La difícil "garra" charrúa

Tras vencer 1-0 a Italia, los uruguayos son el próximo rival de Colombia. Su poder ofensivo, experiencia y bravura son sus armas en el Mundial.

Luis Suárez, delantero de la selección uruguaya.

Del encuentro entre Italia y Uruguay se esperaba mucho más. Salvo algunas llegadas de poco riesgo, el partido, la verdad, brilló por la ausencia de buen fútbol. Fue cerrado, apretado. De hecho, sólo en los últimos veinte minutos los charrúas parecieron despertar y se volcaron a jugar en el campo de los europeos. Así, a los 80, llegó el gol de Diego Godín. Llegó cuando se decidieron a correr con el corazón. Con su bravura y su temple. Ese que desde siempre ha resultado su mejor herramienta para vencer, su arma más contundente, con la que seguramente le harán frente a Colombia el próximo sábado en el mítico estadio Maracaná.

Es cierto: a estos latinoamericanos del sur hay que temerles. Así para clasificar a este Mundial hayan tenido que enfrentarse contra Jordania en la “repesca”. Así para llegar a Sudáfrica 2010 también hayan tenido que padecer el desasosiego del repechaje contra Costa Rica.

Sí: su fútbol en esa etapa no descresta a nadie. Incluso en la que le dio el boleto para Brasil fueron incapaces de ganar partidos frente a seleccionados débiles: con Paraguay y Venezuela empataron 1-1 y con Bolivia perdieron en una ocasión. En Barranquilla los goleamos 4-0. En Montevideo nos ganaron por dos tantos.

Pero aun así entraron a la fiesta. Llegaron a un grupo en el que tenían muy pocas probabilidades de pasar. Y pese a que comenzaron perdiendo con los de Jorge Luis Pinto, supieron pararse contra dos grandes: Inglaterra e Italia. Y de repente se crecieron y comenzaron a dar verdaderas muestras de esa “garra” que nació hace 90 años en unos Juegos Olímpicos y que desde entonces han mantenido con honor. Como cuando se hicieron con la Copa del Mundo de 1930 y la de 1950, cuando vencieron a Brasil en Río de Janeiro.

Ese es el coraje que a estas alturas parece infalible. Más cuando Suárez y Cavani, juntos, empiezan a dar luces de lo letales que pueden ser, del olfato goleador que han desarrollado en el PSG francés y el Liverpool inglés. Ya lo dijo hace unos días Cesare Prandelli, que tras la derrota renunció ayer como técnico de Italia: “Se complementan muy bien y hay muy pocos como ellos”.

Aquel ataque es, tal vez, de lo que más deberá cuidarse Colombia. De su rapidez, de su buena media distancia, de su capacidad para desmarcarse y eludir rivales. Y claro: los centrales deberán evitar el peligroso juego aéreo de Uruguay y evitar, especialmente, los cabezazos de Godín.

No será fácil, pero vencer a los charrúas, con su valentía, su experiencia y corazón, es posible. Los de Pékerman ya lo han hecho. Han sabido detener a Suárez y han sabido controlar a esa selección que ganó la Copa América 2011. Esa que desde hace ocho años tiene a la cabeza el mismo técnico. El mismo maestro Tabárez que los condujo en 2010 a cuartos de final. Y que por esa hazaña, por haber demostrado que ellos jamás se amilanan, que se crecen sobremanera ante las grandes potencias, recibió el premio a mejor director técnico de ese año, entregado por Fox Sports. Y recibió también, en 2012, la Orden del Mérito de la Fifa.