El reto de Guardiola

¿Cómo cree usted, amable lector, que ha dormido Guardiola las últimas noches?

No tengo la respuesta, pero si me pongo en sus zapatos diría que no muy bien… Incluso, que durmió mal.

Y la razón no es otra que la exultante demostración del Bayern Múnich, su nuevo equipo, en la semifinal de la Champions League, en la que aplastó al Barcelona por cuatro goles a cero.

Ya habíamos tenido la oportunidad de analizar en una entrega anterior las hipotéticas contradicciones que encontrábamos cuando en su momento se anunció su contratación por el Bayern para la próxima temporada. Y algunos de los interrogantes que allí planteamos, hoy son evidentes. La practicidad del equipo bávaro borró al Barcelona. Más allá de los errores arbitrales, de la mala suerte, de las lesiones, fue evidente que ante la furia germana no había con quién oponerse.

Y llegan acá las razones del probable insomnio del exitoso técnico. ¿Qué le va a ofrecer a la hinchada y directiva del Bayern para la próxima temporada, después de ganar la Bundesliga y, a mi juicio, con muchas probabilidades, la Champions?

Contrario a lo que hizo en el Barcelona a su llegada, totalmente justificado en su momento, ¿qué cambios heroicos hará en la maravillosa y armoniosa nómina de su nuevo equipo para lograr más cohesión?

¿Con qué cara sugerirá cambios en el estilo de juego, después de que el Bayern lo gane todo en esta temporada?

¿A qué figura del fútbol mundial querrán los hinchas en las filas de su equipo, después de la demostración de poderío de sus jugadores actuales?

Su irrupción hace cinco años al primer equipo del Barça se dio en medio de las tristezas que vivía un grande venido a menos; por esa razón, todo era ganancia. Un técnico sin experiencia en la A probaba suerte sin muchas exigencias, ya que el punto de partida era pobre. Y su camino lo recorrió totalmente arropado por la parcialidad culé, que lo apoyó sin condiciones, ya que era el niño mimado de la cantera catalana.

No se trata, ni mucho menos, de quitarle a Guardiola el reconocimiento por sus logros. De esos no hay duda. Pero con honestidad, es difícil que logre convocar a su alrededor a todas las vertientes de la fanaticada bávara. De manera que, de cara a los hechos, son más las posibilidades de que le señalen con mayor énfasis los errores y la falta de resultados, que los posibles y esperados éxitos. En el mejor de los casos, va a igualar la campaña del técnico actual del equipo. Y eso es lo mínimo que esperan los hinchas de cualquier equipo del mundo.

Por estas razones, no me extrañaría que en medio de su hipotético desvelo, Guardiola haya contemplado renunciar a la dirección técnica del Bayern, sin haberse posesionado.

Hasta sensato sería...