EE.UU. vs. Argentina: David contra Goliat

Hoy, en Houston, se jugará la primera semifinal de la Copa América, en la que los argentinos saldrán como favoritos. Messi va por el título y los récords.

La selección de Argentina, la gran favorita para llevarse la corona de la Copa América del Centenario, buscará hoy (8:00 p.m. Gol Caracol) clasificarse para una nueva final si logra ganarle a Estados Unidos, el anfitrión del torneo que llega golpeado por las bajas en el once titular y se encomendará a Clint Dempsey para tratar de dar la campanada.

Estadounidenses y argentinos disputarán en Houston la primera semifinal de la Copa para obtener el billete para la gran final, que se disputará el domingo en el Metlife Stadium de East Rutherford, cerca de Nueva York.

Para la albiceleste es prácticamente una obligación plantarse en la final y ganar un ansiado título. Estados Unidos, en cambio, da por bueno haber llegado a estas alturas del torneo, pero no se quedará de brazos cruzados y quiere agrandar su gesta dejando fuera a la todopoderosa Argentina de Lionel Messi.

Cada equipo tiene sus contratiempos. Los de Argentina surgen del poco tiempo de descanso que ha tenido la plantilla, que el sábado por la noche jugó los cuartos de final en Boston. Jürgen Klinsmann ha podido preparar con calma el partido, pero deberá lidiar con la ausencia de tres jugadores de su equipo titular, pues el extremo Bobby Wood y los centrocampistas Alejandro Bedoya y Jermaine Jones están sancionados por tarjetas.

Argentina tiene al alcance su tercera final en los últimos tres años. Lo hizo en 2014 en el Mundial de Brasil y el año pasado en la Copa América que se celebró en Chile. Es un registro nada desdeñable que, sin embargo, poco importa para los suramericanos, que perdieron las dos finales anteriores y necesitan como el aire levantar la Copa América.

La victoria ante la selección de Venezuela en los cuartos de final por 4-1 dejó un buen sabor de boca en Argentina, que llega al tramo decisivo del torneo en un estado óptimo y con Messi en plena forma. El astro del Barcelona dejó claro en el último partido que ha superado los problemas lumbares que le impidieron jugar con normalidad en la fase de grupos.

El debate habitual sobre quién debe acompañar a Lionel Messi, si Gonzalo Higuaín o Sergio Agüero, parece por ahora zanjado a favor del ariete del Nápoles, que marcó un doblete frente a Venezuela. Gerardo Martino tendrá una sola baja, la del sancionado Nicolás Gaitán. Erik Lamela y Ezequiel Lavezzi pugnan por ocupar ese lugar. Lamela corre con algo de ventaja porque ha sido varias veces el primer futbolista en saltar al campo desde el banquillo y marcó un gol contra Venezuela.

En Estados Unidos, Klinsmann ha tenido varios días para tratar de armar el rompecabezas en que se ha convertido la tarea de preparar un once titular. La ausencia de Wood, Bedoya y Jones trastoca los planes del técnico alemán y deja seriamente diezmado al equipo para batirse con la artillería argentina.

Clint Dempsey, líder y goleador con tres tantos, deberá asumir una cuota mayor de responsabilidad para mantener a los suyos a flote y lograr la hazaña de clasificarse para la primera final en su historia de la Copa América.

Para Messi, además, será la oportunidad de convertirse en el goleador histórico de su selección. Máximo artillero de la Liga española (con 313 tantos), mayor goleador del Barcelona (482), futbolista con más tantos marcados en un año (91, en 2012), jugador con más Balones de Oro (5), líder en la tabla de pasadores de España (123 asistencias), La Pulga espera superar la cifra de 54 tantos de Gabriel Batistuta, que el sábado igualó frente a Venezuela. En el camino ya habían quedado atrás Hernán Crespo (35) y Diego Maradona (34).

“La verdad es que me va a molestar cuando Messi me supere. Pero ya es un hecho, en cualquier momento lo va a hacer”, dijo Batistuta, resignado, al programa Libero de TyC Sports.

“Mi consuelo es que voy a perder el récord con un jugador de otro nivel. Ya le había ganado a uno que era de otro planeta como Diego Maradona. Espero que esos goles que haga sirvan para que la selección gane algo. Estoy feliz por lo que significa, pero la cabeza nuestra está en otra cosa, que es poder levantar la copa que tanto deseamos”, sentenció Batistuta.