"Disfrutamos a Messi, los rivales lo sufren"

Sergio Romero es el arquero titular de la selección de Argentina en el Mundial de Brasil 2014 a pesar de que fue suplente durante toda la temporada con el Mónaco en Francia.

Sergio Romero, el arquero titular de la selección de Argentina. / AFP

En Bernardo de Irigoyen, en Misiones, Argentina, una provincia fronteriza con Brasil, nació Sergio Romero, el dueño del arco de la selección de Argentina que comenzó con pie derecho tras vencer 2-1 a Bosnia en el estadio Maracaná de Río de Janeiro. De niño soñaba con ser basquetbolista. De hecho, jugaba bien y tenía una contextura física que daba para pensar que se destacaría en ese deporte, pero su hermano le contagió la pasión por el fútbol y el arco.

Fue campeón mundial sub-20 en Canadá 2007 y ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, lo que le abrió las puertas para el fútbol internacional, a pesar de haber jugado sólo cuatro partidos con Racing de Avellaneda. Tras jugar en Holanda e Italia, Romero pasó al Mónaco, en donde comparte con James Rodríguez y Falcao García, pero el técnico Claudio Ranieri le dio pocos minutos. Eso le costó que se dudara de su presencia en el arco de Argentina para el Mundial, pero Alejandro Sabella nunca dudó de él y, sobre todos los pronósticos, lo llamó y le dio la titular. Aunque se vio comprometido en el gol de Bosnia, tuvo algunas atajadas salvadoras. “Justo eso era lo que necesitaba, ahora hay que seguir creciendo”, le dijo a El Espectador el arquero de 27 años que espera hacer un gran Mundial para abrirse puertas en otro club en el que pueda sumar más minutos.

Por no ser titular en el Mónaco, ¿pensó en algún momento que se perdería el Mundial?

Siempre me entrené con la mentalidad de que iba a poder estar en Brasil. Aunque fuera difícil para mí no estar jugando, sabía que dependía de mí. Mi mentalidad fue fuerte siempre.

¿Pero creía que iba a ser titular en la selección?

La verdad es que cuando tienes la confianza del entrenador y tus compañeros, puedes jugar tranquilo y con la cabeza liberada. Gracias a Dios pude ayudar mucho para conseguir la primera victoria. Aunque me hubiera gustado dejar el arco en cero, los tres puntos eran la meta.

¿Había mucha presión para el debut?

Siempre es difícil manejar la presión del primer partido por la ansiedad, los nervios y todas esas cosas que pueden llegar a complicarlo a uno. Estoy contento por el triunfo y personalmente creo que necesitaba algo así, una actuación que me llenara aún más de confianza para seguir el camino acá en Brasil.

Menos mal tienen a Messi...

Disfrutamos a Messi, los rivales lo sufren. Para nosotros es muy bueno que Leo haya sido importante marcando gol. Si Messi anda bien, el equipo también.

¿Qué significó jugar en un lugar tan mítico como el Maracaná?

Para mí era algo increíble poder estar en un estadio con tanta historia para el fútbol. Cuando se clasificó al Mundial, una de las cosas que uno esperaba era estar acá. Al salir a hacer la entrada en calor y ver que estaban teñidas las tribunas de celeste y blanco, me motivé y me llené de mucha confianza y seguridad.

¿El balón Brazuca es tan incontrolable como el Jabulani?

Es diferente. El Jabulani era liviano y además en Sudáfrica había un poco de altura, lo que lo hacía aún más difícil de controlar. Esta pelota es un poco menos liviana y en Brasil no hay altura, así que indudablemente es más cómoda para nosotros los arqueros.

Los brasileños siempre van contra Argentina. ¿Cómo se sintió en la cancha ese duelo de las tribunas?

Muy lindo jugar en un marco así. Estoy contento porque los argentinos siempre acompañan, estuvieron con nosotros en Sudáfrica, ahora vinieron en mayor número a Brasil. Incluso muchos se van a quedar afuera de los estadios porque no consiguen entrada, pero igual sentimos su apoyo, cariño y fuerza.

Se dice que para Argentina el Mundial comienza en octavos, porque los rivales del grupo no son de peso...

Hemos tenido en la cabeza pensar partido a partido. Ya vencimos a Bosnia, ahora hay que trabajar y planificar el juego contra Irán. Poco a poco se irá avanzando si seguimos con esa mentalidad.

Irán será la llave para el paso a la próxima ronda...

Será un partido difícil porque Irán va a correr mucho e intentará hacer su fútbol, bloquearnos y no dejarnos jugar. Por eso era importantísimo ganar el primer partido, porque ahora tenemos menos presión y podremos estar mucho más tranquilos.

Mucho por mejorar, ¿no?

Somos conscientes de que en los últimos tres años la selección argentina creció muchísimo y que, aunque frente a Bosnia no logramos hacer el fútbol que nos caracteriza, estamos con la mentalidad de ir mejorando nuestro nivel partido a partido.

¿Hay presión por ser favoritos al título?

Argentina siempre es favorito, pero tenemos que saber manejar eso. Como grupo somos fuertes, tenemos mentalidad ganadora, pero sabemos que no podemos caer en la trampa de creernos más. Hay que vivir el día a día, esa es la clave.