Estoy capacitado para sufrir: Andrés Iniesta

El volante de 30 años habla de su carrera profesional, del gol que le dio el título mundial a España y de la renovación en su club y en la selección.

Andrés Iniesta, una de las grandes figuras de la selección española de fútbol.
Está de buen humor, o lo parece. Andrés Iniesta bien podría ser una leyenda viviente, su estilo de juego quedará en la historia del fútbol español porque de sus pies han salido jugadas memorables que le han dado gloria a su club, el Barcelona, y a la selección nacional de España. Ya se ha hecho mayor el nacido en Fuentealbilla y se le nota. A punto de ser padre por segunda vez, el volante asegura que se siente un veterano, “un viejito casi”.

¿Aquel gol en la final de Sudáfrica 2010 le cambió más la vida a usted o al fútbol español?

Si cambió, fue para bien. Pero en lo que a mí respecta, sigo siendo el mismo. Bueno, han pasado cinco años, eso sí. Creo que tiene más incidencia en lo exterior que en lo interior. Tampoco pienso en aquel día cada mañana, pero no sé, si sale la imagen por la tele o en algún bar y hay algún póster colgado, entonces sí, te vienen recuerdos y siempre buenos. Nunca volveremos a ganar el primer Mundial. Con un poco de suerte, vendrán otros, pero aquel siempre estará ahí. Es como el primer beso, siempre es especial.

Dicen que no mete goles, ¿aquel gol vale por todos?

No, pero siempre será el más importante.

¿Dónde tiene la camiseta?

La regalé, sólo me quedé con los guayos. Y la camiseta interior está en el campo del Español (por la dedicatoria al fallecido Dani Jarque). Eso de los goles, mira, claro que me gustaría marcar más. Y sigo intentando mejorar en todos los aspectos, pero mi valoración sobre lo que hago no depende de si marco goles o no.

Pero el otro día dijo que sus estadísticas no son buenas.

Porque las estadísticas de goles y asistencias lo dicen. Otra cosa es que si un año di 15 asistencias, tampoco la consideré mi mejor temporada. Pero yo no juzgo mi rendimiento por eso. Yo sé cómo juego y cómo me siento.

¿Caer en la primera fase de Brasil fue tan traumático que han empezado otro ciclo?

Llámele ciclo, transición, el adjetivo que quiera. Después de una decepción y un batacazo tremendo ha venido gente nueva, tenemos nuevos retos e ilusiones. Son momentos, el tiempo pasa.

¿Ya ha encontrado una explicación a lo ocurrido en Brasil?

Fue muy raro. Antes de empezar, las sensaciones eran muy buenas. El equipo estaba bien, pero contra Holanda todo salió al revés. El 1-1 antes del descanso nos pesó como una losa (1-5 al final). Nos vinimos abajo inexplicablemente. Y la falta de confianza nos llevó a que contra Chile fuera imposible ganar.

¿Hasta qué punto cree que ha marcado una época? Héroes, les llama Del Bosque.

Realmente no pienso en eso. Igual, cuando pasen los años, deje el fútbol y repase mi trayectoria, veré que hay una selección que hizo muy bien las cosas. Me siento muy orgulloso y feliz de lo que he vivido en primera persona. Es gratificante haber conseguido tantos sueños. Lo que venga no tiene por qué ser peor. Y Del Bosque siempre es muy generoso.

¿Siente que esta temporada se ha tenido que reinventar para jugar en el Barcelona?

No, siempre he entendido el fútbol de una forma muy clara, antes y ahora, y he trabajado de la misma manera para ganarme el puesto y poder jugar en el Barça y la selección. Seguiré jugando como lo siento. Eso no ha cambiado. Han podido cambiar cosas, pero yo no las percibo; para jugar debo estar al 200 por ciento y trato de rendir en función de lo que pide el entrenador. Entreno lo mejor posible y juego.

Pero en el campo hace cosas que no hacía.

Antes dominábamos más los partidos. Es distinto. Pero no cambia tanto, sólo hay situaciones que no son iguales. Nada ha sido igual de un año a otro nunca, siempre hay matices. La pasada fue distinta de esta y esta lo será de la siguiente. Mi única idea es jugar a fútbol e intento disfrutar al máximo.

¿Disfruta o sufre?

Estoy capacitado para sufrir, pero disfruto. Siempre he trabajado. Lo que pasa es que parece que antes no corríamos y corríamos, claro que corríamos. Y si no corres, no juegas; ha sido así toda la vida en el Barça y en todos sitios.

¿Por qué hay gente que dice que este equipo juega igual a como lo hacía el de Tito Vilanova?

Al final llevamos mucho tiempo jugando de una forma determinada y a eso se le pueden unir otras características; en ataque somos más rápidos para aprovechar que delante tenemos lo que tenemos. Si tienes a esos tres bichos, ¿por qué no los vas a activar? Pero eso también lo buscábamos antes, porque siempre hemos tenido tres delanteros muy buenos. Lo que pasa es que a veces nos falta paciencia, porque no siempre consigues tener el control. Pero el equipo ha crecido: ¡si nos dicen que estamos en condiciones de ganar tres títulos…! Y venimos de no ganar nada con un equipo rehecho. Tememos un entrenador nuevo, nuevos jugadores, es un proceso de crecimiento y la línea es ascendente.

Usted conoce a Luis Enrique desde hace tiempo porque compartieron equipo. ¿Ya era igual de gruñón?

Fue mi capitán, sí. Pero... ¿gruñón? Él siempre ha sido así, tiene su forma de transmitir.

¿Le ha tocado asumir responsabilidades?

Siempre he asumido mi responsabilidad. Soy un chico muy responsable.

¿Ya le miran como a un líder en los vestuarios?

No he tenido esa sensación.

¿Manda más o lo parece?

No, me siento responsable y veterano, un viejito casi.

¿Me explica lo de Messi?

Es difícil de explicar. Cada semana hace cosas que sólo sabe hacer él. Para mí lo más fuerte es que sólo tiene 27 años y que hace que lo extraordinario sea normal.

 

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