Estatua al futbolista argentino que desafió a la reina de Inglaterra

Antonio Rattin fue expulsado en la semifinal del mundial Inglaterra 66 e insultó a la bandera de aquel país.

Antonio Rattin comanda a la selección Argentina en la salida a un partido de Inglaterra 66 / Tomada de internet

Una estatua rinde homenaje desde el martes a Antonio Rattin, el excapitán de la selección argentina que al ser expulsado en una semifinal del Mundial Inglaterra-1966 estrujó una bandera inglesa y se sentó en la alfombra roja de la reina Isabel II.

Rattin, de 78 años, desafió a la soberana y a la multitud que en el viejo estadio de Wembley coreaba enfurecida el grito de "¡Animals!" para criticar la inconducta de los argentinos en el partido que los ingleses ganaron 1-0.

Aquella expulsión quedó también en la historia porque la confusa discusión de Rattin con el juez alemán Rudolf Kreitlein en medio de la cancha disuadió a la FIFA de crear las tarjetas amarillas y rojas para evitar malos entendidos con las decisiones arbitrales.

Legendario ídolo de los hinchas del popular Boca Juniors y caudillo temperamental dentro de la cancha con su altura de 1,90, figura desde ahora en el bronce en el Museo de la Pasión Boquense, junto a las estatuas de Diego Maradona, Juan Román Riquelme, Martín Palermo, Guillermo Barros Schelotto y Angel Clemente Rojas.

A los 33 minutos del partido Inglaterra-Argentina, Kreitlein sancionó una falta cometida por el defensa Roberto Perfumo. Rattin le pidió explicaciones y empezó un diálogo mezclado con ademanes. El centrocampista argumentaba no entender que lo estaba echando por protestar.

Tras diez minutos de cabildeos y con el público enardecido, a Rattin lo sacaron de la cancha con ayuda de un auxiliar pero se retiró lo más lentamente que pudo, mientras miraba hacia la tribuna en actitud desafiante.

"Después de que me expulsaron, me senté en la alfombra roja que le pusieron a la Reina. Iba a los vestuarios y me empezaron a tirar chocolatines. Cuando estaba por llegar al banderín del córner agarré una bandera inglesa que flameaba en el palito. La retorcí toda y la mostré. Entonces, en vez de chocolatines me tiraron latas de cerveza", relató una vez el jugador en tono de broma.

Geoffrey Hurst marcó de cabeza el gol del triunfo en el segundo tiempo. Otros tres goles, incluso uno muy polémico, los marcó en la final contra Alemania que los británicos ganaron 4-2 para coronarse campeones. 

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