El partido más importante de nuestra historia

Colombia enfrentará a Uruguay en el mítico estadio Maracaná por los octavos de final del Mundial de Brasil 2014. Cerca de 50 mil hinchas del equipo tricolor se tomaron Río de Janeiro.

La sabiduría del técnico José Pékerman estará hoy una vez más en el Mundial de Brasil, en el que ha sumado nueve de nueve puntos. / AFP

Apenas 90 minutos nos separan de la gloria. Falta una victoria para que la selección de fútbol de Colombia acceda a los cuartos de final del Mundial de Fútbol de Brasil 2014 y redondee de paso una actuación sensacional en la fiesta deportiva más importante del planeta.
Y hay motivos para soñar, porque el equipo de José Pékerman ha demostrado capacidad física, técnica, táctica y emocional para afrontar este tipo de compromisos. La experiencia internacional de los integrantes del plantel y la planificación del entrenador y su grupo de trabajo permiten creer que sí se puede.

Claro, la tarea no será sencilla, porque deberá enfrentar a la siempre complicada Uruguay, herida por la ausencia de su goleador y figura, Luis Suárez, sancionado por la Fifa, pero con el antecedente inmediato de haber derrotado a dos campeones mundiales, Inglaterra e Italia.
Futbolísticamente, Colombia llega mejor, fortalecida por nueve puntos en la fase de grupos, con nueve goles a favor y apenas dos en contra. Tiene además a James Rodríguez, proclamado ayer por la Fifa como el mejor jugador en lo que va del torneo.

Pero en un duelo como este la historia y la tradición también cuentan. Ambas selecciones de mayores se han enfrentado en 38 oportunidades, con 18 victorias charrúas y 11 colombianas. El único antecedente en un Mundial fue en Arica, Chile, en 1962, cuando los celestes se impusieron 2-1.

El escenario del encuentro, el mítico Maracaná, fue testigo de la mayor hazaña de la selección celeste, que levantó allí, ante 200.000 hinchas brasileños, su segunda Copa del Mundo. Colombia, en cambio, no ha logrado grandes gestas en este estadio, en el que sin embargo seguramente será local, porque al menos 50.000 hinchas vestidos de amarillo, azul y rojo se han tomado las calles de Río de Janeiro, en cuyas playas y alamedas por estos días no se baila samba sino cumbia, salsa y vallenato.

Todo indica que José Pékerman pondrá un equipo ofensivo, con la base que arrancó ante Grecia y Costa de Marfil. La única modificación sería el ingreso de Jackson Martínez y la salida de Víctor Ibarbo. La idea del técnico es tener mayor presencia ofensiva y fortalecer el juego aéreo en las dos áreas.

Uruguay seguramente saldrá a esperar y buscará desconectar a James Rodríguez y Juan Guillermo Cuadrado. Le apostará a mantener el arco en cero y esperar alguna desconcentración del rival. Por eso será fundamental tener calma. Colombia no puede desesperarse en caso de que la anotación no llegue pronto. La paciencia tiene que ser una de sus principales virtudes.

Se vale soñar. Hay motivos para hacerlo. La selección está cerca de conseguir el mejor resultado de su historia, probablemente el que mayor repercusión tendrá, por encima incluso de grandes títulos y medallas en otras disciplinas, porque eso es lo que hace del fútbol el deporte rey.

Colombia entera vive un sueño del que no quiere despertar y, con los pies en la tierra, la tricolor luchará para que así sea. En la cancha se puede ganar o perder, pero el orgullo de patria que hemos sentido durante este Mundial ya no nos lo quita nadie.