Ecuador no rueda

En un lento partido, la selección que dirige el colombiano Reinaldo Rueda cayó ayer 2-1 frente a una débil Suiza.

El colombiano Reinaldo Rueda les da instrucciones a sus jugadores. / EFE

El de ayer fue un partido tropezado. Casi aburrido. Ni Suiza ni Ecuador jugaron bien, sobre todo en el primer tiempo. El encuentro que inauguró el renovado estadio de Brasilia, el que costó 617 millones de euros y sobre el que han caído no pocas críticas, fue pesado, tedioso y lento.

De muy poco valió que miles de hinchas ecuatorianos hayan inundado con sus voces el Estadio Nacional. Su selección, de la mano del colombiano Reinaldo Rueda, no pudo vencer a una regular Suiza. Claro: no se puede despreciar el hecho de que la humedad ambiental rozaba el 60%, una de las más elevadas en el año.

El primer tiempo fue el más atascado. Ni siquiera el gol de Enner Valencia, que apenas suma 11 partidos con el conjunto suramericano, le imprimió emoción al compromiso. Y aunque algunas buenas salidas de Montero por el costado izquierdo y de Caicedo, por el derecho, intentaron generar peligro, el juego colectivo que alguna vez mostraron en Quito pareció quedar en el olvido. El individualismo, a veces, resultó evidente.

En la segunda parte, menos lenta, Suiza intentó resucitar. Y pese a que Rueda sabía que debía cuidarse de las pelotas quietas y del juego aéreo, como lo dijo él mismo hace un par de días, Admir Mehmedi, delantero del Friburgo alemán, se levantó con absoluta tranquilidad al minuto 47 y con un cabezazo, luego de un tiro de esquina, marcó el empate.

A partir de ahí ambos equipos se lanzaron al ataque, aunque de manera poco efectiva. Hubo fallidos remates de media distancia e inacabados contraataques. Como ese que se dio al minuto 92. La iniciativa fue ecuatoriana, pero, de nuevo, debido a la demora de disparar al arco y un innecesario exceso de individualidad, Suiza se hizo con el balón y respondió de forma inmediata. Treinta segundos después había marcado el segundo gol. Ahora, a los de Rueda les resta vencer a Honduras y a una Francia que juega cada vez mejor.