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hace 12 horas

Bauza, “El Patón” del mal: el DT de Argentina está en la cuerda floja

El mazazo de la derrota frente a Brasil fue duro. Justo en la antesala de la visita de Colombia, un partido que pasó a ser trascendental en el futuro del entrenador.

La preocupación del técnico argentino Edgardo “El Patón”Bauza, tras la goleada que le propinó Brasil a su selección. / EFE

La imagen es elocuente. La selección de Argentina aterriza en Ezeiza, atribulada, con un puñado de horas de sueño y un fastidio que excede la ausencia de una almohada. La derrota ante Brasil, una goleada que desnudó una débil planificación táctica, puso a Edgardo Bauza contra las cuerdas. Y lejos de preocuparse por las críticas del público y la prensa, el técnico decidió suspender la práctica en el predio que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) tiene a poquitos kilómetros del aeropuerto internacional. Les dio el viernes libre, a pesar de que al equipo le faltan horas de trabajo y funcionamiento colectivo. El mazazo fue muy duro. Justo en la antesala de la visita de Colombia, un partido que pasó a ser trascendental en el futuro de El Patón. (Lea más: Menotti y Bilardo responsabilizaron a dirigentes de AFA por mal momento de Argentina)

La Comisión Normalizadora, que está a cargo de la AFA, tiene una decisión tomada. Si Argentina no le gana al seleccionado tricolor en San Juan, sus autoridades le pedirán un paso al costado. “El martes tiene que ganar sí o sí”, le dijeron a El Espectador desde el órgano que conduce los destinos de la casa madre de la pelota, ubicada en la calle Viamonte, con Armando Pérez a la cabeza. Sí, el presidente de Belgrano de Córdoba que hizo un casting con media docena de entrenadores y terminó inclinándose por Bauza está dispuesto a rescindir su contrato cuando apenas disputó cinco partidos con la selección.

¿Cómo pasó el entrenador campeón de la Copa Libertadores con Liga Deportiva Universitaria de Quito y San Lorenzo de ser el más capacitado –según AFA– a transformarse en “El Patón del Mal”? ¿Por qué Bauza era ponderado por un sector mayoritario de la gente y el periodismo y hoy es el eje de las críticas? ¿Es el único responsable de que la selección de Argentina, número uno en el ranking de la FIFA, ni siquiera esté clasificada al repechaje?

Bauza sucedió a Gerardo Martino, quien renunció a una semana del debut del Sub-23 en los Juegos Olímpicos, hastiado de la crisis institucional de la AFA. Y llegó tras la negativa de Jorge Sampaoli –otra vez en el órbita de la Comisión Normalizador–, que se moría de ganas por tomar el timón de la selección albiceleste, pero no estaba dispuesto a hacerse cargo de romper el vínculo con Sevilla, cuya cláusula de rescisión oscilaba en diez millones de dólares. Sin embargo, lejos de hacer una renovación profunda y necesaria, El Patón se pegó a esa generación de jugadores que llegó a tres finales consecutivas (Brasil 2014, Chile 2015 y Estados Unidos 2016), pero carga con la mochila de las frustraciones. Subcampeones por naturaleza, y muy a pesar del nivel superlativo que muestran en los clubes más importantes de Europa, son señalados por hinchas y periodistas. Es tan negativo el espiral en el que entraron estos futbolistas que hasta sufren el bullying de las redes sociales.

Lionel Messi no es la excepción, aunque resulta el único intocable. Al menos, dentro del campo de juego. La selección demostró ser un equipo del montón durante su ausencia. El problema son sus amigos, esos jugadores afines que condicionan al entrenador de turno. Bauza le apostó a la continuidad de Sergio Romero en el arco (suplente en Manchester United); Pablo Zabaleta (punto frágil en el lateral derecho); Javier Mascherano (juega de zaguero central en Barcelona y, a excepción del clásico con Uruguay, voló bajo en la mitad de la cancha); Angel Di María (no termina de resolver las jugadas y su nivel es subterráneo); Sergio Agüero (erró un penal ante Paraguay y parece un familiar lejano del Kun que la rompe en Manchester City) y Gonzalo Higuaín (goleador en Nápoli y Juventus, apuntado por desperdiciar situaciones decisivas en las finales). Llamó a Julio Buffarini (San Pablo), Guido Pizarro (Tigres) y a dos de los mejores valores del medio local, Fernando Belluschi (San Lorenzo) y Marcos Acuña (Racing). Sin embargo, prefirió llevar al banco contra los brasileños a Ezequiel Lavezzi, cuyo último partido fue hace 144 días, en la Copa América del Centenario. A propósito del Pocho, el entrenador fue contradictorio. Primero, dijo que no iba a jugar, que lo citaba porque era “clave” para el grupo; después dijo que estaba para disputar “45 minutos”. No entró.

“Todos hablan de los amigos de Messi. Si son tan amigos, deberían demostrar que son amigos de verdad para ayudarlo a luchar por ese objetivo. Hay que ver si son tan amigos”, disparó Mario Alberto Kempes, mundialista campeón en 1978. Y no le falta razón. Messi no puede en soledad, por más que se trate del mejor futbolista del planeta. Ya lo dijo en Belo Horizonte, cuando recién se estaba digiriendo la derrota. “Nunca alcanza con un solo jugador”, aseguró el capitán. Y añadió: “No tenemos un buen funcionamiento. Somos conscientes de que tenemos que cambiar mucho. Todavía podemos clasificar, hay que ganarle a Colombia”.

Justamente, Argentina dependerá del choque del martes para conseguir algo de alivio o agrandar la crisis. También, será el último chance de Bauza, que llegó con el prestigio de la gloria continental y se juega el puesto ante Colombia bajo un diluvio de reproches y con jugadores gastados. Un coctel explosivo para tremendo desafío.