El ocaso de Carlos Bianchi

‘El Virrey’ disputó seis torneos sin ganar ninguno y por eso le dijo adiós al Boca Juniors.

Boca Juniors de Argentina es un club que rinde culto a quienes lo llevaron a la gloria, pero la pena por desprenderse de una leyenda como el entrenador Carlos Bianchi no puede ocultar la desesperación por las malas campañas de un equipo que perdió por completo la brújula futbolera.

Sin el timonel de los últimos años, Juan Román Riquelme, un veterano que se marchó a Argentinos Juniors disgustado por no recibir el dinero de contrato que pedía, la escuadra xeneize era un fantasma sin rumbo, un barco a la deriva que terminó por irritar a una hinchada fiel hasta el paroxismo.
“No olvidaremos todo lo que Bianchi dio al club”, dijo a AFP apenado el presidente de la entidad azul y oro, Daniel Angelici.

Pero lo insoportable era que en su tercer ciclo en el popular Boca, ‘El Virrey’ Bianchi disputó seis torneos sin ganar ninguno, incluyendo una eliminación en la Copa Libertadores.

La campaña contrasta como la noche con el día, comparada con las páginas gloriosas que escribió con cuatro títulos locales (Apertura-1998, 2000 y 2003 y Clausura-1999), tres Copas Libertadores (2000, 2001 y 2003) y dos Intercontinentales en sus dos primeros ciclos (1998-2001 y 2003-2004), un palmarés difícil de igualar.

Entre los principales verdugos figuran Atlético de Rafaela que lo goleó 3-0 en el estadio La Bombonera y San Martín de San Juan que lo aplastó 6-1, mientras que San Lorenzo y Olimpo lo vencieron 3-0, respectivamente, y Newell’s por 4-0.La noche del miércoles sufrió su segunda caída por goleada consecutiva en el torneo Transición y Bianchi quedó en la cuerda floja.
Boca, el único equipo grande de la liga argentina que nunca descendió a segunda división, cayó 3-1 el miércoles de visita ante Estudiantes luego de caer ante Atlético Rafaela.

A cuatro jornadas de iniciado el torneo Transición, el equipo auriazul apenas sumó tres puntos en la segunda fecha ante Belgrano con un gol de último minuto del delantero Emmanuel Gigliotti, después de sufrir una primera derrota ante Newell’s Old Boys (1-0) en el arranque.

Pero Bianchi quería seguir, mientras ya sonaba el nombre del exjugador del club Rodolfo Arruabarrena para reemplazarlo.

Pero la crisis de Boca no es nueva, viene de arrastre y Bianchi, de 65 años, que llegó hace 20 meses y sumó al estelar Riquelme ilusionando a los xeneizes, estuvo lejos de repetir de las glorias del pasado.
El contrato de Riquelme venció en junio pasado y tras idas y venidas con una dirigencia que no ocultaba que lo quería afuera del club, terminó yéndose a Argentinos Juniors.

Desde el regreso del DT para la tercera etapa al frente de Boca, el equipo tuvo un desempeño mediocre con apenas 45% de los puntos ganados y sin ningún título para mostrar.

Autocrítico, Bianchi admitió que ante Estudiantes Boca “no jugó bien. En el primer tiempo no jugamos, ellos aprovecharon nuestro desconcierto de arranque. Nosotros no jugamos”.

Contrastaba este Bianchi un poco avejentado, a quien la hinchada sigue respetando por las alegrías del pasado pero en quien le cuesta ya confiar. Sólo un entrenador con sus galones pudo resistir en su puesto el mal desempeño y mediocres resultados de sus dirigidos, que no ganaron nada desde el inicio de su tercer ciclo, el 5 de enero de 2013.

Uno de los tropiezos más dolorosos para la hinchada xeneize, fue la derrota 2-1 en el torneo pasado ante el archirrival River Plate que hacía una década que no podía ganarle en la mítica Bombonera, y que además se consagró campeón del torneo local pasado.

“Tengo fe en sacarlo adelante”, había declarado el DT para el partido del domingo ante Vélez en la Bombonera, termómetro irrefutable del estado de ánimo de la hinchada, que en 2012 había reclamado desde las tribunas el regreso de Bianchi.
Hace unos meses, Angelici había dicho que no le temblaría la mano para sacar al entrenador, con quien no tiene buena relación, pero luego se desdijo y sostuvo que “pase lo que pase Bianchi seguirá en el cargo”.

Hasta ahora desde las tribunas, más que críticas al técnico bajaban reclamos a los jugadores para que transpiren la camiseta y muestren que están a la altura de la tradición xeneize.

Pero los hinchas lucían cansados: “Veinte meses al frente de un equipo, eligiendo y sacando jugadores del plantel, lo hacen responsable de este desastre. Nada le quitará los méritos del pasado, pero esta pobre campaña lo mancha para siempre. El equipo es de lo más horrible que un hincha de Boca haya visto en mucho tiempo”, escribió en Facebook Héctor Sánchez, un fanático auriazul.