El adiós de una leyenda

El técnico más ganador de la historia anunció su retiro, tras 27 temporadas al frente del Manchester United.

Tenía que irse como lo que es: un verdadero ganador. Sir Álex Ferguson, probablemente el mejor entrenador de la historia, anunció ayer su retiro luego de 50 años en el fútbol profesional, los últimos 27 como técnico del Manchester United, club al que convirtió en uno de los más ricos y poderosos del mundo.

El estratega escocés, de 71 años de edad, quien hace apenas dos semanas logró su título número 40, señaló que “la decisión es algo que he pensado mucho y no la he tomado a la ligera. Es el momento adecuado”. En un comunicado explicó que será “director y embajador” del United, pero no incidirá más en la parte deportiva.

“Dejo la casa muy en orden. Nuestras instalaciones de entrenamiento están entre las mejores del deporte global y nuestro estadio, Old Trafford, es con justicia considerado como El Teatro de los Sueños“, agregó.

El anuncio, como se esperaba, repercutió en la Bolsa de Nueva York, donde cotiza el club, cuyas acciones bajaron 3,3%. Según los medios británicos, el más posible sucesor de Ferguson es el escocés David Moyes, actual técnico del Everton.

Además del evidente cansancio físico y el deseo de dedicarse a otras actividades, problemas de salud habrían incidido en el retiro de Ferguson, quien en agosto próximo se someterá a una operación de cadera.

Después de conquistar su último trofeo, Ferguson dijo: “Tengo 71 años y no necesito engañarme. Estoy acá porque en 23 de las 27 temporadas que he dirigido, he conquistado alguna corona. Podría ser un muy buen tipo, el más simpático y educado, pero sin resultados hace rato me habría ido a otro lugar”, por lo que se presumía su continuidad al menos por un año más.

Cuando Ferguson llegó a Old Trafford, en 1986, encontró el club sumido en una profunda crisis económica y deportiva, con una plantilla envejecida y estrellas distraídas por el alcohol, las mujeres y la noche. Al comienzo tuvo muchas dificultades. En sus primeras tres temporadas no consiguió títulos, pero logró contagiar con su filosofía a todos los empleados de la entidad. Se mantuvo porque les ganó los clásicos a los principales clubes del momento e hizo de su casa un fortín. “Recuerdo que tenía apenas ocho asistentes; hoy tengo 46”, explicó orgulloso en una entrevista.

Pero nunca se imaginó que llegaría tan lejos. La realidad superó todas sus fantasías de niño, cuando “simplemente quería ser futbolista”. Jugó en Queen’s Park, St. Johnstone, Dunfermline, Rangers, Falkirk y Ayr United, todos de la liga escocesa, con los que anotó 170 goles en 317 partidos.

“No podría definirme como jugador, pero tengo la certeza de que aunque era muy disciplinado tácticamente y potente físicamente, yo mismo no me pondría en la cancha”, bromea al recordar su carrera, de 1957 a 1974.

Su graduación como técnico de élite fue cuando rompió el dominio del Glasgow Rangers en el balompié de su país al conquistar tres títulos de liga, cuatro copas y una Recopa Europea con el hasta entonces modesto Aberdeen”.

El premio a esa labor fue haber sido contactado por los dirigentes del Manchester, que buscaban a alguien capaz de cortar la racha ganadora del Liverpool. Por eso Ferguson llegó a Old Trafford el 25 de septiembre de 1986 y el 6 de noviembre se sentó por primera vez en el banquillo, desde el que comenzó a implementar un particular estilo de disciplina y trabajo en equipo que le ha reportado extraordinarios dividendos.

“La clave fue no dejar absolutamente nada al azar. Planear meticulosamente cada entrenamiento, cada partido, cada torneo. Cuidar con celo el dinero del club, hacer buenas inversiones y respetar a los aficionados”, cuenta Ferguson, quien por ser el técnico más ganador en la historia del balompié británico, fue nombrado Sir por la reina Isabel.

Claro que él no construyó solo ese imperio deportivo, pues contó con el apoyo de una junta directiva que le dio vía libre para hacer lo que quisiera y le cumplió todos sus caprichos, desde la compra del francés Eric Cantona, en 1992, hasta el fichaje del holandés Robin Van Persie, el verano pasado.

Luego de 26 temporadas al frente del club, por fin podrá dedicarse a lo que en verdad ama, los hipódromos y los restaurantes de lujo. De hecho, quienes lo conocen bien aseguran que “el fútbol era solamente su trabajo, pues las carreras de caballos son su verdadera pasión, lo que le quita el sueño”, además de descansar en su castillo medieval en Wilmslow, al lado de su esposa Cathy, sus tres hijos y sus seis nietos.

Sus números con el United no tienen comparación con los de ningún entrenador en ningún equipo del mundo. Ha dirigido 1.604 partidos (el último será el 19 de mayo), con 965 victorias y 279 derrotas. Y así no siga en el banquillo, su nombre quedará grabado con letras doradas en la historia del fútbol. Se lo merece.