El regreso de Thiago Alcántara a Barcelona

Barcelona recibirá este miércoles a Bayern Múnich en el partido de ida de la Liga de Campeones.

Thiago Alcantara llegando a Barcelona. Foto: AFP

Al igual que su mentor Pep Guardiola, el español Thiago Alcántara, regresará el miércoles a la casa que le vio nacer como futbolista, el FC Barcelona, donde no se pudo consolidarse como titular, en la ida de las semifinales de la Liga de Campeones en el Camp Nou.

"Thiago o nadie", advirtió de forma contundente Guardiola en su llegada al Bayern en 2013, deseoso de integrar en 'su' Bayern a este mediocentro de gran técnica que había tenido en la Masía (centro de formación del Barcelona), antes de incorporarlo con prudencia al primer equipo a partir de enero de 2010.

El presidente Karl-Heinz Rummenigge cumplió inmediatamente con los deseos del catalán y desembolsó 25 millones de euros para adquirir "a un jugador fantástico con grandes perspectivas de futuro, que va a reforzar al Bayern Múnich".

Thiago se llenó de felicidad por el traspaso. Tras la marcha de 'Pep' en verano (boreal) de 2012, su recambio Tito Vilanova no confió mucho en él y limitó sus minutos de juego, algo extraño para un jugador al que habían etiquetado como el sucesor de Xavi Hernández.

Herido en su orgullo, el hijo del futbolista Mazinho -campeón del Mundo con Brasil en 1994- hizo una Eurocopa sub-21 excelente, llevando a España al título. Con el brazalete de capitán en su brazo, Thiago deslumbró en la competición, que coronó con un triplete en la final ante Italia (4-2).

Al llegar a Alemania, el mediocentro convenció rápidamente por sus gestos técnicos de gran clase y su manera de pedir todos los balones.
Todo fue bien hasta el 29 de marzo de 2014, cuando se lesionó la rodilla izquierda, de la que tuvo que operarse en dos ocasiones y pasar un año en blanco.
El 4 de abril de 2015, Thiago volvió a pisar el césped durante la victoria bávara en Dortmund (1-0), a una semana de cumplir 24 años.

- Duelo fraternal -

En forma, el jugador está ansioso por recuperar el tiempo perdido y responder a las expectativas del entrenador, en el que confía ciegamente ("Jugaré donde Guardiola quiera") y que, en ausencia de Ribery y Robben, necesita a un jugador desequilibrante.

En sus nueve apariciones en todas las competiciones, el jugador demostró por qué el técnico no cesó de lamentar su larga baja, entrando incluso en discusiones con el médico histórico del club.

Su vuelta a la gran escena europea fue impresionante. Marcó el gol de la esperanza en la derrota en la ida de cuartos de final en Oporto (3-1), y apoyado en su gran visión de juego y técnica lideró el recital ofensivo del Bayern en la vuelta (6-1), marcando un gol de cabeza.

En cada uno de sus partidos, sus controles y regates provocan gestos de admiración en los aficionados, como aquel control-regate de primeras entre dos jugadores del Borussia Dortmund durante la semifinal de la Copa de Alemania ante el Borussia Dortmund la pasada semana.

En el Camp Nou, el español se cruzará con Leo Messi o Andrés Iniesta, pero su mayor contrincante será su propio hermano pequeño, Rafinha, que probablemente empezará el encuentro en el banquillo azulgrana.

"Siempre hemos jugado juntos, y ahora nos encontramos cara a cara. Pero al final, eso no es importante", aseguró el 'alemán' de la familia.

Lo que cuenta es: dar todo para eliminar al club que le vio nacer y dar a su mentor la oportunidad de conseguir la Liga de Campeones con el Bayern Múnich.