“Estoy muy feliz por aportar”: Abel Aguilar

Con 31 años, este volante bogotano es uno de los hombres de confianza de José Pékerman en la selección colombiana. A pesar de no brillar actualmente con el Deportivo Cali, con la amarilla se reinventa y sería titular el martes contra Uruguay.

Abel Aguilar fue titular en el juego del jueves pasado contra Paraguay, en Asunción. / AFP
Abel Aguilar fue titular en el juego del jueves pasado contra Paraguay, en Asunción. / AFP

Las crisis lo han hecho más fuerte. Abel Aguilar entendió desde niño que en el mundo del fútbol tendría aflicciones y debía estar preparado para superar los inconvenientes y aprender de los errores. No fue fácil entenderlo, pues no le gustaba perder y cada regaño de sus entrenadores lo afectaba mucho. Una vez, jugando con la selección de Bogotá, que también integraban Radamel Falcao García, Rafael Robayo y Stalin Motta, perdieron 4-0 en un nacional en Cúcuta. El técnico les resaltó sus errores y Abel se puso a llorar. Luego, en las divisiones inferiores del Deportivo Cali, donde le decían Chitiva, casi lo sacan por falta de ideas, pues jugaba de volante 10 y entró en un período de depresión deportiva que le costó perder el puesto y arriesgar su futuro en las canchas. Pero siempre se impuso su voluntad, gracias a la guía de sus padres, quienes nunca le permitieron flaquear. (Vea también: En imágenes, la evolución futbolística de Edwin Cardona).

El entrenador Nelson Gallego fue uno de los pocos que apostaron en el Cali por la continuidad de Abel en ese tiempo de crisis. Se le ocurrió ubicarlo unos metros atrás y lo transformó en volante de marca, y eso fue su salvación: no pegaba pero recuperaba sin faltas y le daba ideas al equipo desde atrás. No fallaba un pase. Así fue como logró consolidarse. Y ahora, cuando el tiempo ha pasado, lleva 12 años integrando la selección mayor de Colombia y ha tenido experiencia en el fútbol internacional. Abel Enrique Aguilar es feliz y tiene grabado en su mente que los problemas sólo sirven para hacerse más fuerte.

Luego, en Europa, sobre todo después del Mundial de Brasil 2014, en el que fue figura, vivió momentos duros, de suplencias y lesiones. Por eso a sus 31 años tuvo que regresar al fútbol colombiano para jugar con el Deportivo Cali y recuperar su nivel. A pesar de que Mario Alberto Yepes lo quiso posicionar como el capataz del medio campo, los resultados colectivos no han sido positivos y eso ha hecho que pierda protagonismo. Pero el hecho de sumar minutos le sirvió para que el técnico argentino José Pékerman le diera la oportunidad de ponerse nuevamente la camiseta amarilla. El DT de Colombia le dio su confianza y él cumplió. Jugó todo el partido con la selección de Paraguay y se perfila nuevamente como inicialista en el compromiso de mañana contra Uruguay en el Metropolitano de Barranquilla. Ante los guaraníes, Abel no contó con la oportunidad de rematar al arco, pero su efectividad en los pases fue alta: 81 %, con 30 correctos y sólo siete errados. Le cometieron tres faltas y él sólo hizo una, que le valió la amonestación.

Son 15 triunfos consecutivos los que suma la selección nacional cuando Abel juega, un hecho que él asume con responsabilidad y humildad. “Esto es un trabajo en equipo. Todos, absolutamente todos los que estamos acá queremos hacer lo mejor y esperamos que los resultados sean acordes al esfuerzo que hacemos día a día”, asegura el bogotano, quien tiene grandes lazos con Barranquilla porque Álvaro, su papá, es costeño y por eso en la capital del Atlántico se siente de regreso a casa. Justamente él le asegura a El Espectador que “lo que vivió tras el Mundial de Brasil 2014 fue difícil para él y la familia, pero el trabajo, nuestra solidaridad, su tesón y la decisión de trabajar para recuperarse fueron elementos fundamentales para que haya podido volver a ser parte de la selección nacional”.

¿Esperaba este llamado, a pesar de no estar brillando en el Cali?

Uno tiene que estar siempre preparado para el llamado y a disposición del cuerpo técnico. Yo estoy extremadamente contento en la selección. Siempre manejo las cosas con mucha tranquilidad y doy todo de mí. Estoy muy feliz por aportar y sé cuáles son las cosas que tengo que hacer en el equipo nacional.

¿A qué se refiere?

Estamos para aportarle al equipo, para generarle confianza a cada uno de los jugadores nuevos que han llegado a este proceso, y eso es muy importante.

¿El ambiente del grupo es similar al de la eliminatoria anterior?

Sí, porque nos conocemos la mayoría. Todos sabemos cuál es la manera de trabajar, de enfocar los juegos, y eso hace que todo sea un poco más fácil. Evidentemente, hay conceptos diferentes que se manejan ahora, pero siempre estoy con las mismas ganas de trabajar y aportar en lo que se pueda en la selección.

¿Y qué decir de la confianza que le ha dado el técnico José Pékerman?

Siempre ha existido confianza, pero no sólo conmigo sino con todos los muchachos que están y han estado en el proceso. El cuerpo técnico de la selección tiene una manera especial de trabajar y de ver las cosas, y eso hace que cuando uno llegue al equipo nacional se sienta en confianza.

¿Uruguay le trae recuerdos lindos, como el triunfo 2-0 en el estadio Maracaná, con pase gol suyo a James Rodríguez?

Sí, lo del Mundial fue muy bonito, pero eso ya quedó atrás, estamos en un momento diferente. Lo que sí tenemos es la misma ilusión de afrontar este partido para mantenernos en la parte alta de la tabla en este camino al Mundial de Rusia 2018.  Todo está muy apretado y sabemos que los partidos en calidad de local van a ser muy importantes. Ellos van primeros en la tabla de posiciones, así que tenemos que hacer un partido que nos dé la posibilidad de estar con los mismo puntos de ellos.

¿Cuáles son las fortalezas de esta Uruguay?

Uruguay es una selección con jugadores desequilibrantes adelante y con defensores muy sólidos atrás. Sea cual sea el sistema y los futbolistas que vayan a actuar, lo fundamental será la concentración por nuestra parte.

Son más que Édison Cavani y Luis Suárez…

Eso está claro. No nos debemos fijar sólo en ellos, pues hay otros jugadores que son desequilibrantes. Son muy peligrosos por las bandas, hacen un trabajo a nivel colectivo que es muy importante para ellos y no nos podemos basar en las individualidades sino en Uruguay como conjunto.

¿Cómo se le saca provecho a Barranquilla?

Barranquilla es una fortaleza que tenemos que mantener. La eliminatoria es complicada porque hay selecciones de mucha calidad y nosotros de locales no podemos negociar nuestro estilo de juego. En Barranquilla las cosas han salido bien porque hemos aprendido que es nuestro fortín y tenemos que tomar la iniciativa ante cualquier rival. Así tiene que seguir siendo.

¿Considera que con usted volvieron la jerarquía y el liderazgo a la selección?

Son cosas que por la experiencia se van adquiriendo. Pero acá hay jugadores y muchachos con jerarquía y liderazgo. Esta es una familia y cada uno tiene que aportar para que el equipo se consolide y se puedan cumplir en la cancha las indicaciones del entrenador.

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