El Colombia vs. Paraguay elevó el nivel futbolístico de la Copa América Centenario

Luego de los primeros 10 partidos en el certamen que conmemora los 100 años del torneo de selecciones más antiguo del mundo, en los duelos entre las naciones se han observado buenos espectáculos de fútbol hasta ahora.

En el duelo entre Colombia y Paraguay, el arquero David Ospina protagonizó la atajada de la Copa América. / EFE

El encuentro que Colombia le ganó a Paraguay por 2-1, ha elevado, con permiso del Argentina-Chile (2-1), el nivel futbolístico del tramo inicial de la Copa América, que hasta ahora ha ofrecido varios encuentros de gran interés frente a unos pocos insípidos y aburridos.

A esta lista de buenos partidos se debe añadir el México-Uruguay (3-1), en el que también se dieron algunas fases de buen juego y momentos de mucha expectación.

La victoria de Colombia ante Paraguay se produjo en un choque que ofreció dos partes muy diferentes, ya que en la primera mitad Colombia impuso su ley con los dos goles que marcó ante una selección paraguaya impotente.

Sin embargo, tras el descanso, los paraguayos se metieron en el partido, crearon muchos problemas a Colombia y acortaron diferencias con un gol de Víctor Ayala, el mejor tanto de todos los marcados hasta el momento en la Copa, ya que llegó tras un disparo por la escuadra desde más de veinticinco metros de distancia.

Al final, con un hombre menos en Paraguay tras la expulsión de Óscar Romero, el partido tuvo todo tipo de alternativas, los paraguayos estuvieron cerca del empate y también los colombianos pudieron ampliar su marcador. (Vea también: Las imágenes que dejó la victoria de Colombia sobre Paraguay). 

El Argentina-Chile no fue tan trepidante, pero estuvo marcado por el conocimiento mutuo entre ambos equipos, la intensidad, el trabajo táctico y también por los dos zarpazos de Argentina a cargo de Ángel Di María y Éver Banega, que decantaron un choque que no tuvo emoción al final, pues el gol chileno llegó en el último suspiro.

Esa emoción no faltó en el México-Uruguay, jugado durante muchos minutos al ritmo que impusieron los mexicanos, pero en el que Uruguay niveló el 1-0 del rival con un cabezazo de Diego Godín mediado el segundo periodo.

El partido cobró un especial interés en su tramo final, ya que ninguno de los dos equipos renunció al triunfo y fue México el que lo logró gracias al tesón de sus jugadores y al acierto de su capitán, Rafa Márquez, que hizo el 2-1 a siete minutos del final y abrió la puerta al triunfo de su selección por 3-1.

En el encuentro inaugural entre Estados Unidos y Colombia, el fútbol de la selección sudamericana no dio opción al equipo anfitrión, circunstancia de la que los estadounidenses se resarcieron con un 4-0 ante Costa Rica en su segundo partido.

En uno y otro juego, quedó clara ya en la primera parte la superioridad del contendiente que finalmente ganó, lo que restó interés al segundo tiempo.

El capítulo de los encuentros decepcionantes puede empezar por el Brasil-Ecuador si el choque, que acabó empate sin goles, se analiza desde el lado de la Canarinha, que apenas ofreció argumentos en todo el partido.

Diferente es el prisma del encuentro visto desde la óptica de la selección de Ecuador que, junto a sus buenas prestaciones, mantendrá en la memoria por mucho tiempo el autogol del meta brasileño Alisson que no subió al marcador por un error del árbitro asistente.

El buen hacer de Panamá ante Bolivia propició un partido parejo con un buen inicio de los panameños y una reacción de Bolivia, pero el aliciente del encuentro estuvo en el 1-1 que se mantuvo hasta el minuto 87, cuando Blas Pérez desniveló la contienda a favor del equipo de la Concacaf.

Menos vibrantes fueron las victorias por 1-0 de Perú ante Haití y de Venezuela ante Jamaica, en este segundo caso con la circunstancia de la superioridad numérica de los venezolanas tras la roja mostrada a Rodolph Austin mediado el primer periodo.

Quizá los noventa minutos más insípidos de la Copa se dieron en el Costa Rica-Paraguay (0-0), jugado con mucho calor en Orlando y en el que ninguno de los dos equipos entusiasmó.