Esta vez ganaron los del otro bando

El 24 de junio de 1994, El Espectador publicó una columna del entonces director técnico de la selección de Colombia, Francisco Maturana, quien habló del rendimiento de su equipo, durante el Mundial de EE. UU. en el estadio Rose Bowl, donde jugará Colombia contra Paraguay este martes.

Francisco Maturana durante un entrenamiento de la Selección Colombia en el Mundial de Estados Unidos 1994. Foto: Archivo

Aunque la selección de Colombia llegó al Mundial de 1994 como una de las favoritas, quedó eliminada en la primera fase del campeonato. Tras perder el primer partido contra Rumania, 3-1, se jugó la clasificación contra el anfitrión, Estados Unidos, cayendo derrotado 2-1, luego del recordado autogol de Andrés Escobar. (Vea también: Rose Bowl, el escenario que vio hundir a Colombia en el Mundial de 1994)

A pesar de la victoria del equipo colombiano, ante Suiza (2-0), el directos técnico Francisco Maturana escribió una columna en El Espectador, previo al encuentro, en la que se refirió a la imagen con la que esperaba cerrar el mundial, luego de las fuertes críticas por lo que se consideró un fracaso futbolístico en su ciclo al mando de la tricolor.

A continuación reproducimos la columna publicada el 24 de junio de 1994, dos días después de que se jugara el partido entre Colombia y Estados Unidos, en el estadio Rose Bowl, donde este martes la selección nacional se jugará la clasificación anticipada, ante su similar de Paraguay

Esta es la columna más difícil para empezar. No sé si al final será fácil concluirla.

Para empezar si es difícil, porque hay un sentimiento que no es normal. Hay un sentimiento de frustración, de tristeza, de dolor, porque toda la ilusión que traíamos en el equipaje, no se ha visto compensada con lo que era el objetivo de brindar un buen fútbol.

Porque por encima de los resultados, yo sigo pensando que siempre la expresión futbolística había sido el objetivo principal para nosotros. Nosotros habíamos puesto al mundo a la expectativa respecto de lo que era el funcionamiento de Colombia y eso no lo he logrado acá.

¿Las razones?, no las encuentro.

Yo he buscado en el baúl de las excusas, y la verdad que no encuentro ninguna. De pronto uno analiza que desde el punto de vista futbolístico, y no resiste a análisis.

Yo trato de buscar causas emocionales para explicar el bajo rendimiento en el funcionamiento. Por qué ayer se llegó al punto neurálgico, llegamos al punto X, y yo no encuentro explicación para que hayamos visto un equipo tan lejos de la realidad.

Después, sigo buscando y me doy cuenta que eso obedece a una situación anímica. De pronto hay una mezcla de decepción por lo que ha sido esa expectativa que los mismos jugadores han tenido. Tal vez ha habido timidez. Encontramos que las piernas no les respondieron, que hay jugadores tensos, engarrotados, porque la presión ha sido mucho más grande, la obligación y la responsabilidad ha sido enorme ante el compromiso.

El compromiso ha estado por encima de la condición humana. Y ya cuando eso pasa, pues ya los humanos que vimos son distintos a los humanos que uno está enseñado a conocer.

Por eso, la única explicación que yo encuentro es que anímicamente Colombia no respondió. ¿Por qué? Ese es el punto. Creo que porque pesó la responsabilidad, se intimidaron ante el compromiso.

Lo que viene

Respecto de lo que nos falta en el Mundial, sigo pensando que mi gran ilusión es mostrarle al mundo entero que cuando se habla de Colombia como gran equipo, era porque teníamos razones claras, con argumentos válidos. Que cuando se consiguió todo ese sentimiento de admiración y respeto, era porque obedecía a algo. Y ese algo es nuestro fútbol bien jugado.

Entonces, más allá de ganar o perder, de clasificar o no clasificar, yo me regocijo con pensar que juguemos 90 minutos de buen fútbol contra Suiza. Que dejemos esa imagen de buen equipo, para que al final la gente pueda decir que a este equipo le pasó algo raro para que no hubiera conseguido su objetivo.

Que le pasó otra cosa diferente a lo futbolístico porque futbolísticamente tiene armas y buenas. Por eso, mi expectativa y mi deseo es que podamos jugar bien, eso solamente pido. Esa es mi invitación a los jugadores, para que nos olvidemos de todas las cosas malas que nos han pasados y nos dediquemos a hacer un buen partido.

Las amenazas

Este asunto de la amenaza, creo que hace parte de todo lo que se vive en nuestro país. Proviene de los oportunistas que aprovechan los momentos de zozobra para crear más zozobra.

Pero por más que provengan de los oportunistas, no dejan de crear un clima inquietante, porque llegan en un momento, que si uno analiza, por ahí sí pueden ser reales y que el fútbol puede ser bueno, puede ser apasionante, pero no tanto como para exponer una vida y más la vida de gente que no está vinculada con el proceso, porque es la vida de nuestros familiares que no tienen nada que ver.

Por ejemplo, en el caso mío, yo hablé una sola vez con mi hija de fútbol. Y fue cuando ella me dijo que lo odiaba, que odiaba el fútbol. Me parece entonces injusto que mi hija vaya a sufrir por una cosa que odia, que no entiende, que no le gusta, que no comparte.

También pensamos en la familia de Gabriel Jaime ('Barrabás' Gómez). Entonces, uno se pone a pensar y dice, por el bien de ellos, no va, no juega.

Pero por dentro te destrozas, por dentro esa decisión te rompe todos los esquemas, sentís que te desgarras, y sentís que te ganaron. Sentís que esa condición que empezó a crear un sector de la prensa dio los resultados que ellos esperaban.

Te ponen en un terreno abonado para que cualquier loco piense que el mal está ahí en “Barrabás”. Macartizaron a esa persona, y uno en defensa de ella tiene que tomar esa decisión sabiendo que te desgarras por dentro. Te hacen tomar una actitud que no es la tuya. Tenés que llegar a poner un equipo que no es el que vos entrenaste durante todo el proceso.

Ese es mi sentimiento respecto de lo que fue la amenaza, porque la amenaza existió u nos desgarró, nos apabulló, nos congeló.

¿El fútbol de Colombia?

En este momento pienso que el futuro de fútbol de Colombia no se puede mirar ni analizar asó en caliente, porque yo sé que estos resultados han creado sinsabores y no se puede mirar así. Yo creo que lo que sigue hay que mirarlo despacio.

Tenemos que tomar de la balanza las cosas buenas. Yo creo que en ocho años que llevamos en esto, son más las cosas buenas que se han logrado a través de esta idea.

Creo que haber logrado con nuestros postulados haber ido a dos mundiales, dicen que lo que hicimos sirve, también le dimos entusiasmo y optimismo al país, por lo que fueron nuestras gestas.

Y por eso nos sentimos orgullosos. Vinimos al Mundial orgullosos de ser colombianos, como protagonistas. Todo esto se consiguió en ocho años. Y por eso hay que ponerlo en la balanza, contra lo malo del otro lado, como son las derrotas que nos sucedieron.

Tal vez ahí encontramos los oportunistas de los que hablaba antes, y ahí encontramos el peso de la valentía para defender algo, contra el peso que puedan tener los otros para acabarnos.

Finalmente, les quiero decir que esto de hoy duele más que lo de Italia. Duele porque es extrafubolístico y se sale de nuestras manos.