Esperarlos puede ser un suicidio

Cómo juega nuestra rival de hoy. Los japoneses no son sólidos en defensa, les duelen los balones aéreos y los laterales tienen problemas en el mano a mano individual.

Los japoneses llegan esta tarde al partido contra Colombia con la esperanza de clasificar a la segunda ronda del Mundial de Brasil. / AFP

Nunca se le había visto más contrariado y perturbado. A los 60 años de edad, el italiano Alberto Zaccheroni se había cansado de advertir a sus jugadores que Costa de Marfil levantaba la pelota desde la zona derecha y que era necesario tapar esos proyectiles enviados por Aurier. También les había dicho que ese juego contra los africanos significaba la clasificación a la siguiente ronda del Campeonato Mundial, el máximo sueño al que como director técnico podía aspirar.

Su dilatada experiencia en el fútbol italiano, extécnico de Juventus, Inter, Milan, Torino, Venezia y otra decena de equipos, le había indicado a Zaccheroni que tenía en sus manos una camada sensacional y que podía hacer historia en el fútbol nipón, objetivo primario con el que recibió la selección en agosto de 2010. Atrás había quedado una exitosa clasificación a Brasil, resuelta en forma rápida con eficacia y seguridad, y un título en Copa Confederaciones de Asia en la que su equipo había brillado.

Si su objetivo de clasificar sufrió un golpe duro con la derrota en cinco minutos ante los africanos de Costa de Marfil, fue en el lánguido empate sin goles contra Grecia en el que se quebraron sus posibilidades. Su equipo lució impotente, escaso de fútbol atacante, con pocas llegadas, neutralizado en zona de gestación y arrastrando problemas mentales.

Ahora, Zaccheroni tiene en la mira a Colombia, el rival más incómodo del grupo, al que respeta y al que tiene que ganar y golear para poder aspirar a clasificar a la siguiente ronda. Inclusive ganándole a Colombia no tendría nada resuelto porque Costa de Marfil también puede hacer seis puntos venciendo a Grecia y el triunfo ante los colombianos tan sólo sería un buen recuerdo de lo que pudo ser y no fue.

Nunca antes Zaccheroni había necesitado que sus jugadores respondiesen al apelativo de ‘samuráis azules’, aquellos antiguos guerreros nipones famosos por su combatividad y audacia.

Problemas defensivos

Japón cumplió una gran campaña de preparación para el Mundial y en casi todos sus partidos lució como un muy buen equipo. Zaccheroni todavía recuerda el partido ante Costa Rica jugado en Boston, donde su equipo ganó 3-1 y dejó en ridículo al seleccionado centroamericano, tal vez la sensación de este Mundial.
Su nómina base ha sido continua, el técnico ha hecho pocas modificaciones y en dos partidos tan sólo ha variado dos jugadores.

Kawashima en el arco no parece tener discusión, aunque algunos periodistas le atribuyen cuota de responsabilidad en el segundo gol de Costa de Marfil. Sale poco, arquero atajador, trabaja en el fútbol de Bélgica en el Standard de Lieja.

Uchida, el marcador de punta derecho, es una de las fuentes ofensivas del equipo. Pertenece al Schalke alemán y su proyección ofensiva lo convierte en salida permanente. No solamente colabora en ataque sino que define cuando cae por sorpresa. Es un jugador muy importante, pero también da ventajas marcando. El otro lateral, Nagatono, compañero de Guarín en el Inter, es más recio en la marca. Trabajaba por la derecha, pero terminó injertado al otro costado.
Con tres hombres, el técnico Zaccheroni ha solventado la pareja de centrales. Konno parece ser el fijo mientras que Yoshida pelea el otro puesto con Morishige. La pareja central no es muy alta y suele tener problemas en los balones aéreos. Konno y Morishige juegan en el fútbol nipón y suelen ser figuras de sus equipos, el Gamba Osaka y el FC Tokio.

En general es una línea defensiva normal, sin aspavientos, atacable pero con buenas prestaciones ofensivas cuando sale por las bandas. A los centrales les cuesta sacar la pelota jugada desde el fondo.

Manejando el volumen

Juega Japón indefectiblemente con 4-2-3-1. Pocas veces mueve su esquema y la libreta de apuntes registra cuatro partidos de seguimiento (Chipre, Costa Rica, Costa de Marfil y Grecia), por lo que hay conclusiones ciertas y reiteradas sobre su juego y sobre sus movimientos.

Tres hombres constituyen la guardia pretoriana de Zaccheroni en la pareja de volantes de marca. Hasebe pertenece al Nuremberg de Alemania y es el más fuerte en contención. Recio, no tiene buena distribución de pelota, le da un toque de fortaleza al medio campo. Yamaguchi, volante de marca por derecha, juega para el Cerezo Osaka y es más fino, pero menos quitador de bola que su compañero. Y Endo, el tercero, es fundamental, aunque por su edad, 34 años, no lo tienen como titular, pero es el mejor volante japonés. Generalmente aparece para rescatar la salida de su equipo cuando ha perdido fútbol en el medio. Es un volante mixto con mucha inteligencia y cuando está en el campo su equipo siente una oleada de frescura porque se muestra y conduce la pelota con inteligencia hacia los de adelante.

Y a partir de ahí viene lo mejor de Japón, jugar a la pelota a uno y dos toques explotado los espacios vacíos, triangulaciones en velocidad y conceptos modernos de fútbol atacante.

Por la derecha trabaja Okasaki, compañero de Soto en el Mainz de Alemania. Fino en la definición, se asocia bien con Honda, llega al área en diagonal y no tiene movimientos hacia la raya, por lo que es peligroso pues define bien. Por la izquierda está el conocido Kagawa, del Manchester United, suplente en el choque contra los griegos. Difícilmente el técnico Zaccheroni volverá a prescindir de él porque se trata de un jugador laborioso que combina bien y mezcla talento con remate de media distancia.

La figura

Todos se mueven de medio campo hacia arriba al ritmo de Keisuke Honda, tal vez el más conocido y valorado jugador japonés de la actualidad. Llegó en marzo para el Milan de Italia, donde no ha tenido mucha continuidad, pero nadie duda que se trata de un excelente futbolista, lleno de virtudes aunque un poco frío. Es el conductor natural de la selección y viene de marcar un bello gol contra Costa de Marfil.

Su zona de influencia es amplia, se mueve mucho en el frente de ataque y tiene la gran virtud de conectar fácil con Okasaki y Kagawa para determinar por dónde dirigir la operación ofensiva. A sus 28 años, Honda está particularmente afectado por la campaña durante Brasil.

Así como Zaccheroni tiene seguridad en el fútbol que le da esa terna de volantes, explotación de espacios vacíos y pase de primera intención, sufre, pues no ha podido encontrar un nueve rematador que concluya las maniobras.

En primera instancia tenía números puestos en Kakitani, del Cerezo Osaka, pero últimamente parece darle más carrete a Osako del 1860 München de Alemania. Son delanteros con salidas a los costados, asociados al juego interior, con poco gol y más aptos para trabajar en lo colectivo que en la eficacia que un juego elaborado requiere.

Conclusiones

No son sólidos en defensa, les duelen los balones aéreos y los laterales tienen problemas en el mano a mano individual.

Les gusta la pelota y tratan de usarla con criterio y eficacia. Juegan rápido, triangulan a gran velocidad, aparece mucho Uchida en ataque, le pegan en media distancia.

Al igual que con Costa de Marfil, es necesario atacarlos para hacerles ver sus deficiencias. Esperarlos puede ser un suicidio, y lo mejor es tocarles los puntos débiles, lo que incluye juego de bandas y llegadas por el medio.

También son vencibles y más aún ahora, cuando Zaccheroni y todos sus ‘samuráis azules’ se duelen de haber dejado pasar la gran oportunidad de su vida. Ellos no olvidan esos cinco minutos ante Costa de Marfil, que los tiene con un pie en el avión rumbo a Tokio.

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