"El mundo quiere jugar como nosotros"

El central reflexiona sobre su vida, su carrera y la actualidad de España y el Barça, que este martes visita al PSG en cuartos de final de la Liga de Campeones.

Gerard Piqué ha ganados dos Eurocopas, un Mundial, tres Champions League y dos Mundiales de Clubes.  /  EFE
Gerard Piqué ha ganados dos Eurocopas, un Mundial, tres Champions League y dos Mundiales de Clubes. / EFE

Posa ante las cámaras con la naturalidad de quien es imagen de una marca de ropa, además de futbolista de la selección y del Barcelona. Gerard Piqué, nacido en la capitál de Cataluña hace 26 años, completó 51 partidos con la roja de España, acaba de ser padre de un niño, Milan, con su pareja, una mujer que vende millones de discos.

¿De niño qué quería ser?
Esto es lo que quería hacer. No era cuestión de ganar dinero, ser famoso. Soñé con jugar en el Barça porque veía los partidos contra el Madrid. Y veía los Mundiales, las Eurocopas... Me acuerdo del 3-4 contra Yugoslavia, el del gol de Alfonso, y yo en casa lo celebraba. Hierro era mi ídolo y quería que ganara la selección porque jugaba él y estaban Pep (Guardiola) y Sergi, del Barça. Cada uno puede pensar lo que quiera, pero no entiendo al catalán que dice que quiere que pierda la selección. ¿Por qué estás deseando que le vaya mal a gente como tú, del Barça y catalanes? Yo siempre iba con la selección.

¿Se ha sentido presionado en algún momento?
No, nunca. Hombre, si miras en Twitter hay alguno que te dice que estás traicionando a Cataluña, pero es que ahí habla todo el mundo... Tengo amigos imparablemente independentistas, pero ni esos. Es más, estuvieron en la final del Mundial y de la Eurocopa animando a la selección porque, al final, aquí hay diez jugadores del Barça.

Un estilo agotado, atendiendo algunas voces. ¿Demasiada exigencia en el entorno?
Antes, en una emisora, me preguntaban si no tendríamos que ser más directos, centrar más y buscar remates, y dices… ¿No hemos entendido que jugando así lo hemos ganado todo y somos la referencia mundial ahora mismo? Si llevamos seis o siete años ganando de una manera que encandila, controlando el partido, con 70% de posesión, generando ocasiones... ¿Vamos a cambiar ahora ? El mundo quiere jugar como nosotros, ¿modificar el estilo? Es increíble.

¿Y Del Bosque qué dice?
Es un espectáculo la tranquilidad que nos contagia. Lo tiene muy claro, y el jugador lo sabe.

Usted lleva dos meses sin Tito Vilanova, ¿cómo ha sido?
Es jodido. Primero, porque sufres por él. Es tu jefe, es el que manda y cuando no está hay un vacío enorme. Jordi (Roura) ha hecho un trabajo impagable. Sabíamos que era la voz y los ojos de Tito y se le respeta igual o más. El único, pero ha sido no jugar la final de Copa. Pero no olvidemos que hace cinco años a nadie le importaba la Copa y ahora parece el título más importante del mundo. Relativicemos, por favor.

¿Qué quiere decir?
Pues que hace 10 años nos clasificábamos quedando cuartos para jugar la previa de la Champions con un gol de Rivaldo y nos llevamos trozos de césped del Camp Nou. Estamos en cuartos de Champions y con 13 puntos sobre el segundo en la Liga. Perdimos en Milán y otra vez el cambio de ciclo. Pues mira, ganamos 4-0. En la selección igual, nos tocan la cara una vez y lo quemamos todo. Pues no.

¿Es de los que elogian la madurez del Barça en un momento tan difícil?
Absolutamente, y estoy muy orgulloso porque parece que no haya pasado nada, pero es una anormalidad increíble y se ha naturalizado todo. Hay mucha gente que piensa que lo de ‘més que un club’ (más que un club) es una tontería. Ahora vuelve Tito y es como si no hubiera pasado nada. Tengo muchas ganas de verle. Las personas son más importantes que lo demás.

Ahora me dirá que está preocupado por la situación social. ¿Los futbolistas han bajado de la nube?
Pues claro que estamos preocupados, ¿usted qué se cree, que yo no tengo colegas en paro, que no sé lo que hay en la calle? Está todo demasiado idolatrado. Al final parecemos intocables, ajenos a todo, y no es cierto… Un día me gustaría invitar a un joven cualquiera a que se pasara por el vestuario y se sorprendería de lo que se iba a encontrar.

¿Y qué encontraría?
Pues a un tipo que sale a comer, otro que se va al parque de la Warner con sus amigos el día que tiene fiesta, otro que monta cenas en restaurantes de 20 euros para que pueda ir toda su cuadrilla… Somos personas de 26 años, no somos tan raros. Intentamos hacer las cosas normales, porque tampoco queremos que la fama nos convierta en idiotas; queremos ir al cine, salir a pasear con la mujer y el niño… Lo normal, porque es lo que nos gusta.

¿Usted va al cine con Shakira?
Por supuesto, cada semana una o dos veces. Hombre, no vamos un sábado a las ocho, pero si vas un martes no hay tanta gente, siempre alguien te reconoce, pero te haces una foto y ya está, no pasa nada. Hay cosas que debes evitar, claro, pero al menos en Barcelona, que es lo que yo sé, la gente es muy educada y respetuosa.

A usted lo persiguen los paparazzis y ahora tiene un niño. ¿Cómo se plantea proteger la imagen de Milan?
Al final es un niño y no lo quiero esconder, estoy muy orgulloso. Veo a hijos de famosos que salen en las fotos con la cara tapada y no lo entiendo. No quiero que a mi hijo le saquen con la cara pixelada. Tendrá nueve años, mirará la revista y dirá: ¿No tengo cara, yo no soy nadie? Por eso decidimos presentarlo nosotros y punto.

El niño llegó con un pan bajo el brazo...
Pensamos en ayudar a la gente y lo primero es que vas a una revista y la plata la donas. Pero en seguida vimos que seguro que habría gente que lo entendería mal, que pensaría que comercializábamos con él… Hicimos una fiesta on-line en la cual la gente te hace regalos para tu hijo que en verdad se convierten en mosquiteras, vacunas, alimentos… Recogimos miles de kilos de ayuda. Estamos muy agradecidos. La gente es muy buena. Y ves a Milan, tiene un mes, y piensas: “Mira, ya has hecho algo por alguien”.

¿Esa vertiente solidaria se la ha contagiado Shakira?
Eso lo vas aprendiendo, en el colegio, tus padres lo inculcan... Mi madre siempre me insistió mucho en la salud, porque sabe que en un segundo te cambia la vida.

¿Y la abuela Lina?
¡Es fenomenal! Ella está feliz en su casa, en su pueblo… Un día, cuando empezábamos a salir con la Shaki fuimos a buscar comida, a Solsona. ¡Lo que me reí! Mi abuela le decía: “Hola, maca”. Ni idea de quién era esa chica, claro. Nos reímos mucho porque ese día me di cuenta de que mi abuela no sabía hablar castellano. Lo intentaba, pero la mujer lo pasaba fatal. Luego mi padre le contó quién era ella, porque pensó que debía saberlo, claro. Se llevan de fábula y al final estas cosas te demuestran que por encima de la fama de la que hablábamos hay personas y punto. A mi abuela además le gusta mucho el fútbol y siempre le pregunto cómo ve al equipo.

¿Y a Shakira el fútbol le gustaba antes de conocerle a usted? ¿Ha aprendido más de fútbol ella o usted de música?
Hombre, ella sabía de qué iba. El día que fuimos a grabar el video del waka-waka no conocía ni a Messi. He aprendido mucho de música. La canción es un resultado de mucho trabajo y, al final, tú solo escuchas tres minutos y medio, pero detrás de eso hay mucho y claro, eso lo descubres. Eso pasa en todas las parejas. A ella le debo descubrir a The Cure, Bowie... Es muy de esa música de los 80-90.

“No sé qué madre seré”, dijo. ¿Cómo es?
Es tremendamente cariñosa, cabal y sensata. Protectora, superplanificada, todo controlado, todo a su hora, ahora toca esto, ahora lo otro… Es muy madre y muy Shaki: puro corazón. Y es muy lista. Al poco de conocerla escuché una conferencia que dio en Oxford y quedé sorprendido.

Lleva 51 partidos con España. ¿Se siente un grande?
No, pero miras atrás… Estoy muy orgulloso. Al final lo que quieres es una carrera así, disfrutar de partidos como este.

¿Sigue viéndose antes como presidente que como entrenador?
Sí, luego no sé qué pasará. Mire Xavi, que ya duda…

Como presidente, ¿ordenaría investigar a los jugadores?
No me hizo sentir a gusto, pero es algo pasado. De hecho lo sabía, porque esquivé a quien me seguía.

Hay una denuncia que así lo atestigua...
Sí, pero eso es igual. A lo que iba: me investigaron; total, para no encontrar nada, que jugaba a cartas con los amigos y tenía una novia. Ya ves tú. También investigaron a Romario. ¡Soy un grande! Paso y no voy a estar dándole vueltas.

Como socio, ¿qué piensa de la gestión de Laporta, de los avales?
Soy socio y jugador, y no tengo la suficiente información. Esto es una cosa del presidente. Sé lo que me gustaría, que no sucedieran estas cosas. No es que quiera defender a nadie, pero antes de Laporta el club ya existía. Es complicado saber quién tiene la culpa de la deuda. Si hay cosas raras, pues se tendrán que ver, pero me quedo con el recuerdo de unos años magníficos, aunque me investigarán.

Permítame. ¿Le ha orinado Milan como Thiago a Messi y Luca a Villa?
¡Sí que me ha orinado Milan! ¡Cada vez que lo cambio! Dicen que trae suerte.