu, de quien siente su respaldo: “Me siento confiado, motivado, y centrado en las cosas que puedo controlar, no entro en vuestro juego. Tengo fe, lo veo en los jugadores y en el equipo”, afirmó. Aunque reconoció que “el golpe de la derrota en Anoeta” les ha hecho daño.

Luis Enrique fue tajante al considerar el despido de Zubizarreta como una noticia “triste” no solo porque fue el vasco quien le trajo al Barcelona como primer entrenador, sino por los años en los trabajó en el filial. “Zubi y su equipo, Narcís Julià y Albert Albertín, son tres personas preparadísimas, de un nivel profesional altísimo y que han realizado un trabajo encomiable. Son personas leales, honestas y eran muy capaces de seguirme ayudando. Es una noticia muy triste y en ese camino me debilita. Sólo tengo palabras de elogio para esas tres personas”.

También le preguntaron por el Elche, equipo que visita mañana el Camp Nou. “Sera un partido difícil, por el Elche y por las circunstancias”, cerró.